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La mañana de este sábado dejó un episodio más de las complicaciones meteorológicas que afectan a la red aérea gallega: tres vuelos programados hacia el aeropuerto de A Coruña (Alvedro) tuvieron que aterrizar finalmente en el aeropuerto de Santiago de Compostela (Lavacolla) debido a la «falta de visibilidad» en la pista coruñesa. Se trató de dos enlaces procedentes de Madrid y uno desde Barcelona, operados por distintas compañías y con retrasos que superaron la media de la jornada.
Desvíos, horarios y cifras
El primero de los vuelos desviados fue el UX7233 de Air Europa, que despegó alrededor de las 06:35 desde Madrid y sufrió un retraso cercano a 50 minutos en su llegada, aterrizando finalmente en Lavacolla sobre las 08:35. Poco después, el vuelo VLG1290, operado por Vueling desde Barcelona con salida también a las 06:35, llegó casi una hora más tarde de lo previsto y tocó pista en torno a las 09:00. Por último, el enlace IB453, con salida prevista a las 07:35 desde Madrid y llegada a Alvedro a las 08:40, terminó en Lavacolla sobre las 08:50.

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Conoce más →Aena, según fuentes consultadas por este periódico, atribuyó los desvíos a la escasa visibilidad en la pista de Alvedro, que reduce las posibilidades de aproximación en condiciones seguras. Los datos de seguimiento en tiempo real, verificados en plataformas de flightradar, confirmaron tanto el desvío como los retrasos acumulados por las aeronaves afectadas.
«Se desvió por falta de visibilidad en la pista», indicaron fuentes de Aena sobre la operativa de la mañana.
A falta de confirmación oficial sobre detalles adicionales, no se han registrado incidentes de seguridad ni cancelaciones masivas: las aeronaves pudieron aterrizar en Lavacolla y, desde ahí, las compañías activan los protocolos de atención a pasajeros. Según fuentes cercanas al operativo, lo habitual en estos casos es coordinar traslados por carretera o reubicaciones en vuelos posteriores para minimizar el perjuicio.
Nieblas, litoral y un aeropuerto con vocación regional
No es la primera vez que la orografía y el clima de la costa gallega condicionan la operativa en Alvedro. Situado a pie de ría y muy cerca del litoral, el aeropuerto de A Coruña es especialmente sensible a fenómenos de baja visibilidad —niebla litoral, brumas y nubes bajas— que se forman con frecuencia en primavera y otoño. Cabe recordar que los contrastes térmicos nocturnos y la proximidad del Atlántico favorecen la aparición de bancos de niebla que, cuando son persistentes, obligan a optar por alternativas más seguras.
Lavacolla, por su parte, se ha consolidado como la plataforma de contingencia natural para la región. A diferencia de Alvedro, su situación a mayor altitud y la configuración de sus trayectorias de aproximación suelen ofrecer mejores condiciones en episodios de poca visibilidad, lo que explica que los desvíos entre ambos aeropuertos sean una solución recurrente y prevista dentro de los procedimientos de navegación aérea.
En términos prácticos, la distancia por carretera entre ambos aeropuertos —unos 70 kilómetros, por la autovía de la costa y la AP-9— no es irrelevante para los pasajeros; sin embargo, para las compañías y para Aena la prioridad sigue siendo garantizar el aterrizaje seguro antes que mantener el plan de vuelo original. No es infrecuente que ese desplazamiento por carretera implique entre una hora y hora y cuarto adicional, según el tráfico y la hora del día.
Impacto sobre pasajeros y logística
Los desvíos obligan a activar una cadena logística que incluye información a bordo, servicios de asistencia en destino y, en algunos casos, transporte por carretera hacia el aeropuerto previsto inicialmente. La normativa comunitaria sobre transporte aéreo contempla derechos de los pasajeros en caso de cancelación o grandes retrasos, y las aerolíneas suelen ofrecer soluciones como traslado, reubicación en otros vuelos y atención conforme a esa regulación.
Las compañías afectadas no han difundido aún comunicados formales sobre este episodio; en anteriores situaciones similares, aerolíneas y operadores aeroportuarios han reforzado la atención en tierra para reducir el impacto. No obstante, para quienes tenían conexiones en A Coruña o traslados ya contratados, el desvío supone una molestia añadida: pérdida de enlaces, demora en la entrega de equipaje y ajustes en agendas personales y profesionales.
En clave local, ayuntamientos y servicios de transporte interurbano acostumbran a coordinarse con aerolíneas y con Aena para facilitar traslados cuando resulta necesario. A primera hora es común ver autobuses y taxis organizándose en Lavacolla para desplazar a pasajeros cuyo destino final era Alvedro; medidas que alivian, pero no eliminan, las incomodidades propias de estas situaciones.
Repercusiones y próximos pasos
Con la llegada de la primavera, los servicios meteorológicos mantienen vigilancia sobre la evolución de las condiciones en la costa gallega. Mientras persistan los fenómenos de baja visibilidad, los desvíos seguirán siendo una herramienta operativa necesaria para priorizar la seguridad. A corto plazo, lo previsible es que la operativa se normalice en cuanto mejoren las condiciones, pero las compañías y controladores estarán pendientes por si se repiten episodios en las franjas de mayor incidencia.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente en Galicia: la mejora de la coordinación entre aeropuertos próximos, la optimización de la información al pasajero y la necesidad de mantener inversiones en procedimientos y tecnología que reduzcan la dependencia de factores meteorológicos. No es solo cuestión de confort para el viajero; es la garantía de que el transporte aéreo opere con la máxima seguridad frente a las inevitables variaciones del clima atlántico.
Mientras tanto, los viajeros con vuelos previstos a Alvedro en las próximas horas harán bien en contactar con sus aerolíneas y prever alternativas desde Lavacolla en caso de desvío. La seguridad manda; las molestias son, desafortunadamente, parte del paisaje cuando la niebla decide bajar hasta el nivel de las pistas.
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