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Sanidade y O’Mega pactan un límite de 30 pacientes diarios y levantan la huelga que paralizó la primaria en Galicia

La Consellería de Sanidade y el sindicato médico O’Mega cerraron la noche del martes un acuerdo que pone fin a diecisiete días de paro en atención primaria y en los puntos de atención continuada (PAC) en Galicia. La negociación, que se prolongó hasta pasadas las diez de la noche en la sede de la consellería en Santiago, establece, entre otras medidas, un cupo máximo de 30 pacientes por jornada de médico de familia, con plazos concretos para su implantación y compromisos sobre jornadas complementarias y guardias.

Detalles del pacto y medidas inmediatas

Según fuentes próximas a la negociación, la dirección de la Consellería encabezada por la secretaria xeral técnica volvió a sentarse con la representación de O’Mega, cuyo equipo negociador estuvo liderado por Manuel Rodríguez Piñeiro. El acuerdo contempla que la Xunta deberá adoptar antes del 15 de junio las medidas organizativas necesarias para ir implantando el límite de 30 pacientes por profesional en la atención primaria; la aplicación plena del cupo, se recoge en el texto, deberá garantizarse «antes do 31 de outubro».

La medida afecta también a las agendas de pediatría, odontología y farmacia, que se adaptarán para evitar «sobrecarga asistencial» y garantizar la atención de urgencias. La huelga, activada el 2 de marzo, provocó la suspensión de al menos 69.182 consultas en quince días, según los datos manejados durante las conversaciones.

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En el marco del acuerdo se recogen avances en retribución y jornada. La llamada jornada complementaria verá reducidas las horas mínimas exigidas para su cobro: pasarán de 160 a 140 horas este año y se situarán en 122 horas en 2028. Además, se contempla una posible actualización del complemento de productividad variable a partir de 2027, incentivos en el cómputo de las guardias en PAC y la compensación por los sábados que coincidan con festivos, equiparada a la del personal de la Administración Xeral de la Xunta y reconocida con días libres desde el 1 de enero.

Antecedentes del conflicto y la presión en las calles

No es la primera vez en los últimos años que la atención primaria gallega explota en protestas. La confluencia de esta movilización con huelgas estatales por un estatuto propio para los médicos tensó aún más a un sistema ya marcado por la falta de plantilla, el envejecimiento de la población y la dispersión territorial que caracteriza a Galicia. La jornada de movilizaciones dejó imágenes significativas en Vigo, donde la protesta de facultativos tomó la calle y el seguimiento del paro llegó a ser del 5,3% en esa área sanitaria, frente al 0,72% en la de Lugo, A Mariña e Monforte.

En cifras concretas, el seguimiento reportado por el Sergas fue de 67 facultativos en el turno de mañana y 15 en el de tarde el martes, unos datos que sitúan la huelga como un conflicto con impacto desigual según el territorio. En centros urbanos como Vigo o Compostela se nota más la presión asistencial; en las zonas rurales, la escasez de profesionales y la sobrecarga son problemas estructurales que han encendido el malestar de hace tiempo.

El pulso se saldó con la fórmula clásica de trancas y concesiones: la administración se compromete a plazos y medidas organizativas; el sindicato acepta suspender la protesta y vigilar la ejecución. No faltaron llamadas de auxilio de pacientes y responsables municipales reclamando calma y soluciones rápidas para evitar colapsos asistenciales en plena primavera, época que suele registrar aumentos de demanda por las patologías crónicas y los brotes estacionales.

Repercusión práctica y retos para la implantación

El acuerdo abre una ventana, pero su materialización presenta interrogantes. Limitar el cupo a 30 pacientes diarios exige reordenar agendas, aumentar plantillas o ampliar recursos en enfermería y servicios complementarios. En áreas con déficit de médicos, esa medida puede necesitar contratación masiva o la reorganización de cupos por población, un proceso que tendrá coste presupuestario y deberá encajar con la estrategia de la Xunta para los próximos años.

La promesa de sacar en el segundo trimestre un acuerdo de «voluntariedade» para las guardias en primaria y de crear nuevas plazas en los PAC pretende abordar la fatiga que llevan denunciando los facultativos. Pero convertir la voluntariedad en cobertura real sin incentivos suficientes y sin garantizar sustituciones será un reto: en muchos PAC rurales, las guardias son la pieza clave de la atención nocturna y festiva.

Otro punto sensible es la decisión de suprimir la categoría de facultativo especialista de atención primaria (FEAP) «de aquí a finales de 2029» y reconocer el MIR como vía única de especialización. Se trata de una reforma del modelo formativo que tendrá efectos en la formación, en la plantilla y en la oferta de plazas MIR, y que exigirá negociación con servicios de formación y recursos humanos del sistema sanitario.

Los sindicatos seguirán vigilantes, y la sociedad, expectante. Para que el acuerdo no se quede en papel, será clave que la Xunta materialice los compromisos con calendarios claros, partidas presupuestarias y mecanismos de seguimiento transparentes. La propia experiencia de anteriores pactos frustrados en la comunidad aconseja prudencia: los médicos piden medidas que cambien el día a día en los centros de salud, no sólo señales de intenciones.

La retirada de la huelga permite recuperar la normalidad asistencial, aunque la factura acumulada por las consultas suspendidas —más de 69.000— tardará en resolverse. A falta de confirmación oficial sobre el reparto de citas y la gestión de la lista pendiente, los pacientes y las plantillas afrontan unas semanas de reajuste en las agendas. La negociación ha desactivado la protesta, pero no elimina la necesidad de un plan a medio plazo: poner más manos y reordenar la atención son tareas urgentes si Galicia quiere evitar que la primaria vuelva a ser escenario de nuevos choques.

En el fondo del acuerdo asoma una cuestión conocida en la comunidad: cómo mantener un servicio sanitario de calidad en un territorio envejecido y disperso sin aumentar de forma sustancial la presión sobre los profesionales. La solución no será única ni rápida, y la pólvora de esta tregua política y sindical podrá volver a prender si las medidas pactadas no se traducen en cambios palpables en los centros de salud de Vigo, A Mariña, Monforte y el resto de la comunidad.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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