La luz se dispara en España y Galicia apuesta por los vientos para capear el temporal energético
El recibo de la luz vuelve a ser protagonista, y no precisamente por buenas razones. Hoy, como en tantas otras jornadas de este invierno irregular, el precio de la electricidad se ha disparado en el mercado mayorista, alcanzando subidas que superan el 75 % con respecto a la media de los últimos meses. No es un fenómeno aislado: la demanda recupera su ritmo tras las fiestas navideñas, mientras el gas sigue caro en los mercados internacionales y las renovables no terminan de cubrir el hueco que dejan las nucleares francesas. Ahora bien, en Galicia, esa tormenta energética tiene matices propios.
La eólica gallega, un faro en medio del temporal
Mientras en el resto de España el aumento del precio se explica por la dependencia del gas y la sequía hidroeléctrica, en nuestra comunidad el viento sigue siendo el gran aliado. Galicia produce alrededor del 22 % de toda la energía eólica nacional, con más de 4.000 megavatios instalados. De hecho, cuando sopla el noroeste, como ocurre en estas fechas, los aerogeneradores cubren hasta un 40 % de la demanda autonómica en los momentos de mayor producción. Eso, en teoría, debería amortiguar el golpe, pero hoy el mercado no perdona.
Lo cierto es que, incluso con ese colchón renovable, el precio final que pagan las familias gallegas sigue la misma tendencia alcista que el resto del país. Sin embargo, hay un detalle que marca la diferencia: los horarios. La Consellería de Industria, Enerxía e Minas lleva meses insistiendo en que los gallegos pueden ahorrar hasta un 30 % en su factura si ajustan el consumo a las horas valle, aquellas en las que la eólica gallega suele dispararse y el precio en el mercado cae.
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Conoce más →Horarios clave: cuándo la luz es más barata en Galicia
Según los datos que maneja la Xunta, los tramos más económicos suelen concentrarse entre las **23:00 y las 8:00 horas**, con picos de hasta un 50 % menos de coste en horas centrales del día, entre las 14:00 y las 16:00, cuando la demanda baja y el viento sigue soplando fuerte en la costa. Eso sí, no es una ciencia exacta: «Depende de cómo sople el aire y de si las nucleares francesas deciden encender sus reactores», explica un técnico de la asociación eólica gallega que prefiere mantenerse en el anonimato.
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Ver servidores VPS →«En Galicia no nos quejamos de falta de recursos, pero sí de que el sistema no premie lo suficiente a los que consumimos cuando hay viento. Si la luz baja a las tres de la madrugada, ¿por qué no podemos llenar el depósito del coche o poner la lavadora entonces?», comenta el gerente de una pyme textil de A Coruña, que ha reducido su factura eléctrica un 20 % gracias a este cambio de hábitos.
Para las familias con tarifa regulada (PVPC), la diferencia entre un horario y otro puede suponer un ahorro de hasta **50 euros al mes** en un hogar medio. Eso sí, quienes tengan discriminación horaria ya están familiarizados con estos trucos, pero el resto aún tropieza con la misma piedra: la comodidad. «Aquí en Ourense, donde el viento sopla fuerte por las tardes, muchos prefieren poner el lavavajillas a las ocho, cuando llega del trabajo, aunque sea más caro. Es la retranca gallega: ahorrar sí, pero sin que nos molesten», bromea una vecina del barrio de Mariñamansa.
¿Por qué sube la luz hoy? La foto general que también afecta a Galicia
Más allá de los números que saltan en las pantallas, detrás de este encarecimiento hay una cuestión estructural. El precio del gas en los mercados europeos sigue siendo un lastre, y aunque España tiene un sistema de gas natural licuado (GNL) que nos salva de algunos sustos, la dependencia de terceros países —especialmente de Argelia y Rusia— nos deja a merced de sus vaivenes. A eso hay que sumar el parón de algunas centrales nucleares francesas por mantenimiento, lo que obliga a España a quemar más gas para cubrir la demanda. Y en Galicia, aunque nuestra cesta energética es más limpia, no somos una isla.
Lo cierto es que, incluso con un 35 % de nuestra electricidad procedente de renovables (la eólica lidera el podio, seguida de la hidroeléctrica y la solar), el precio final lo marca el mercado mayorista. «No es justo que cuando hay viento en Galicia el precio baje y, sin embargo, si en Francia hay un problema con sus nucleares, aquí paguemos el pato», denuncia el portavoz de una plataforma ciudadana contra la pobreza energética en Vigo. La morriña por un modelo energético más justo, al menos en este aspecto, sigue viva.
Consejos prácticos para no ahogarse en el recibo de la luz
Ante este escenario, la Xunta ha lanzado una campaña para concienciar sobre el consumo responsable, pero los expertos insisten en que hay medidas más efectivas. Por ejemplo, instalar baterías domésticas para almacenar la energía eólica de madrugada y usarla después, o suscribirse a comercializadoras que apuesten por precios fijos en horas valle. Eso sí, para muchas familias gallegas, la solución más inmediata sigue siendo la de siempre: apretarse el cinturón.
Mientras tanto, el viento sigue soplando en las costas de Muxía y en los montes de Serra do Burgo, recordándonos que Galicia tiene un tesoro energético que, de aprovecharse mejor, podría aliviar más de un bolsillo. Pero hasta que el sistema no premie realmente ese esfuerzo, el recibo de la luz seguirá siendo un quebradero de cabeza, incluso en una tierra donde el aire no falta.
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