La película Sirat figura entre las candidatas a los Premios Oscar de este año en las categorías de Mejor Película Internacional y Mejor Sonido, una nominación histórica para el cine español por su tratamiento sonoro. Las nominaciones, dadas a conocer en marzo de 2026, colocan al film como la única producción española presente en la lista de finalistas y reconocen un trabajo técnico que, según la academia, trasciende la mera ambientación musical. La candidatura distingue además al equipo femenino responsable del sonido, que ha logrado un hito por ser la primera vez que un colectivo compuesto únicamente por mujeres opta a este galardón. La decisión aprecia la capacidad del diseño sonoro de construir una narrativa sensorial que sostiene y amplifica la película.
Detrás de ese logro están Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas, las tres profesionales que firman la dirección de sonido y que han liderado una labor que en la trayectoria del film ya fue reconocida en los premios nacionales, incluidos los Gaudí y los Goya. El trabajo del equipo no se limitó a mezclar pistas y ajustar volúmenes: según las entrevistas con el equipo, implicó documentación sobre la cultura de las raves, el estudio de los espacios naturales donde transcurre la acción y una búsqueda de texturas sonoras que funcionaran como motor narrativo. Esa aproximación artesanal y de proximidad al entorno ha sido subrayada por el propio director en distintos foros y entrevistas.
El director Oliver Laxe ha definido el proyecto como una pieza de «artesanía cinematográfica», en la que el reducido número de técnicos y la inmersión en contextos reales marcaron la forma de rodar y de construir el audio. A diferencia de otras producciones mayores que compiten este año, en las que los departamentos cuentan con abundante personal y medios, la apuesta de Sirat fue más contenida y manual: las responsables de sonido trabajaron durante meses, con jornadas prolongadas en rodaje y en posproducción para tallar un paisaje sonoro muy concreto. Esa intensidad de trabajo y esa aproximación hecha a pulso son, en la lectura crítica, parte del mérito que ha llevado a la academia a nominarles.
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Conoce más →La categoría de sonido en los Oscar también ha experimentado cambios recientes que ayudan a entender la relevancia del premio. Desde 2021 la Academia unificó los galardones de edición y mezcla de sonido en una sola estatuilla, lo que ha ampliado el foco de evaluación: ya no solo se valora la limpieza técnica de una mezcla, sino la capacidad del sonido para narrar, para articular el tempo emocional y para integrar ambientes, efectos y música. La banda sonora musical permanece como galardón independiente, por lo que la nominación responde a criterios de montaje, producción y coherencia sonora general.
En Sirat, el diseño sonoro actúa en ocasiones como un personaje más: las secuencias de raves, con su electrónica pulsante, funcionan junto a paisajes, silencios y ruidos ambientales para crear estados y transiciones que el plano no siempre explica por sí mismo. La crítica ha destacado que esa polisemia sonora convierte la película en una experiencia sensorial, obligando al espectador a prestar atención a los detalles acústicos tanto como a la imagen. Esa apuesta estética fue uno de los motivos por los que el film llegó a sonar también en fases de votación para otras categorías técnicas, aunque finalmente no obtuvo nominaciones en música, casting o fotografía.
La candidatura de Sirat recupera además la cercanía de España a esta categoría, que en 2024 estuvo a punto de reconocer a La sociedad de la nieve, aunque finalmente no culminó en estatuilla. El reconocimiento del diseño sonoro de Sirat muestra cómo producciones más pequeñas y de perfil autoral pueden abrirse paso frente a competidores con mayores recursos, cuando la propuesta estética es consistente y el trabajo técnico está alineado con la intención narrativa. Para la industria española supone una muestra de que la apuesta por equipos creativos diversos y por soluciones de proximidad puede dar frutos en la arena internacional.
Más allá del valor artístico, la nominación tiene un significado simbólico en lo que respecta a la visibilidad de las mujeres en los oficios técnicos del cine, donde históricamente han estado subrepresentadas. Que una terna íntegramente femenina compita por un premio técnico en los Oscar refuerza un cambio paulatino en el reconocimiento profesional y puede abrir puertas para que más mujeres accedan a puestos de responsabilidad en sonido, montaje y posproducción. Varios agentes del sector han celebrado esta circunstancia como un paso relevante hacia una mayor paridad detrás de las cámaras.
La película, producida con una estética y un método de trabajo poco convencionales, continúa su recorrido internacional con la expectación de si su apuesta sensorial será premiada el próximo mes de la ceremonia. Sea cual sea el resultado, la nominación ya ha situado el nombre de sus creadoras en la conversación global sobre el diseño sonoro contemporáneo y ha recordado que el sonido puede ser, en el cine, un vector decisivo de emoción y significado.
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