La Nasa anunció este jueves que la misión Artemis II tiene programado su lanzamiento para el próximo 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, tras resolver un problema técnico en el suministro de helio que había obligado a posponer la salida prevista en febrero. La decisión llega después de que los equipos desmontaran y revisaran por completo el vehículo SLS y la cápsula Orion para reparar el componente afectado y garantizar la seguridad de la tripulación. Se trata del primer vuelo con humanos rumbo a la órbita lunar desde las misiones Apolo de comienzos de los años setenta, un hito clave para la ambición de la Nasa de volver a la Luna. La agencia justifica la nueva fecha por el progreso en las comprobaciones y por la necesidad de verificar todas las correcciones.
El retraso se produjo cuando, ya en la zona de lanzamiento, se detectó una anomalía en el circuito de helio, un elemento crítico para la presurización y el funcionamiento de varios subsistemas del cohete. Los técnicos decidieron entonces desmontar el conjunto para realizar una inspección minuciosa y sustituir el sello o pieza defectuosa que provocó la pérdida de presión. Tras completar las reparaciones, la agencia sometió al SLS y a la cápsula Orion a pruebas adicionales que, según sus responsables, han despejado las dudas sobre la integridad del vehículo.
En la rueda de prensa, la viceadministradora asociada de la Nasa, Lori Glaze, indicó que el organismo trabaja para mantener la fecha del 1 de abril «como muy pronto» y detalló el calendario operativo: el traslado del cohete a la plataforma de lanzamiento está previsto para el 19 de marzo, un movimiento que se realizará tras el inicio de la cuarentena de los cuatro astronautas. El aislamiento sanitario de la tripulación comenzará un día antes del traslado y se prolongará hasta su traslado a Florida, previsto para el 27 de marzo, cuando viajarán al Centro Espacial Kennedy para las últimas comprobaciones previas al despegue. Glaze subrayó que la prioridad sigue siendo la seguridad y que cualquier cambio será comunicado con antelación.
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Conoce más →La tripulación de Artemis II está formada por los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. La combinación de nombres supone varios hitos simbólicos: Glover sería el primer afroamericano en orbitar la Luna, Koch pasaría a ser la primera mujer en alcanzar esa órbita y Hansen sería el primer canadiense en participar en una misión lunar tripulada. Wiseman, con experiencia previa en vuelos espaciales, ejercerá de comandante en esta misión de prueba que llevará a cuatro personas alrededor del satélite sin descender a su superficie.
Los cuatro astronautas han intensificado su preparación en los últimos meses con simulacros de vuelo, entrenamientos de emergencias y familiarización exhaustiva con los sistemas de la cápsula Orion y del lanzador SLS. Estas sesiones incluyeron situaciones de fallo, procedimientos de contingencia y prácticas para la vida a bordo en condiciones de gravedad reducida, con especial atención a la comunicación entre la tripulación y el control en tierra. El equipo médico y de psicología de la Nasa también ha supervisado la puesta a punto física y mental del cuarteto.
Artemis II no contempla un alunizaje; su objetivo principal es validar las capacidades del sistema de lanzamiento y la cápsula con tripulación a bordo durante una órbita lunar completa, paso previo necesario para misiones posteriores que sí buscarán regresar personas a la superficie. El programa Artemis persigue establecer una presencia sostenida en la Luna y servir de plataforma para futuras misiones a Marte, integrando la colaboración internacional y asociaciones con empresas privadas del sector espacial. El éxito de esta misión es, por tanto, un eslabón esencial en una estrategia a largo plazo.
El fallo en el suministro de helio que provocó la paralización inicial fue atribuido, según fuentes de la agencia, a un problema en un sello dentro del sistema de distribución del gas, lo que obligó a regresar el cohete a instalaciones de integración para su desmontaje. La decisión de intervenir por completo respondió al carácter crítico de ese circuito para mantener presiones adecuadas en tanques y sistemas de la nave, y a la necesidad de garantizar la fiabilidad antes de embarcar a la tripulación. Tras sustituir y verificar los componentes afectados, la Nasa sometió el conjunto a pruebas de estanqueidad y otros ensayos funcionales.
La fijación del 1 de abril como fecha objetivo ha generado expectación internacional y abre una ventana temporal corta en la que la Nasa deberá evitar nuevos imprevistos para cumplir el calendario. Si todo marcha según lo previsto, la misión servirá para confirmar procedimientos y sistemas que permitirán abordar misiones más ambiciosas en los próximos años; si emerge cualquier anomalía adicional, la agencia no dudará en aplazar de nuevo la salida. La comunidad científica y los observadores de la exploración espacial siguen con atención los pasos finales de la preparación, conscientes de que el éxito de Artemis II marcará un antes y un después en la carrera lunar contemporánea.
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