miércoles, 11 de marzo de 2026 | Galicia, España
ÚLTIMA HORA El tiempo en Poio: previsión meteorológica para hoy, miércoles 11 de marzo
Galego Castelán

Logran cultivar garbanzos con tierra análoga a la Luna y abren la puerta a la agricultura espacial

Logran cultivar garbanzos con tierra análoga a la Luna y abren la puerta a la agricultura espacial

Un equipo de investigadores de la Universidad de Texas en Austin, en colaboración con Texas A&M, ha conseguido sembrar y cosechar garbanzos en mezclas que contienen un análogo del regolito lunar, según un estudio publicado el 11 de marzo de 2026 en la revista Scientific Reports. El experimento demuestra que, con la incorporación de materia orgánica y microorganismos beneficiosos, es posible transformar ese sustrato rocoso en un medio capaz de sostener cultivos básicos, un avance que tiene implicaciones directas para las futuras misiones tripuladas a la Luna. Los científicos eligieron la variedad de garbanzo conocida como ‘Myles’ por su tamaño y resiliencia, características útiles en entornos con espacio y recursos limitados, como una base lunar. El trabajo llega en paralelo a los planes de la NASA para devolver astronautas al satélite con el programa Artemis II.

Los investigadores emplearon un análogo del regolito lunar —un material sintético que replica la composición de la superficie lunar— y lo mezclaron con material orgánico y hongos beneficiosos para imitar las funciones que en la Tierra proveen los suelos vivos. Aunque el regolito contiene minerales aprovechables, carece de materia orgánica y de la comunidad microbiana que facilita la nutrición vegetal, por lo que el aporte biológico resultó clave para permitir la germinación y el desarrollo de las plantas. El experimento no solo logró que las semillas germinasen, sino que también permitió una cosecha, lo que constituye un hito en las pruebas de viabilidad de cultivos en sustratos extraterrestres. El estudio detalla protocolos y ratios de mezcla que optimizaron el resultado en condiciones controladas de laboratorio.

La decisión de emplear la variedad ‘Myles’ respondió a criterios prácticos: su porte compacto y su tolerancia a condiciones adversas facilitan el manejo en espacios reducidos y con recursos limitados, como los previstos en habitáculos lunares. Las pruebas siguieron ciclos completos de crecimiento desde la semilla hasta la recolección, y los investigadores controlaron variables como la humedad, la composición del sustrato y la presencia de hongos simbióticos que mejoran la disponibilidad de nutrientes. A pesar de las mejoras introducidas, las plantas cultivadas en las mezclas con regolito mostraron un crecimiento más lento y un tamaño menor que sus equivalentes en suelo terrestre, lo que apunta a un estrés fisiológico persistente. Los autores subrayan que convertir polvo lunar en suelo fértil requiere aún más ajustes y tiempo de adaptación.

CONTENIDO PATROCINADO
Playa Privada Salado Resort

Salado Golf & Beach Resort

Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.

Conoce más →

Entre los problemas identificados figura la posible presencia de metales que, en ciertas concentraciones, pueden resultar tóxicos para las plantas, así como la falta de la red de microorganismos que en la Tierra procesan y movilizan los nutrientes. Para contrarrestar estas limitaciones, el equipo incorporó material orgánico y hongos micorrícicos, que contribuyeron a crear una estructura más parecida al suelo y a facilitar la absorción de minerales. Según la comunicación del grupo, estas enmiendas no solo mejoraron la germinación sino que también aumentaron la supervivencia y la producción en los ensayos. No obstante, los resultados subrayan que la productividad sigue siendo inferior a la de los suelos convencionales.

La investigadora principal del estudio, Sara Santos, explicó que el principal reto no es tanto la ausencia de elementos nutritivos en el regolito, sino que éste no funciona como un suelo vivo: “Al añadir componentes biológicos empezamos a reproducir las condiciones que hacen que el suelo sea operativo en la Tierra”, explicó en declaraciones recogidas por los autores del artículo. Santos y su equipo señalan que la ingeniería de sustratos y la introducción controlada de comunidades microbianas pueden ser estrategias viables para producir alimentos en entornos extraterrestres, aunque insisten en la necesidad de más pruebas para garantizar la seguridad y la sostenibilidad de estos sistemas. Las declaraciones del grupo recogen también preocupaciones sobre la higiene y la gestión de patógenos en circuitos cerrados.

El avance tiene relevancia práctica para programas espaciales que contemplan estancias prolongadas en la Luna o la construcción de bases autosuficientes, ya que reducir la dependencia de suministros desde la Tierra sería un beneficio estratégico y económico. La agricultura in situ permitiría complementar dietas, reciclar nutrientes y mejorar el bienestar psicológico de las tripulaciones con alimentos frescos. Sin embargo, pasar de cultivos experimentales en laboratorio a sistemas productivos en la superficie lunar implica superar retos de escala, radiación, gravedad reducida y logística de transporte de los enmiendos necesarios. Los investigadores advierten que cada uno de esos factores puede alterar la eficacia de las soluciones desarrolladas en condiciones terrestres.

El trabajo también plantea preguntas abiertas sobre qué procesos naturales podrían facilitar la conversión del regolito en un medio cultivable sin depender excesivamente de insumos traídos desde la Tierra. Entre las líneas futuras figuran la selección genética de cultivares más adaptados, el diseño de consorcios microbianos específicos y la investigación de tratamientos físicos o químicos que neutralicen elementos tóxicos. Los autores defienden que un enfoque multidisciplinar, que incluya agronomía, microbiología, geología y ciencia de materiales, será imprescindible para avanzar. Asimismo, abogan por ensayos en condiciones más próximas a las reales, incluidas cámaras de simulación con radiación y gravitación reducida.

En definitiva, la capacidad de germinar y cosechar garbanzos en mezclas con análogo de regolito lunar representa un paso significativo pero no definitivo hacia la agricultura espacial. Los hallazgos muestran que la transformación de polvo lunar en un sustrato productivo es posible si se incorporan componentes biológicos adecuados, pero también dejan claro que quedan por resolver limitaciones de productividad, seguridad y escalabilidad antes de que los alimentos cultivados en la Luna puedan considerarse una alternativa fiable para las misiones tripuladas. El próximo reto para los científicos será trasladar estos resultados a sistemas cerrados y condiciones más parecidas a las que encontrarán los astronautas en futuras bases lunares.

¿Buscas una Inversión Segura?

Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual

Solicitar Información Ahora

Compartir esta noticia

R

Redacción

Periodista de Galicia Universal.