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Un ginecólogo de Arnhem usó su propio semen para engendrar al menos 16 hijos en inseminaciones durante los años 1970 y 1980

Un ginecólogo de Arnhem usó su propio semen para engendrar al menos 16 hijos en inseminaciones durante los años 1970 y 1

Un exginecólogo que ejerció en la ciudad de Arnhem, en los Países Bajos, utilizó su propio semen para inseminar a pacientes en al menos dieciséis casos entre las décadas de 1970 y 1980, según una investigación independiente encargada por el hospital donde trabajaba. El médico, cuya identidad no ha sido revelada y que ya ha fallecido, recurrió a ese procedimiento cuando los donantes previstos no se presentaron, sin el conocimiento ni el consentimiento de las mujeres afectadas ni de sus parejas. El estudio, presentado el 10 de marzo de 2026, también señala que el facultativo era portador de una enfermedad hereditaria, dato que ha agravado las preocupaciones sobre la salud y la identidad de los descendientes.

La pesquisa fue promovida por el hospital Rijnstate de Arnhem tras sospechas sobre prácticas irregulares en el servicio de fertilidad. Según el informe, el propio médico admitió ante los investigadores que usó su material biológico en situaciones puntuales para no dejar sin opción a las pacientes, una conducta que el centro define ahora como impropia y reprobable. Los investigadores han conseguido identificar al menos dieciséis hijos biológicos atribuibles a esas inseminaciones, aunque el hospital advierte que esa cifra podría ser parcial y que sigue abierta la posibilidad de encontrar más casos.

El hospital ha pedido a cualquier persona que sospeche ser descendiente del ginecólogo que se ponga en contacto con la organización neerlandesa Fiom, especializada en pruebas de paternidad y asesoramiento genético. Fiom coordinará la recogida de muestras de ADN para contrastarlas con los perfiles que ya se han obtenido en la investigación, con el objetivo de esclarecer el alcance real y facilitar el derecho de las personas afectadas a conocer su origen. El centro sanitario ha subrayado la importancia de manejar la información médica con la máxima confidencialidad, especialmente por la presencia de una enfermedad hereditaria en el progenitor biológico.

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Para la dirección del hospital, la conducta del ginecólogo supone una violación grave de la confianza y de las normas profesionales vigentes entonces. Hans Schoo, diretor del Rijnstate, ha calificado los hechos como «inaceptables incluso para los estándares de la época» y ha señalado que los códigos deontológicos ya exigían respeto por la esfera privada del paciente y el consentimiento informado en procedimientos reproductivos. En su comunicado, la institución lamentó profundamente lo ocurrido y mostró su disposición a cooperar con las pesquisas y a ofrecer apoyo a quienes resulten afectados.

Los expertos consultados por la investigación recuerdan que este caso se inscribe en una serie de escándalos similares que han aflorado en los Países Bajos en las últimas décadas, en los que varios médicos de clínicas de fertilidad habrían empleado su propio esperma sin permiso. Esas revelaciones han reavivado el debate sobre la regulación de las técnicas reproductivas, la supervisión de los registros de donantes y las garantías para evitar conflictos de interés. Asociaciones de pacientes y grupos de defensa de derechos reproductivos exigen ahora reformas para incrementar la transparencia y prevenir abusos similares en el futuro.

La dimensión sanitaria del asunto añade una capa extra de preocupación, dada la mención de una enfermedad hereditaria que portaba el ginecólogo. El hospital no ha hecho pública la naturaleza de la patología por razones de confidencialidad médica y protección de los afectados, pero ha insistido en que ese hecho motiva la necesidad de identificar a los descendientes para evaluar posibles riesgos y ofrecer asesoramiento genético. Las personas que confirmen su vínculo biológico podrán acceder a pruebas y orientación médica para abordar cualquier implicación para su salud.

En términos jurídicos, el fallecimiento del presunto autor dificulta la posibilidad de acciones penales directas, aunque fuentes jurídicas consultadas señalan que podría abrirse vías civiles o administrativas contra la institución por falta de control y supervisión. El hospital ha anunciado que revisará sus archivos y protocolos históricos para determinar qué fallos institucionales permitieron que estos episodios ocurrieran. Mientras tanto, colectivos de afectados reclaman también reconocimiento, explicaciones públicas y medidas de reparación.

La petición a Fiom para realizar las pruebas de ADN pretende dar una respuesta práctica y relativamente rápida a quienes sospechan ser hijos biológicos del ginecólogo, pero los especialistas advierten de que el proceso puede ser largo y emocionalmente exigente. El caso vuelve a poner en primer plano el derecho de los hijos a conocer su identidad genética y la necesidad de que los sistemas sanitarios garanticen la integridad y la autonomía de los pacientes. El Rijnstate ha confirmado que mantendrá informadas a las personas afectadas conforme avance la investigación y que establecerá recursos de apoyo psicológico y médico para quienes lo necesiten.

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Redacción

Periodista de Galicia Universal.