El CIFP Carlos Oroza de Pontevedra acoge el regreso de antiguos alumnos que, tras años en la hostelería profesional, cursan desde este marzo el módulo pedagógico del máster de profesorado para optar a plazas docentes. Entre ellos están los cocineros formados en el centro que ahora preparan las oposiciones anticipando el relevo que dejarán profesores próximos a la jubilación. La iniciativa pretende aprovechar la experiencia práctica de la industria para reforzar la formación profesional en cocina y restauración. La formación se desarrolla en las instalaciones del centro durante tres meses, con vistas a incorporarse al cuerpo docente a corto y medio plazo.
Tras formarse en el CIFP, muchos de estos exalumnos construyeron carreras en restaurantes y hoteles de alto nivel. Anselmo Bugallo, titulado en 2013, trabajó en restaurantes con estrella Michelin en Londres y ocupó puestos en cadenas hoteleras y como jefe de cocina en el Gran Hotel da Toxa. José Antonio Álvarez, que concluyó el ciclo superior de Dirección de Cocina en 2017, pasó por resorts en Lanzarote y locales de la comarca de O Salnés antes de volver al centro donde se formó.
Ambos cursan ahora los tres meses de formación pedagógica exigidos por el máster de profesorado técnico de Formación Profesional. El objetivo es presentarse a las oposiciones y aspirar a cubrir vacantes que dejarán en breve docentes veteranos. Entre los profesores próximos a jubilarse se citan a Ricardo Fernández Guerra y Jorge Sánchez Verdeal, con los que los exalumnos han vivido un reencuentro profesional y personal al reincorporarse al centro.
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Conoce más →De la cocina al aula
El retorno al CIFP Carlos Oroza ha sido también un choque entre épocas: las aulas y los talleres han cambiado notablemente desde sus promociones. Los exalumnos destacan la modernización de las instalaciones, que hoy ofrecen equipamiento y espacios muy distintos a los que encontraron hace una década. Esa evolución del centro facilita la transferencia de técnicas y estándares profesionales a los estudiantes actuales.
En su regreso, los futuros docentes se han reencontrado con profesionales que les dieron clase y con docentes más jóvenes del centro. Además de los profesores veteranos, comparten el día a día con docentes de promoción posterior como Teresa Barreiro, Eva Lage y Marta Abad. Esa convivencia entre generaciones se percibe como una oportunidad para integrar experiencia práctica y nuevas metodologías pedagógicas.
«Es muy importante que se incorporen con un bagaje profesional»
Los exalumnos subrayan que la experiencia en el sector es un valor añadido en el aula, pues permite conectar la teoría con las exigencias reales de cocina y restauración. También advierten sobre la necesidad de mantener altos estándares formativos para que el alumnado alcance portentos profesionales. La intención es que los futuros profesores no solo transmitan conocimientos técnicos, sino que también preparen a los estudiantes para el mundo laboral.
Retos en el aula
Los que vuelven a formarse como docentes observan cambios en los perfiles de los alumnos y en su actitud frente al aprendizaje. Señalan que muchos estudiantes entran más tarde en la FP y, en algunos casos, llegan con menos práctica previa en cocina. Esa diferencia en la experiencia obliga a adaptar las clases y a dedicar más tiempo a habilidades básicas, algo que consideran un reto para la docencia actual.
«Es más complicado dar clase hoy que en nuestra época; no hay tanta ambición por aprender ni por llevar la profesión al máximo nivel»
Los aspirantes a profesor reconocen igualmente que la responsabilidad docente no recae solo en transmitir técnicas, sino en gestionar situaciones de aula y motivar a jóvenes con expectativas distintas. Para algunos, el reto no es tanto enseñar recetas como enfrentarse a dinámicas de conducta y actitud profesional en un entorno formativo. Ese aprendizaje pedagógico es, por ahora, la parte que más preocupa durante el módulo del máster.
Desde la dirección del CIFP, la llegada de exalumnos con trayectoria profesional se percibe como un refuerzo estratégico. Incorporar docentes con experiencia en cocina y hotelería puede facilitar la continuidad docente ante jubilaciones y reforzar vínculos con el sector productivo. Además, promete mejorar la empleabilidad de los alumnos al contar con formadores familiarizados con las exigencias del mercado.
El calendario marcó marzo de 2026 como mes de inicio de estas prácticas pedagógicas; tras completar el módulo deberán presentarse a las oposiciones en las convocatorias que abra la consellería. La experiencia acumulada por quienes volvieron —con promociones de 2013 y 2017— y su voluntad de permanecer en la enseñanza determinarán si el relevo generacional logra conjugar calidad formativa y conocimiento del oficio. Para el CIFP Carlos Oroza, la mezcla de veteranía y profesionales recién incorporados aspira a garantizar una transición ordenada y útil para el sector de la hostelería gallega.
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