domingo, 22 de marzo de 2026 | Galicia, España
ÚLTIMA HORA La Xunta proyecta un nuevo barrio de 2.000 viviendas protegidas en el ámbito del Ofimático de Lavadores (Vigo)
Galego Castelán

Tanxugueiras y la pandeireta que cambió Galicia: «Nosotras éramos las raras; ahora las niñas que la tocan son las que molan»

La presencia de Sabela Maneiro, Olaia Maneiro y Aida Tarrío en una de las piezas del Museo da Prensa de A Coruña es más que una anécdota museística: certifica un giro cultural. El trío, nacido en el ámbito de la tradición, ha llevado la pandeireta desde las romerías y las aulas de música tradicional hasta las listas de conciertos y los programas de alcance nacional. Fue su paso por escenarios mediáticos —entre ellos el Benidorm Fest— lo que aceleró una visibilidad que ahora plantea oportunidades y preguntas para la música gallega.

Cómo un instrumento humilde se convirtió en símbolo

Que la pandeireta despierte pasiones en adolescentes de las ciudades no es casualidad. Tanxugueiras supieron leer el pulso del público joven y combinarlo con respeto por los cantos y la instrumentación ancestral. En el proceso distorsionaron las líneas convencionales entre lo moderno y lo tradicional: arreglos electrónicos, coreografías contenidas y un discurso sobre lengua y género colocaron a la pandeireta en el centro del debate cultural.

La reacción fue compleja. Por un lado, llegaron las ovaciones y las salas llenas; por otro, no faltaron críticas de sectores más puristas que temen una estética «marketinizada» de lo popular. Aún así, el balance resulta llamativo: en conservatorios y escuelas de música tradicional se ha detectado un aumento real del interés entre niñas por aprender la pandeireta. Ese cambio de práctica, que puede parecer pequeño, apunta a una modificación más profunda de la percepción social sobre lo que es valioso en la cultura gallega.

CONTENIDO PATROCINADO
Playa Privada Salado Resort

Salado Golf & Beach Resort

Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.

Conoce más →

«Nosotras éramos las raras; ahora las nenas que tocan la pandeireta son las que molan»,

dijo en una entrevista una de las integrantes, frase que funciona como resumen de una transformación generacional. No se trata solo de moda; detrás hay años de trabajo pedagógico, festivales que apostaron por la renovación y una comunidad que ha recuperado la dignidad de su lengua y sus sonidos.

Antecedentes y contexto: una ola que no surgió de la nada

La historia reciente de la música gallega está trazada por olas de recuperación y relectura. La primera gran oleada de folk en los años ochenta abrió camino; después vinieron generaciones que mezclaron lo local con influencias globales. Tanxugueiras se inscriben en esa genealogía, pero su particularidad es la visibilidad masiva que alcanzaron en un periodo corto. Es importante recordar que este fenómeno no surge en el vacío: hay una red de festivales, escuelas y políticas culturales —tanto públicas como privadas— que han mantenido vivo el ecosistema.

Recientemente, diversas instituciones promotoras organizaron un encuentro de finalistas en Lugo, reunión que sirvió como termómetro del interés por propuestas contemporáneas vinculadas al patrimonio. A nivel autonómico, la Xunta ha ido incrementando las convocatorias y apoyos a circuitos que combinan tradición y contemporaneidad; a falta de confirmación oficial sobre nuevos programas, la demanda ciudadana empuja a ampliar esas líneas de actuación.

También cabe reparar en la dimensión de género. La pandeireta, en muchas tradiciones, ha estado asociada a mujeres; que ahora sea un símbolo de modernidad para niñas urbanas resitúa roles y ofrece modelos. Eso ha tenido efectos prácticos: las jóvenes que ven en Tanxugueiras una referencia acceden después a grupos, conservatorios y actividades que hace pocos años les habrían resultado poco atractivas.

Repercusiones prácticas y las sombras del éxito

El ascenso trae réditos evidentes: más boletería, contratos y presencia mediática. Pero también plantea riesgos. La profesionalización acelerada del fenómeno no siempre va acompañada de estructuras estables: management, asesoría legal, circuitos de pago justos y planificación a medio plazo. «Estamos vivas de milagro», han reconocido en privado, aludiendo al agotamiento y la precariedad que subyacen tras la gira y las apariciones públicas.

Además, existe una tensión entre visibilidad y autenticidad. Convertir la pandeireta en objeto de consumo puede evitar que las prácticas tradicionales se mantengan en su contexto comunitario, con transmisiones orales y colectivas. Programadores y productores deben pensar no solo en el reclamo comercial, sino en cómo diseñar giras y espacios donde la música se nutra de su raíz y ofrezca condiciones laborales dignas a las intérpretes.

En el terreno político, la pregunta es si las instituciones aprovecharán el momento para consolidar circuitos que sostengan la creación. Un impulso estable —becas, residencias, fondos para registros sonoros y proyectos educativos— convertiría la efervescencia actual en un recurso cultural a largo plazo; la ausencia de esas medidas podría dejar el fenómeno como un episodio luminoso pero efímero.

En lo inmediato, Tanxugueiras mantienen compromisos con festivales, residencias artísticas y actividades pedagógicas. La decisión de incluir su imagen en el Museo da Prensa no es casual: es la constatación simbólica de que un grupo salido de la práctica popular entra ahora en el relato oficial de la cultura gallega. Queda por ver si esa legitimación institucional sabrá traducirse en apoyos sólidos para las nuevas generaciones de músicas.

La lección, para la comunidad cultural gallega, es doble. Por un lado, demuestra que la tradición puede renovarse y entusiasmar a públicos jóvenes sin perder su esencia. Por otro, advierte que la visibilidad exige responsabilidad: no todo lo que se convierte en «lo que mola» tiene garantizada una vida sostenible. En las manos de Sabela, Olaia y Aida, la pandeireta ha recuperado protagonismo; ahora depende del tejido cultural y las políticas públicas asegurarse de que ese protagonismo dure más que una moda.

¿Buscas una Inversión Segura?

Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual

Solicitar Información Ahora

Compartir esta noticia

C

Carmen Dorado

Periodista especializada en cultura y sociedad gallega. Colaboradora habitual en medios digitales del noroeste peninsular.

🏴 Galego