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Rodman firma su mayor contrato: 19 patrulleras para la República Democrática del Congo por más de 50 millones

Rodman Polyships, astillero con base en Moaña, ha cerrado un pedido histórico: la construcción y entrega de 19 patrulleras para la Marina de la República Democrática del Congo (RDC) por un importe que supera los 50 millones de euros. El acuerdo, formalizado tras una fase de diseño iniciada en 2025, prevé la entrega de las unidades en un plazo total de 14 meses y ya se han iniciado los trabajos de las primeras embarcaciones en las instalaciones gallegas.

El contrato y los detalles técnicos

Según fuentes del propio astillero, el paquete incluye embarcaciones de diferentes esloras, entre las cuales figuran modelos de cerca de 35 metros y otros de apenas 11 metros. Los buques más grandes se corresponden con la serie Rodman 111, concebida para misiones de larga autonomía —alrededor de 600 millas— y con capacidad para unas 15 personas. En el extremo opuesto, las patrulleras de 11 metros, identificadas con el modelo Rodman 38, están diseñadas para intervención y vigilancia litoral y pueden alcanzar velocidades próximas a los 30 nudos.

La operación se ha cerrado bajo estrictos acuerdos de confidencialidad, pero fuentes del mercado naval sitúan el importe por encima de los 50 millones. Una delegación congoleña encabezada por responsables del Ministère de la Défense Nationale et des Anciens Combattants viajó a Moaña para concretar especificaciones y adaptar los diseños a las necesidades operativas de Kinshasa. Fuentes del astillero confirman que la orden entró en vigor en 2025 después de unos meses de ingeniería y planificación del proyecto.

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Rodman Polyships es una referencia en el segmento de embarcaciones profesionales en PRFV (poliéster reforzado con fibra de vidrio), y la propia empresa ha destacado que el contrato “refuerza la experiencia, saber hacer y el conocimiento de Rodman en el diseño y construcción de todo tipo de patrulleras, consolidando su posición como uno de los líderes mundiales en la construcción de embarcaciones profesionales en PRFV”. No es la primera vez que la firma gallega suministra a fuerzas de seguridad extranjeras: en 2015 Rodman ya entregó patrulleras a Omán en un encargo importante para la época.

Cooperación internacional y arena política

La adjudicación se produce en un momento en el que la comunidad internacional intensifica su cooperación con Kinshasa. La RDC, país con apenas 37 kilómetros de costa pero con la enorme cuenca del río Congo —unos 4.700 kilómetros de curso fluvial que discurren por su territorio y que son estratégicos para la seguridad—, ha recibido apoyos multilaterales orientados a fortalecer sus capacidades de soberanía y control territorial.

En noviembre pasado, el Consejo Europeo validó un acuerdo en el marco del Fondo Europeo de Apoyo a la Paz que incluye un respaldo financiero de 10 millones de euros y una duración de 36 meses para apoyar a las fuerzas armadas congoleñas en tareas de seguridad y estabilización. Ese mismo mes, el ministro de Defensa congoleño, Guy Kabombo, acordó con la ministra española Margarita Robles un “acuerdo de cooperación estratégica” para la modernización de las fuerzas de defensa de la RDC. La compra a Rodman aparece, por tanto, en un entramado de asistencia que combina apoyo técnico y, en ocasiones, suministros de material.

Este tipo de contratos no está exento de debate. Exportar plataformas de vigilancia y patrulla a países con situaciones de seguridad complejas obliga a equilibrar intereses comerciales, criterios de control de exportaciones y evaluación de riesgos. En Galicia, industriales y sindicatos ven la operación como una oportunidad para el empleo y la consolidación de capacidades tecnológicas, mientras que analistas de política exterior recuerdan la necesidad de acompañar cualquier suministro con formación, mantenimiento y garantías sobre su uso.

Impacto para la industria naval gallega y próximos pasos

Para el astillero y para la comarca, el acuerdo supone el mayor contrato en la historia de la compañía, cuyo presidente, Manuel Rodríguez, ha venido impulsando la internacionalización desde su sede en Moaña. La carga de trabajo que genera la construcción de 19 unidades en PRFV se traduce en actividad en los talleres, demanda de subcontratación y posible aumento de plantilla en una industria que, en los últimos años, ha vivido altibajos vinculados a las oscilaciones del mercado global y a los problemas en la cadena de suministros.

La previsión de entrega en 14 meses plantea un calendario exigente. La fabricación en PRFV permite ritmos de producción más ágiles que los de grandes buques de acero, pero la serie incluye diferentes modelos y configuraciones específicas solicitadas por Kinshasa, lo que obliga a una intensa coordinación entre diseño, compras y montaje. A falta de confirmación oficial sobre el contenido exacto del paquete de servicios, fuentes cercanas al proyecto indican que el contrato podría contemplar, además de la construcción, formación para la tripulación y paquetes de mantenimiento inicial.

En Vigo y sus alrededores, donde la tradición naval y de construcción de embarcaciones profesionales es centenaria, se observa con interés la capacidad de empresas como Rodman para competir en nichos técnicos. Cabe recordar que la diversificación de mercados y clientes ha permitido a astilleros gallegos resistir periodos de menor demanda doméstica, pero también ha traído responsabilidades políticas y diplomáticas: los suministros militares y policiales suelen estar sometidos a controles y condicionantes que van más allá del mero contrato comercial.

Mirando al futuro inmediato, la atención se centrará en el ritmo de producción en Moaña y en la logística de entrega hacia África central, una operación que implicará transporte por mar y acuerdos aduaneros. Además, el impacto reputacional que supone ejecutar con éxito un pedido de estas dimensiones puede abrir puertas a nuevos contratos en regiones donde la presencia europea en materia de seguridad se está reordenando. No obstante, la ejecución del proyecto deberá conjugar eficiencia industrial con transparencia y mecanismos que garanticen el uso adecuado de las patrulleras.

La firma del contrato marca un hito para Rodman y para la industria naval gallega, pero también plantea interrogantes sobre la gobernanza de las exportaciones de material de seguridad y sobre la capacidad de acompañar estas entregas con políticas de formación y control. Si el calendario se cumple y las 19 embarcaciones se entregan en los plazos acordados, el astillero se alzará con un potente activo comercial y técnico. A la vez, será responsabilidad de todos —empresa, autoridades y socios internacionales— asegurar que ese aumento de capacidades se traduzca en una mejora efectiva de la seguridad y la soberanía en un país complejo como la República Democrática del Congo.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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