martes, 24 de marzo de 2026 | Galicia, España
ÚLTIMA HORA El Sergas incorpora una nueva tuberculina testada en el Hula que reduce falsos positivos
Galego Castelán

Senén Barro: «La inteligencia artificial está en nuestras manos; no se nos va a escapar»

En Vigo, ante un auditorio de Club FARO, el investigador gallego Senén Barro presentó su libro ‘Poden pensar as máquinas?’ y trazó un mapa claro de riesgos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial. Fue el martes por la tarde; junto al editor Henrique Alvarellos repasó desde la velocidad de los avances hasta el impacto sobre el empleo, la educación y la regulación. Barro, director científico de CITiUS en la Universidad de Santiago, lanzó una advertencia que suena a consigna: la IA no se nos va a escapar, pero exige que se gestione desde la sociedad.

Desarrollo de los hechos

La intervención de Barro combinó explicación técnica —es doctor en Física y catedrático en Ciencias de la Computación e IA— con metáforas accesibles. Abrió con una afirmación deliberadamente provocadora: la IA está ya en manos de gobiernos, empresas y, en última instancia, de los ciudadanos. «Todos tenemos que ser agentes de su avance y preocuparnos de reclamar que no nos vale un mundo sin trabajo y con la riqueza en manos de gente con tanto dinero que ni ChatGPT sabría decirles dónde gastarlo», dijo, provocando sonrisas que pronto se tornaron en reflexión.

El autor recordó que existen estimaciones que sitúan en torno al 15% la parte del trabajo que podría automatizarse en la próxima década. No se trató de una sentencia inapelable, sino de un aviso: «Sería un caos no anticiparse», añadió. A continuación explicó por qué los sistemas actuales no son seres pensantes en sentido humano: carecen de mente biológica, de sentido común, y requieren enormes cantidades de ejemplos y supervisión humana para aprender.

CONTENIDO PATROCINADO
Playa Privada Salado Resort

Salado Golf & Beach Resort

Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.

Conoce más →

Barro puso un ejemplo doméstico que ilustra la fragilidad del aprendizaje automático: una cámara inteligente entrenada para seguir el balón en un estadio en Escocia terminó siguiendo a un linier calvo durante todo el partido. El error, dijo, demuestra que los algoritmos reconocen patrones pero no comprenden el mundo como lo hace una persona. Tampoco, añadió, son tan «artificiales» ni tan «inteligentes» como a veces se vende por interés comercial.

«Si tomamos la RAE, no piensan: no tienen mente ni cerebro; pero si hablamos en términos utilitarios, sí resuelven problemas, aprenden y alcanzan niveles de autonomía que nos afectan a todos», señaló Barro.

Contexto y antecedentes

El auge de la IA en la última década no es casualidad. Barro desgranó cinco pilares que explican la revolución: el aumento exponencial de la potencia de cálculo —«los primeros modelos hacían miles de operaciones por segundo; hoy algunos ordenadores ejecutan más de un trillón»—, la evolución de los algoritmos, la enorme cantidad de datos disponibles en la red, la inversión pública y privada, y una percepción social aún mayoritariamente favorable en determinadas regiones como el Sudeste Asiático.

En ese último punto presentó una cifra que pone en perspectiva el desbalance global de recursos: este ejercicio las grandes tecnológicas estadounidenses —las cuatro que lideran el desarrollo— invertirán alrededor de 650.000 millones de dólares, una magnitud que Barro comparó con lo que destina España a su sistema de educación pública. Fue una llamada a no simplificar: la carrera tecnológica tiene impulso económico y política detrás, y no siempre con retorno comercial inmediato, sino con carácter estratégico.

También abordó la competencia global: China, aseguró, va por delante en varios frentes y podría superar a Estados Unidos. Citó proyectos de educación «multiaxente» en China que, si se consolidan, transformarían la personalización docente. En Galicia ese debate no es ajeno: la comunidad, con una población envejecida y un tejido industrial basado en la automoción, el naval y la conservera, afronta preguntas prácticas sobre formación y reconversión laboral.

Repercusiones y próximos pasos

En el capítulo ético y regulatorio Barro fue tajante: la ética puede guiar, pero la le ley debe obligar. Propuso comparar la regulación de la IA con el proceso que regula los medicamentos —investigación, pruebas, producción, prescripción y etiquetado— y reclamó protocolos que acompañen a los sistemas con información clara sobre sus límites y riesgos. Al hilo de la sostenibilidad, citó a responsables de plataformas que han puesto cifras sobre consumo energético; por ejemplo, señaló que según declaraciones públicas del CEO de ChatGPT, hoy dar servicio a un millón de usuarios consume menos que una central nuclear, aunque con la previsión de crecimiento ese consumo podría multiplicarse.

La cuestión educativa fue otra arista preocupante. Barro expresó inquietud por lo que llamó «delegación cognitiva»: el hábito de dejar en manos de asistentes automáticos tareas de redacción, resolución de problemas o búsqueda de información puede minar el desarrollo de la lengua y la comprensión lectora en los estudiantes. En Galicia, donde las tasas de abandono escolar y la necesidad de formación continua para trabajadores de sectores tradicionales son retos constantes, la advertencia cobra particular relevancia.

Frente a los alarmismos, el investigador propuso una receta pragmática: formación para docentes y trabajadores, legislación que fije estándares, incentivos para proyectos que prioricen beneficios sociales y una apuesta por modelos que combinen IA y humanidad. «La educación y la medicina tienen que ser personalizadas, no prêt-à-porter», sintetizó, y añadió que la tecnología debe adaptarse a las personas y no al revés.

Al cierre del acto, en la sala se percibía una mezcla de curiosidad y responsabilidad. Galicia, con centros como el propio CITiUS y universidades volcadas en investigación aplicada, puede convertirse en laboratorio para políticas públicas, formación y proyectos industriales que integren la inteligencia artificial sin perder de vista el empleo y la cohesión social. A falta de recetas únicas, la propuesta de Barro es clara: no delegar la decisión en los mercados ni en las máquinas, sino situar a la ciudadanía en el centro del proceso.

¿Buscas una Inversión Segura?

Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual

Solicitar Información Ahora

Compartir esta noticia

M

Miguel Ángel Vázquez

Redactor especializado en economía y empresas. Cubre la actualidad económica de Galicia y España para Galicia Universal.

🏴 Galego