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La mar-industria gallega pide medidas urgentes ante el impacto de la guerra: empresas advierten que pueden «parar»

Representantes de la pesca y de la industria conservera leyeron este miércoles en el Puerto de Vigo una declaración conjunta en la que reclaman a las administraciones respuestas inmediatas y concretas ante la escalada bélica en Oriente Medio. El documento señala que el encarecimiento energético, las disrupciones en el transporte marítimo y el encarecimiento de insumos colocan a muchas empresas en una situación límite, hasta el punto de que, en palabras de sus dirigentes, algunas se plantean «parar».

La exigencia: medidas rápidas y temporales para evitar el colapso

En el acto participaron la Cooperativa de Armadores (ARVI), la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas (Anfaco) y la dirección del propio puerto. Los portavoces alertaron de dos vectores críticos que hoy ponen en jaque la cadena mar-industria: la energía y el transporte. El alza de los carburantes no solo dispara el coste de salir a faenar; repercute en todo el proceso industrial, desde la refrigeración hasta el envasado.

El cierre temporal o la ralentización del tráfico por el estrecho de Ormuz —y las tensiones derivadas que encarecen fletes y primas de seguros— han dejado a muchas líneas navieras y aseguradoras revisando su exposición, lo que restringe la cobertura y eleva los costes logísticos para las conservas y la exportación de pescado gallego. La consecuencia, según los representantes, es una falta de visibilidad que erosiona la tesorería de empresas grandes y pequeñas.

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El gerente de ARVI, Edelmiro Ulloa, advirtió que el ritmo de llegada de las ayudas públicas es demasiado lento. «La tesorería de las empresas pesqueras nos puede llevar a parar», afirmó, en referencia a plazos de implementación que, en el mejor de los casos, situaron en septiembre la llegada de fondos. Esa demora, sostienen, convierte cualquier ayuda anunciada en papel mojado para quienes necesitan liquidez hoy.

«La tesorería de las empresas pesqueras nos puede llevar a parar»

Además, los responsables del sector insistieron en que la crisis no se limita al combustible: los precios de cartón, plásticos y otros insumos han aumentado de forma sostenida, y los problemas en la cadena de suministro repercuten en la cadencia de descargas y expediciones, un aspecto clave para los puertos gallegos que vertebran la economía local.

De experiencias recientes a demandas concretas

Este clamor colectivo no surge de la nada. Hace apenas unos años la pesca y la industria conservera vivieron las disrupciones del Covid y, más recientemente, las consecuencias de la guerra en Ucrania. En aquel contexto se activaron mecanismos de compensación; ahora el sector reclama la aplicación de medidas análogas dentro del marco del FEMPA, y en particular el uso del artículo 26 para ayudas por acontecimientos excepcionales.

El paquete de propuestas que los actores han trasladado a la administración incluye, además de compensaciones directas, medidas fiscales temporales —como la reducción del IVA en productos pesqueros para incentivar el consumo— y flexibilidad en la implantación del sistema digital de gestión de capturas CATCH IT, cuya puesta en marcha está generando fricciones adicionales en el inicio de la temporada alta. El secretario general de Anfaco, Roberto Alonso, fue rotundo: tras años reclamando la medida, la implementación no ha sido la adecuada y, dijo, se avecina «un colapso» con el incremento de descargas previsto para primavera y verano.

«La UE no parece entender lo que pasa (…) estuvimos 10 años pidiendo la medida, y la implementación no ha sido correcta»

También se ha puesto sobre la mesa la revisión de cuotas en caladeros nacionales para fomentar descargas en territorio español y medidas de incentivo para la innovación que aceleren la llamada «transición azul» y mejoren la competitividad del sector en el medio plazo.

Riesgos económicos y pasos a corto plazo

Las cifras que manejan las organizaciones no son baladí. Javier Touza recordó el cálculo realizado en la crisis anterior: cada subida de 10 céntimos el litro de combustible supuso un incremento anual de costes de 485 millones de euros para el conjunto sectorial. ARVI, por ejemplo, contrata entre 100 y 120 millones de litros cada año. Con las subidas actuales la presión es claramente superior y muchos armadores pequeños buscan fórmulas de compra conjunta para abaratar combustible.

La composición de las ayudas públicas propuestas ha generado también reparos: el tope anunciado de 200.000 euros por barco o 400.000 euros por grupo empresarial —condicionado a que los buques estén en la tercera lista y sean parte de la flota española— dejaría fuera a una parte significativa de la flota artesanal y de arrastre localizada en las rías gallegas. El problema no es solo económico; es social: hablamos de pueblos costeros cuya actividad principal es la pesca y de una industria de conservas que da trabajo estable en comarcas como la de Vigo, conserva tradición y tejido productivo.

En este escenario, el presidente del Puerto de Vigo, Carlos Botana, apeló al «trabajo conjunto» entre administraciones y sector privado para evitar que «la pesca sufra más las malas decisiones», y reclamó soluciones que no se limiten a medidas de fondo que llegarán con retraso.

De cara a los próximos meses, el calendario manda: la primavera y el verano traen un incremento de la actividad pesquera y de las exportaciones. Si los problemas de CATCH IT no se corrigen y las ayudas no llegan con carácter inmediato y suficiente, el riesgo de paradas temporales de flotas o de ralentización en fábricas es real. Para las conservas gallegas, que exportan una parte notable de su producción, cualquier freno en el transporte o encarecimiento de fletes erosiona mercados y márgenes.

La petición del sector es, en definitiva, una llamada a la urgencia: soluciones temporales, prácticas y negociadas con el sector, que permitan sostener la actividad hasta que medidas estructurales —innovación, transición energética y una gestión más robusta de las cadenas logísticas— reduzcan la vulnerabilidad frente a crisis externas. A falta de respuestas rápidas, la Ría de Vigo y otras lonjas gallegas pueden volver a enfrentarse a un escenario de tensiones económicas y sociales cuya memoria todavía no se ha borrado del todo.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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