Manuel Expósito, uno de los hosteleros más reconocidos de Lugo, ha anunciado su jubilación para mayo tras una trayectoria de 53 años en la profesión y 36 al frente del restaurante Manuel Manuel. El establecimiento, ubicado en la zona de A Milagrosa frente al parque de Frigsa, se convertirá con su marcha en un símbolo de una etapa que se cierra en la gastronomía local. Expósito explica que llega el momento de retirarse después de una vida ligada al oficio.
El Manuel Manuel se ha consolidado como destino habitual para comidas familiares, celebraciones y eventos de empresa gracias a una propuesta basada en mariscos, pescados y carnes de calidad. Durante más de tres décadas, el restaurante figuró entre las referencias culinarias de la ciudad, tanto por su carta como por la atención personal del empresario.
La decisión de Expósito ha generado muestras de afecto y los primeros homenajes ya se están organizando. En abril será uno de los galardonados en los premios Milagrosistas del Año, un reconocimiento que, según la organización, reconoce su contribución a la vida social y gastronómica del barrio.
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El Manuel Manuel funcionó como punto de encuentro para cientos de lucenses a lo largo de los años. Banquetes, reuniones de trabajo y celebraciones familiares encontraron en sus salones un espacio habitual, y muchos clientes destacaron tanto la calidad de la cocina como el trato cercano de su responsable.
Fuentes del sector señalan que la fidelidad de la clientela y la reputación del local ayudaron a mantenerlo como una referencia, incluso en periodos complicados para la hostelería. La combinación de producto tradicional y servicio atento definió su sello durante décadas.
De aprendiz a empresario
Natural de la aldea de Seteiglesias, en Monterroso, Expósito comenzó a trabajar en la hostelería con apenas 14 años, según ha contado en varias entrevistas. Reconoce que su familia no pudo costear estudios y que, por eso, optó pronto por formarse en el oficio en la práctica, acumulando experiencia desde la adolescencia.
Sus primeras etapas laborales en Lugo incluyeron locales como Casa Pedro, El Verruga y el Sotomayor, escenarios que describió como sus primeras escuelas. Más adelante montó una cafetería en lo que hoy es Camiño Real y abrió el restaurante Manuel II en A Milagrosa antes de iniciar la etapa del Manuel Manuel, negocio al que dedicó 36 años.
«Me gusta la profesión y me sale del alma que la gente se sienta bien cuando viene a comer al restaurante»
Expósito subraya que el trato con los clientes y la pasión por la hostelería fueron claves en su trayectoria. A lo largo de su vida laboral, la combinación de oficio, sacrificio y amor por la cocina le permitió consolidar negocios que marcaron la oferta gastronómica local.
Por el momento no hay detalles públicos sobre el futuro del local tras su jubilación, ni sobre posibles relevo en la gestión. Vecinos y clientes esperan conocer en las próximas semanas si el restaurante mantendrá su nombre y su carta o si se producirá una transmisión del negocio.
La marcha de Expósito no solo supone el retiro de un empresario sino el cierre de una etapa para muchas familias y profesionales que encontraron en el Manuel Manuel un lugar de referencia. Su historia, desde los inicios en Monterroso hasta convertirse en anfitrión de generaciones de lucenses, resume buena parte de la memoria reciente de la hostelería en la ciudad.
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