Santiago de Compostela, 13 de marzo de 2026. El Índice de Precios de Consumo (IPC) en Galicia aumentó tres décimas en tasa interanual durante febrero y se situó en el 2,2%, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). En términos mensuales (febrero sobre enero) la comunidad registró un avance del 0,5%, una intensificación que sitúa a Galicia ligeramente por encima de la dinámica media española en ese mes.
Detrás de los números: qué ha subido y qué ha bajado
El impulso principal del repunte procede del capítulo alimentario y de la hostelería. Los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron un 3,6% interanual en Galicia, mientras que bebidas alcohólicas y tabaco se incrementaron un 4,3%. El crecimiento de estos capítulos responde a la confluencia de factores estacionales, variaciones en la oferta agrícola y una recuperación de la demanda en servicios de restauración tras los periodos de restricción y ajuste.
Algunos grupos moderaron la subida: vestido y calzado registraron una caída interanual del –1,9%, un alivio puntual para el consumo estacional. No obstante, la vivienda y los suministros básicos —agua, electricidad, gas y otros combustibles— avanzaron un 2,6%, lo que tensiona el presupuesto doméstico, puesto que estos gastos son menos elásticos frente a las reducciones de consumo.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →Otros capítulos relevantes en Galicia muestran tendencias dispares: muebles y artículos del hogar subieron un 0,7%, sanidad aumentó un 3%, y transporte e información y comunicaciones registraron descensos de –0,2% y –0,4% respectivamente. Entre los servicios, restauración y alojamiento exhibieron un repunte notable, cercano al 4,7%, que contribuye de forma significativa al alza mensual.
Contexto nacional y la alarma de la subyacente
A nivel estatal, el IPC general se mantuvo en el 2,3% interanual en febrero; la caída de los precios eléctricos fue el factor determinante que compensó el encarecimiento de los alimentos y de los servicios de restauración y alojamiento. Sin embargo, un indicador que obliga a poner atención es la inflación subyacente, que se situó en el 2,7%, su nivel más alto desde agosto de 2024.
La subyacente, que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos, se coloca cuatro décimas por encima del índice general en febrero, una brecha que no se veía desde octubre de 2024. Esa diferencia sugiere que la presión inflacionista tiene origen más allá de factores energéticos o de alimentos puntuales y que hay un componente interno —salarios, costes de servicios, márgenes empresariales— que está transmitiendo subidas a los precios con mayor persistencia.
«Tenemos una inflación en el mes de febrero del entorno del 2,3%. Veremos cómo termina el mes de marzo, que se verá afectada por esta subida de los precios energéticos»,
declaró el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, poniendo el foco en el posible efecto retardado de la reciente tensión internacional sobre los mercados energéticos. La advertencia refuerza la expectativa de que los datos de marzo, ya influenciados por ese choque, podrían mostrar una aceleración adicional.
Productos extremos y riesgos para las familias
En la comparativa interanual hay movimientos extremos que llaman la atención: los huevos se disparan un 30,1%, la recogida de basuras sube un 28,6% y joyería y relojes de pulsera un 27,5%. Frente a estas alzas, se observan descensos marcados en aceites vegetales (-14,1%), combustibles líquidos (-10,8%) y gasolina (-6,1%), reflejo de correcciones de precio en algunos mercados tras picos previos.
- Alzas interanuales más relevantes: huevos +30,1%, recogida de basuras +28,6%, joyería +27,5%.
- Mayores descensos: aceites vegetales –14,1%, combustibles líquidos –10,8%, gasolina –6,1%.
Para los hogares gallegos, la subida sostenida de algunos productos alimentarios y de los servicios de hostelería supone una mayor presión sobre la cesta diaria y el ocio. Aunque la caída de algunos precios energéticos amortiguó el efecto en febrero, la posibilidad de que esas reducciones se reviertan en meses próximos —por la inestabilidad internacional— genera incertidumbre en la planificación de gasto familiar y en los contratos indexados.
Además, el INE confirmó que el IPC armonizado (IPCA) subió una décima hasta el 2,5% y que la inflación interanual a impuestos constantes se situó en el 2,3%, igual que el índice general, indicadores que permiten comparar con socios europeos y analizar la incidencia de políticas fiscales recientes.
Si la subyacente mantiene una trayectoria superior a la general, los bancos centrales y las autoridades económicas tendrán menos margen para atribuir el alza a factores transitorios. Eso podría condicionar políticas salariales y decisiones de tipos en el medio plazo, aunque el contexto internacional de oferta energética será determinante.
Mirando hacia adelante, los elementos a vigilar son claros: la evolución de los precios energéticos tras la crisis en la región del Golfo, la respuesta de la oferta agrícola a las tensiones en productos concretos (huevos, hortalizas) y la tendencia de los servicios, que está elevando la subyacente. Para muchas familias en Galicia, la clave será la capacidad de los ingresos —salarios, pensiones y transferencias— de recuperar poder adquisitivo frente a una inflación que, por ahora, combina componentes transitorios con signos de mayor persistencia.
¿Buscas una Inversión Segura?
Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual
Solicitar Información Ahora