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Borja Iglesias lamenta que siga resultando casi imposible que los futbolistas homosexuales den el paso de salir del armario

Borja Iglesias lamenta que siga resultando casi imposible que los futbolistas homosexuales den el paso de salir del arma

Borja Iglesias, delantero del Celta de Vigo, se mostró ayer apesadumbrado por la dificultad que todavía afrontan los futbolistas homosexuales para hacer pública su orientación, en una entrevista con el diario francés L’Équipe antes del partido de ida de octavos de final de la Liga Europa contra el Olympique de Lyon. El atacante santiagués señaló que, pese a las transformaciones sociales de las últimas décadas, muchos profesionales siguen sin sentirse seguros para hablar abiertamente por miedo a perder lo logrado. La conversación, que tuvo lugar el 10 de marzo de 2026, sirvió para que el jugador reflexionara sobre la homofobia en el fútbol de élite y su propia postura al respecto.

Iglesias explicó que a lo largo de su trayectoria nunca ha recibido la confidencia de un compañero sobre su homosexualidad, un dato que le hace medir la magnitud del problema dentro de los vestuarios. Esa ausencia de testimonios personales le lleva a pensar que la combinación de presión mediática, institucional y de club impide a muchos plantearse una salida pública. El delantero insistió en que la sensación de riesgo —perder contratos, aceptación o incluso oportunidades deportivas— es una barrera real que condiciona decisiones privadas de carácter íntimo.

Aunque reconoció avances en la visibilidad y los derechos LGTBI en el ámbito social, el futbolista gallego subrayó que el deporte profesional mantiene inercias que dificultan la normalización. Señaló que el fútbol masculino de alto nivel ha resultado históricamente un espacio que ensalza la virilidad y la fortaleza, valores que no siempre dejan sitio a la diversidad afectiva. Por eso, en su opinión, las medidas culturales y educativas dentro de clubes, federaciones y ligas siguen siendo imprescindibles.

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En la charla con L’Équipe, Iglesias valoró además la influencia de figuras públicas que han alterado los estereotipos sobre el futbolista. Para él, nombres como David Beckham y Guti ayudaron a ampliar el repertorio de lo que puede ser la masculinidad en el fútbol: introdujeron otras formas de expresión y de apariencia que, según el delantero, facilitaron cierta libertad a generaciones posteriores. No obstante, añadió, esa transformación estética no elimina por sí sola las dinámicas de exclusión ni garantiza entornos de confianza para quienes puedan ser vulnerables.

El atacante vigués se mostró, al mismo tiempo, moderadamente optimista. Aseguró que estamos más cerca que en el pasado de que un futbolista de primer nivel haga pública su homosexualidad, aunque subrayó que aún queda mucho camino hasta su total normalización. Iglesias explicó que la percepción de estar «más cerca» se debe a cambios de actitud entre aficionados y a mayor visibilidad mediática, pero que las consecuencias personales y profesionales para el jugador que decida hablar todavía constituyen un freno importante.

En el mismo reportaje, el futbolista también abordó el papel de los deportistas en debates sociales y políticos. Aplaudió que Kylian Mbappé alzara la voz contra el extremismo en el contexto de las elecciones francesas y consideró admirable que personas con tanta repercusión utilicen su altavoz para denunciar amenazas democráticas. Al mismo tiempo, mostró comprensión hacia compañeros como Unai Simón, que optan por la prudencia y por no implicarse públicamente en determinadas polémicas, y reconoció que la presión por posicionarse es un fenómeno complejo y personal.

Las declaraciones de Iglesias reabren en España el debate sobre la homofobia en el deporte y la necesidad de políticas más activas por parte de clubes, federaciones y asociaciones de jugadores. Especialistas consultados en otras ocasiones han señalado que la creación de protocolos de apoyo, campañas de sensibilización y garantías contra represalias son pasos necesarios para que cualquier futbolista pueda tomar una decisión con seguridad. En ese sentido, el discurso del delantero del Celta añade una voz pública que reclama medidas más allá de gestos puntuales.

Borja Iglesias, que esta temporada compite tanto en LaLiga como en la Liga Europa, afirmó que seguirá expresándose contra la discriminación porque considera que su condición de figura pública conlleva responsabilidad. El mensaje que lanzó en Lyon suena, en todo caso, a aviso: por mucho que la visibilidad aumente, la puerta se mantendrá cerrada para muchos mientras no existan cambios estructurales que garanticen protección y normalidad. Sus palabras, en cualquier caso, contribuyen a mantener viva la conversación sobre inclusión en el fútbol contemporáneo.

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Redacción

Periodista de Galicia Universal.