martes, 24 de marzo de 2026 | Galicia, España
ÚLTIMA HORA Roberto Rodríguez (Dathum): «La inteligencia artificial puede poner en riesgo las democracias»
Galego Castelán

Rueda cifra en 120,6 millones el coste para la Xunta del paquete anticrisis y reclama haber sido consultada

SANTIAGO DE COMPOSTELA — El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha trasladado este lunes la cuantía del impacto que las medidas aprobadas por el Gobierno central para paliar los efectos de la guerra en Irán tendrán sobre las arcas autonómicas: 120,6 millones de euros durante los tres meses de vigencia del paquete. Rueda se ha mostrado crítico con la forma en que se conoció el plan —»sin hablar con las comunidades», según sus palabras— y ha insistido en que se trata de «un esfuerzo compartido» cuyos costes también recaen sobre los contribuyentes gallegos.

La factura: tres meses, 40,2 millones al mes

En la explicación pública tras la reunión semanal del Consello, el presidente desgajó las cifras: la Xunta dejará de ingresar alrededor de 40,2 millones cada mes. Ese desfase procede, según Rueda, de tres partidas concretas: 23 millones por el descenso de recaudación del IVA, 7,7 millones por el impuesto especial sobre hidrocarburos y 9,5 millones por el impuesto especial sobre la electricidad. Sumadas, esas magnitudes arrojan la cifra que la Xunta asumirá durante el periodo de aplicación temporal del paquete anticrisis.

El presidente no cuestionó la finalidad social de las medidas: reconoció la necesidad de «ayudar a las personas» reduciendo costes en un momento de tensión internacional y de encarecimiento energético. No obstante, matizó que el efecto sobre las cuentas autonómicas debería haberse tratado con las comunidades antes de aprobar el decreto. «Somos perfectamente conscientes de que las personas en este momento necesitan que se les ayude o la reducción de costes, pero también de que ya es un esfuerzo compartido y de que lo lógico era haberlo debatido, no conocerlo como se conoce el viernes», resumió Rueda.

CONTENIDO PATROCINADO
Playa Privada Salado Resort

Salado Golf & Beach Resort

Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.

Conoce más →

«Esto no es un esfuerzo del Gobierno central, es un esfuerzo de las personas con sus impuestos y un esfuerzo compartido.»

El tono no fue meramente técnico: la crítica al procedimiento añade una dimensión política que ya es recurrente entre administraciones autonómicas y el Ejecutivo central cada vez que se adoptan medidas con impacto fiscal. Rueda reclamó, además, que los gallegos sepan que la Xunta ya realiza esfuerzos propios, y anunció que su Gobierno trabaja en «otras medidas autonómicas» que se conocerán en breve y que irán dirigidas a sectores especialmente afectados por el conflicto energético.

Contexto y antecedentes: la presión sobre las cuentas autonómicas

En Galicia, una comunidad con peso relativo en sectores intensivos en energía como la industria conservera, el transporte marítimo y ciertos polígonos industriales del Área de Vigo, cualquier variación en los impuestos sobre combustibles o electricidad tiene efectos perceptibles. Los ayuntamientos y las pymes suelen ser los primeros en trasladar el impacto al día a día empresarial y social. Cabe recordar que la financiación autonómica y los mecanismos de reparto de ingresos son asuntos recurrentes en la agenda política gallega; cambios en la recaudación del IVA o en impuestos especiales terminan recalando en los presupuestos de las autonomías.

La cuantía comunicada por Rueda, aunque temporal, no es desdeñable. En términos prácticos, 40,2 millones al mes pueden condicionar decisiones en gasto corriente, inversiones sociales o transferencias a corporaciones locales. Según fuentes cercanas al Ejecutivo gallego, la Xunta estudia fórmulas para focalizar sus propias medidas en colectivos vulnerables y en sectores estratégicos, sin desbordar la estabilidad presupuestaria. La promesa oficial es dar detalles «en breve», una expresión que suele preceder a anuncios sectoriales —ayudas directas, bonificaciones o líneas de crédito— pero cuya forma concreta aún no se ha revelado.

No es la primera vez que la Xunta y Moncloa discrepan en los modos: episodios anteriores, tanto por el reparto de recursos como por los tiempos de comunicación, han deteriorado la confianza entre administraciones, especialmente en ejercicios fiscales ajustados. La cuestión, más allá de la cifra, es política: quién asume el coste político de medidas que alivian gasolineras y recibos eléctricos ahora, y que, a medio plazo, merman ingresos públicos.

Repercusiones y próximos pasos

El calendario es corto. El paquete anunciado por el Ejecutivo central está pensado para un trimestre, con la intención de amortiguar un shock puntual provocado por la tensión en Irán y su efecto en los precios de la energía. Para la Xunta, eso supone gestionar un triple desafío: explicar a la ciudadanía el porqué de la reducción de ingresos, decidir cómo complementar las medidas estatales con ayudas autonómicas y salvaguardar servicios públicos básicos sin incurrir en desequilibrios presupuestarios.

Fuentes internas consultadas por este periódico señalan que la estrategia de la Xunta será priorizar la ayuda a sectores «más golpeados» —transporte de mercancías, logística y empresas con contratos de suministro energético intensivo—, al tiempo que se evalúa la posibilidad de resoluciones fiscales temporales o líneas de apoyo financiero. También está sobre la mesa la coordinación con diputaciones y ayuntamientos para mitigar el efecto en tasas y transferencias locales, aunque estos interlocutores reclaman margen de maniobra que dependerá, en última instancia, de la ejecución presupuestaria gallega.

En clave política, la rueda de prensa ha reabierto un cruce habitual en la relación autonómica-central: la tensión por la consulta y la percepción de reparto equitativo de cargas. La Xunta busca ahora equilibrar su discurso —mostrar que escucha a afectados y protege servicios— con el ejercicio práctico de trasladar a la sociedad que asumir parte del impacto tiene un coste real para los impuestos y las inversiones futuras.

Mirando hacia adelante, la pregunta es si las medidas temporales serán suficientes para evitar un contagio duradero en la actividad económica y en el empleo. Los próximos días serán decisivos para conocer las medidas autonómicas anunciadas por Rueda y ver si, además del esfuerzo compartido que reclama el presidente, se produce una coordinación que alivie tensiones entre administraciones y ofrezca una respuesta ágil a empresas y hogares gallegos.

¿Buscas una Inversión Segura?

Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual

Solicitar Información Ahora

Compartir esta noticia

P

Pablo Rivas

Periodista deportivo con amplia experiencia en la cobertura del fútbol y deporte gallego. Redactor de la sección de Deportes.

🏴 Galego