La colaboración entre la Administración autonómica y la industria privada vuelve a tomar cuerpo en Santiago. En una visita reciente a la sede de la compañía, la Xunta confirmó que el Centro de Novas Tecnoloxías de Galicia (CNTG) está siendo llave para formar y retener talento en el sector tecnológico: más de 70 empleados de la empresa compostelana Plexus participaron en la edición 2024-2025 de sus cursos, y la valoración media de las acciones formativas alcanza un notable 9,22 sobre 10.
Una alianza práctica entre administración y empresa
La responsable del área, Zeltia Lado, y el director del CNTG, Carlos Vázquez, mantuvieron un encuentro de trabajo con Antonio Agrasar, dirigente de Plexus, para repasar las necesidades de capacitación del tejido de tecnologías de la información en Galicia. La visita sirvió tanto para constatar la demanda real de perfiles cualificados como para evidenciar que las fórmulas mixtas —programas públicos con participación activa de empresas locales— funcionan como puente entre la oferta formativa y los requerimientos del mercado.
Desde la Consellería de Emprego recuerdan que el CNTG, ubicado en Santiago, recibe cada año a miles de trabajadores que buscan actualizar sus competencias. Para el periodo 2025-2026 la programación oficial recoge 151 cursos y 134 seminarios. De esos cursos, ya se han impartido 96, para los que se registraron un total de 4.800 solicitudes, lo que arroja una media de alrededor de dos personas y media por plaza. En cuanto a los seminarios técnicos, se celebraron 80 con la participación de 1.400 asistentes.
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Conoce más →Los datos no sólo evidencian interés; muestran un desequilibrio entre oferta y demanda que las autoridades tratan de corregir. Plexus, que trabaja para grandes clientes del Ibex y mantiene vínculos internacionales, utiliza estos recursos para optimizar su plantilla y elevar el nivel técnico de sus equipos, sobre todo en áreas como programación, ciberseguridad y sistemas en la nube.
«Los propios alumnos participantes valoran la calidad de los cursos formativos, que califican con una media de 9,22 sobre 10», afirmó la directora xeral Zeltia Lado tras la visita.
Antecedentes: un plan que busca frenar la fuga de talento
Galicia arrastra desde hace décadas el desafío de retener talento joven frente a los polos tecnológicos de Madrid o Barcelona. El crecimiento de empresas con raíces gallegas, como Plexus, y la apuesta de la Xunta por dotar de recursos como el CNTG son reacciones a ese problema estructural. La administración autonómica ha movido fichas con iniciativas presupuestarias y programas de apoyo que, en los últimos años, han incluido inversiones significativas para reforzar la cadena de valor del sector TIC.
En el pasado reciente se han impulsado estrategias para conectar la formación profesional y la universidad con la demanda empresarial. No es la primera vez que la Xunta recurre a la colaboración público-privada: la fórmula ha demostrado ser efectiva para introducir formación práctica y específica, close-to-job, que muchas veces falta en programas puramente académicos. Sin embargo, el reto sigue siendo escalar esas experiencias para cubrir la elevada demanda y para hacerlo más allá de la capital provincial, en un territorio con un fuerte componente rural como Galicia.
Otro antecedente a tener en cuenta es la internacionalización de las compañías gallegas de tecnología: movimientos como adquisiciones en Portugal o la expansión a mercados europeos ponen a prueba la capacidad local para producir talento con competencias avanzadas. Esto, a su vez, exige actualizar los contenidos formativos y ofrecer itinerarios que vayan desde la especialización técnica hasta habilidades transversales y de gestión de proyectos.
Repercusiones y próximos pasos: cómo convertir la formación en empleo de calidad
La alta valoración de los cursos es un indicador positivo, pero la clave será transformar ese aprobado en empleos estables y en proyectos que arraiguen en Galicia. Empresas como Plexus actúan ya como polos de atracción: cuando invierten en la formación de su plantilla, reducen la rotación y mejoran su productividad. Para la Xunta, el desafío es ampliar la capacidad del CNTG y diversificar la oferta, incorporando modalidades híbridas que lleguen a personas que no puedan desplazarse a Santiago con facilidad.
También aparece la cuestión de la alineación curricular: las empresas demandan perfiles con experiencia práctica en herramientas concretas y con certificaciones reconocibles. Si la oferta del centro consigue homologar competencias con estándares demandados internacionalmente, aumentará la empleabilidad de quienes pasan por sus aulas y se consolidará la reputación de Galicia como ecosistema tecnológico emergente.
En términos políticos y económicos, la colaboración sirve para justificar nuevas inversiones y para medir el retorno social de los programas. Las cifras de solicitudes y asistencia a seminarios son argumentos sólidos a la hora de defender ampliaciones presupuestarias; pero la evaluación a medio plazo deberá basarse en cuántos participantes acceden a puestos técnicos tras completar su formación y en la capacidad del tejido productivo gallego para absorber ese capital humano.
Si la Xunta y empresas con implantación local —Plexus entre ellas— mantienen este ritmo de cooperación, la comunidad podría consolidar un circuito virtuoso: formación de calidad, empleo tecnológico y mayor capacidad para competir en proyectos nacionales e internacionales. El siguiente paso, a la vista de los datos, pasa por escalar la oferta, diversificar los puntos de acceso y garantizar que esos 4.800 demandantes no queden a la espera, sino que encuentren rutas claras hacia empleos bien remunerados en Galicia.
La visita a la sede de Plexus en Santiago no fue solo un gesto institucional; fue la demostración práctica de un objetivo compartido: formar mejor, retener talento y convertir la inversión pública en crecimiento económico local. A falta de ver cómo evolucionan las plazas y los itinerarios formativos en 2026, la ecuación básica permanece: más cursos y más oportunidades han de traducirse en más trabajadores tecnológicos con proyecto de vida en Galicia.
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