Fernando Alonso se vio obligado a retirarse del Gran Premio de China este domingo, después de completar 35 de las 56 vueltas programadas, debido a un entumecimiento en manos y pies provocado por fuertes vibraciones. El incidente se produjo tras un fin de semana marcado por problemas en el tren motriz y la gestión energética del monoplaza, que impidieron al asturiano continuar con seguridad. Alonso explicó que desde la vuelta 20 empezó a perder sensibilidad, lo que le llevó a pedir el abandono por razones físicas y de seguridad. El piloto mantiene la confianza en el proveedor de la unidad de potencia, aunque reclamó más tiempo para resolver la incidencia.
El abandono llega después de que Alonso completara las 19 vueltas del sprint del sábado, con la intención de «ver la bandera a cuadros» el domingo. Sin embargo, la realidad de la carrera fue distinta: el coche sufrió vibraciones que afectaron al piloto hasta el punto de no poder sentir manos ni pies, según sus propias palabras. La situación obligó al equipo a tomar la decisión de sacar al coche de pista para evitar riesgos mayores.
La retirada se produjo en una jornada en la que la gestión de las revoluciones del motor y la recarga de las baterías fueron elementos clave. Alonso señaló que al reducir las revoluciones se atenúan las vibraciones, pero en carrera es necesario llevar el motor a alto régimen para intentar adelantar o recargar energía, lo que incrementa el problema con el paso de las vueltas. Ante esta tesitura, acabar la prueba se convirtió en algo inviable desde el punto de vista físico.
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Conoce más →El problema físico y la decisión del equipo
Alonso describió el problema como el peor del fin de semana en términos de sensaciones físicas. Explicó que, entre las vueltas 20 y 35, la pérdida de sensibilidad le impidió controlar con normalidad el volante y los pedales, lo que condicionó la opción de seguir en pista. El coche circulaba en las últimas posiciones, una circunstancia que también pesó en la determinación de abandonar.
«No me sentía ni manos ni pies»
La dirección del equipo optó por priorizar la seguridad del piloto y retirar el vehículo, consciente de que la situación podía agravarse si se prolongaba la exposición a las vibraciones. La medida evitó un posible incidente por falta de sensibilidad en los mandos, un riesgo severe en un circuito de alta velocidad.
Reacciones y explicación técnica
Alonso insistió en que el origen del problema está en las vibraciones relacionadas con el sistema de propulsión y la gestión de la energía. Afirmó que algunas contramedidas adoptadas por el equipo fueron «artificiales» y redujeron las vibraciones, pero solo temporalmente y a costa de prestaciones. En este sentido, advirtió de que en condiciones normales de carrera no es viable mantener esas soluciones.
El piloto se refirió también a la unidad de potencia y al trabajo de su suministrador, a quienes dio un voto de confianza pese al incidente. Recordó que entre Australia y China el motor no cambió y que ahora el equipo dispondrá de más tiempo en el banco de potencia para identificar la causa exacta de las vibraciones. Alonso confía en que esa investigación aporte soluciones antes de las próximas citas del calendario.
«Hay que darles tiempo y espero que hagan sus deberes»
En relación a otros problemas detectados en el fin de semana, Alonso señaló que probablemente se resolvió el aislamiento de las baterías, aunque reconoció que su compañero también sufrió una incidencia durante la carrera. La referencia al otro piloto —Lance Stroll— subrayó la dimensión del problema, que no afectó únicamente al coche de Alonso.
De cara al futuro, el asturiano anunció que volverá a casa para descansar y preparar el siguiente Gran Premio en Japón. El equipo, por su parte, tendrá alrededor de dos semanas para trabajar en el dinamómetro y obtener datos que permitan corregir las vibraciones y mejorar la fiabilidad del sistema de potencia. La prioridad será recuperar rendimiento sin comprometer la seguridad de los pilotos.
La retirada en China pone de manifiesto los nuevos retos que plantea la Fórmula 1 con la creciente electrificación y la gestión térmica y vibracional de las unidades híbridas. Para Alonso y su equipo, la lección más inmediata es la necesidad de equilibrar rendimiento y confort de pilotaje para evitar que problemas físicos condicionen los resultados deportivos.
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