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Giráldez apela a la valentía y la táctica para buscar el pase en el Groupama Stadium

En Lyon, a orillas del Ródano y bajo la mirada de unos 3.000 seguidores célticos, el Celta afronta este jueves la vuelta de la eliminatoria europea con la convicción transmitida por su entrenador, Claudio Giráldez. El técnico porriñés se mostró esperanzado en la rueda de prensa previa: habló de identidad, de presión mejorada y de un partido que, a su juicio, será más táctico que emocional. La cita en el Groupama Stadium es, sobre el papel, una prueba de fuego para un equipo que esta campaña solo ha caído en 10 de sus 42 compromisos.

El plan: presión y aprovechamiento de las bandas

Giráldez desgranó los ejes de su planteamiento sin elevar la voz. Recuperar la intensidad en la presión será la clave para que el Celta vuelva a prosperar en campo rival; en la ida, el Olympique se adueñó del balón y asfixió la transición céltica. Por eso el entrenador insiste en que el equipo debe ser fiel a su sello, pero con matices: más agresividad en la recuperación y precisión en los metros finales, donde concede que a veces hará falta «una pizca de suerte».

La principal vía para hacer daño, según el técnico, seguirá pasando por las contras. En Balaídos el gol de Javi Rueda nació de una acción rápida tras recuperar el balón, un ejemplo de cómo pueden castigar a un Lyon que suele conceder espacios cuando se ve apurado. Giráldez no ocultó su interés por explotar esas transiciones y por forzar al rival a jugar en zonas incómodas para sus interiores.

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También hubo autocrítica implícita. La expulsión de Borja Iglesias en el minuto 52 del duelo en Vigo, explicó el preparador, privó al equipo de mostrar su potencial en la recta final y, de algún modo, dejó al rival sin información sobre cómo habría podido desenvolverse el Celta con once. Esa circunstancia, a ojos del técnico, nivela un poco las cosas: el Olympique no vivió el tramo decisivo en Balaídos como hubiera esperado.

Además, Giráldez ve un punto paradójico en la recuperación de futbolistas importantes para el conjunto francés, caso de Fofana, Moreira y Sulc. «A veces es mejor enfrentarse a los rivales cuando tienen a los mejores jugadores», apuntó, recordando el precedente del Real Madrid en Vigo, donde un equipo plagado de bajas terminó llevándose el triunfo. La idea es clara: más talento en el rival no siempre significa menos opciones para el Celta si se ejecuta bien el plan táctico.

Once y dudas: Jutglà, Aspas y la obligación de mantener la identidad

En la palestra de la alineación figura la recuperación de Jutglà, que ya está en condiciones de jugar tras la conmoción sufrida en el duelo contra el Betis. Aun así, Giráldez medita si reservar a Iago Aspas para la segunda mitad, utilizando al moañés como una carta para el tramo final de la eliminatoria. El entrenador prefirió no dar pistas completas: «Todavía no tengo claro si aparecerá de inicio», dijo, dejando entrever la intención de ganar en intensidad defensiva desde el primer minuto.

Las bajas condicionan. Además del sancionado Borja, el equipo no podrá contar con Mingueza y con el lesionado Miguel Román, lo que obliga a ajustes en el eje defensivo y en la capacidad de contención por las bandas. Aun así, Giráldez subrayó que la plantilla tiene argumentos y que el objetivo pasa por mantener la identidad de juego pese a las ausencias: calma, orden y confianza para que el planteamiento salga adelante.

El discurso del técnico incluyó también un llamamiento a la tranquilidad emocional: conviene centrarse en lo táctico, no en la épica o en la presión del escenario. De fondo aparece la estadística de la temporada, que avala cierto optimismo: un Celta competitivo que ha perdido pocas batallas y que llega a Lyon con la mentalidad de que puede forzar la clasificación si ejecuta bien la receta.

Repercusiones y por qué este cruce importa

El pase a cuartos de final de la Liga Europa no sería solo un logro deportivo; supondría un espaldarazo económico y un revulsivo de prestigio para una entidad que en los últimos años ha alternado noches europeas con tareas de consolidación en la Primera División. Para la afición —que ha hecho el esfuerzo de trasladarse en masa hasta Francia— supone una oportunidad de mercado y de imagen que el club no desaprovechará si el equipo consigue el resultado.

La presencia del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, en la expedición añade un matiz político y simbólico a la aventura, un gesto que subraya la presencia del Celta como gran escaparate deportivo de Galicia. En las gradas del Groupama habrá, además de los seguidores locales, una nutrida representación gallega que quiere ver a su equipo dar un paso más en Europa.

Si la eliminatoria se decide por pequeños detalles —un balón parado, una recuperación alta, un acierto en el uno contra uno— el Celta tendrá que mostrarse frío y resuelto. Giráldez lo resumió con claridad: «Tenemos las ideas claras de cómo podemos hacerles daño en la presión. Para mí será un partido más táctico que emocional». Ese convencimiento, junto a la calidad de nombres como Jutglà o Aspas y la disciplina colectiva, será lo que determine si Vigo celebra un billete a cuartos o regresa con la sensación de haber rozado la gesta sin alcanzarla.

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Miguel Ángel Vázquez

Redactor especializado en economía y empresas. Cubre la actualidad económica de Galicia y España para Galicia Universal.