Una promotora ha obtenido la licencia para rehabilitar de forma integral el edificio conocido históricamente como El Louvre, en el corazón de Porta do Sol, con la intención de convertir las dos plantas superiores en un total de siete viviendas. La intervención, que cuenta además con autorización arqueológica, llega después de décadas de abandono y de convertirse en uno de los últimos inmuebles sin reformar del entorno que hoy sirve de escaparate urbano en Vigo.
La reforma y el proyecto arquitectónico
La sociedad promotora responsable de la operación es Amade SL, domiciliada en Madrid y presidida por Teresa Lilian Debelius Kinsey. La empresa ha encargado la dirección de obra al arquitecto vigués Ramón Varela Barreras, que afronta la rehabilitación completa de las plantas superiores —los bajos comerciales no forman parte de la adquisición—. Según la memoria técnica del proyecto, el estado del inmueble es «pésimo y peligroso», tanto en los acabados como en la estructura y en la fachada trasera, por lo que la intervención no es solo estética, sino de estabilidad y seguridad.
El plan de actuación contempla la creación de tres viviendas en la primera planta, donde en su día se ubicó el comercio textil, y cuatro en la segunda planta, dos de ellas en formato dúplex aprovechando el bajo cubierta permitido por la ficha de edificación. Estas siete unidades pretenden recuperar el uso residencial de una edificación que, desde su acabado en 1892, formó parte del conjunto de construcciones promovidas en la reforma urbana de finales del siglo XIX por el arquitecto municipal Alejandro Sesmero.
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Conoce más →Los técnicos subrayan además la necesidad de intervenir en la cubierta, actualmente en chapa de fibrocemento sin teja, y en una fachada cuya lectura estética ha quedado fragmentada por añadidos y modificaciones a lo largo del tiempo. La promotora defiende que la puesta en valor del inmueble tendrá un efecto directo en la plaza y su entorno, contribuyendo a una imagen más homogénea y a la consolidación de Porta do Sol como punto neurálgico de la ciudad.
Un edificio con memoria y oficio comercial
El comercio que dio nombre a la casa fue un ejemplo de la modernización del comercio vigués a comienzos del siglo XX. Impulsado por Segundo Gil Dávila, El Louvre se anunciaba como establecimiento de alta gama, importador de novedades desde París y Londres, especializado en ropa blanca, blusas y “vestidos de sociedad”. Aquel anuncio de 1914 ilustraba el nuevo lenguaje comercial de una ciudad que competía con referencias internacionales: la clientela buscaba moda, calidad y cierto cosmopolitismo.
“En breve esta casa inaugurará al público un nuevo establecimiento… se está construyendo en los mejores talleres de ebanistería de esa ciudad, de Barcelona y París…”
Aquel comercio fue parte de una oleada de establecimientos que bautizaban la ciudad con nombres de fuste —La Villa de París, La Maison de Blanc, Zapato Inglés— y que dibujaron una identidad comercial que, en buena medida, aún sobrevive en el recuerdo urbano. Cabe recordar que, a diferencia de la planta noble, los bajos comerciales del edificio no pertenecen a la promotora, lo que obliga a coordinar la actuación con los actuales arrendatarios o propietarios para garantizar la coherencia de la intervención en fachada y acceso.
No es la primera operación de la promotora en la provincia: además de su actividad en el sector del transporte y la moda —la presidenta mantiene vínculos con marcas de bolsos cuya popularidad se ha disparado en los últimos años—, Amade cuenta con proyectos residenciales en zonas de alto prestigio, como la promoción de chalés en Cabo Estai. Esa experiencia en desarrollos de alto standing explica en parte su apuesta por intervenir en un edificio con componente patrimonial y alto valor urbano.
Impacto urbano y próximos pasos
Porta do Sol lleva años viviendo un proceso de transformación. Lo que antes fue un cruce de calles con medianas históricas ha pasado a ser una plaza de referencia para vigueses y visitantes; sin embargo, aún quedaban al menos dos edificios con la fachada sin rehabilitar. El número 4, donde se ubica El Louvre, y el número 3, datado en 1907 según el Catastro, trazan una secuencia de fachadas que ahora serán completadas por la intervención anunciada.
La licencia municipal y la autorización arqueológica permiten que los obreros puedan empezar los trabajos con garantías administrativas, aunque en este tipo de inmuebles es habitual que surjan hallazgos y sorpresas que retrasen plazos. Los vecinos del entorno y la comunidad de propietarios del propio edificio han alcanzado ya un acuerdo con la promotora, según fuentes cercanas al proyecto, lo que facilita la coordinación de accesos y el desarrollo de las obras.
El impacto que tendrá la rehabilitación va más allá de la estética. Recuperar viviendas en el centro histórico contribuye a fijar población, dinamizar comercios afines y reducir la presión sobre la periferia. Por otro lado, la puesta en valor de un inmueble proyectado por Sesmero recupera una pieza del puzzle arquitectónico de Vigo, que ha visto en las últimas décadas tanto demoliciones desafortunadas como restauraciones afortunadas.
En el corto plazo, la ciudad tendrá que vigilar que la intervención respete los valores patrimoniales y no se quede en una operación de mera fachada. En la práctica, eso exige un control riguroso durante la ejecución y un diálogo fluido entre la promotora, el equipo técnico municipal y las instancias de patrimonio que correspondan. El resultado, en el mejor de los escenarios, será una recuperación honesta que devuelva al conjunto de Porta do Sol una lectura coherente y viva.
Si la obra se desarrolla según lo previsto, en los próximos meses habrá en la plaza una pieza más alineada con la atmósfera histórica del lugar, y la que fuera tienda de moda de la alta sociedad local tendrá nuevamente uso residencial, recuperando así parte de su relato original. Para la ciudad, y para quienes pasean habitualmente por esas losas, la reforma será una manera tangible de ver cómo el pasado y la necesidad de vivienda se encuentran en el mismo edificio.
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