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Boborás: un herido y un castro calcinado en el incendio del jueves

Boborás: un herido y un castro calcinado en el incendio del jueves

El fuego que asoló este jueves la parroquia de Xurenzás, en el concello ourensano de Boborás, ha dejado un balance amargo. Un bombero forestal resultó herido durante las labores de extinción y, para desgracia del patrimonio gallego, las llamas arrasaron por completo el castro de Xurenzás, un yacimiento de la Edad de Hierro. Trece hectáreas de monte ardieron en un siniestro que movilizó un impresionante operativo aéreo y terrestre.

Un tractor, origen de las llamas

Según las primeras investigaciones, el incendio se originó en torno a las 12:40 horas del mediodía. Un tractor que realizaba labores de desbroce en una finca habría provocado el fuego, que se extendió con rapidez debido a las condiciones meteorológicas y la orografía del terreno. Lo cierto es que, en cuestión de minutos, una columna de humo era visible desde varias comarcas de la provincia, alertando a vecinos y autoridades.

La respuesta fue inmediata. Hasta la zona se desplazó un amplio dispositivo en el que llegaron a trabajar cuatro aviones, siete helicópteros, nueve motobombas y once brigadas forestales. A ellos se sumaron agentes forestales, técnicos y maquinaria pesada. No era para menos: el fuego amenazaba con extenderse hacia zonas de mayor valor ecológico y, lo que es peor, hacia núcleos habitados.

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Refuerzo del Ministerio y un herido en el operativo

La magnitud del incendio obligó a activar la colaboración del Ministerio para la Transición Ecológica, que envió un avión de carga en tierra, dos helicópteros bombarderos y una brigada de refuerzo. Un gesto que demuestra la complejidad de un fuego que, afortunadamente, pudo ser estabilizado en las horas siguientes. A nadie se le escapa que, sin esa coordinación, las consecuencias podrían haber sido mucho peores.

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Sin embargo, no todo fueron buenas noticias. Durante las tareas de extinción, un bombero forestal resultó herido. Las fuentes consultadas no precisan la gravedad de las lesiones, pero el dato habla por sí solo: el riesgo que asumen estos profesionales es constante. Demasiado tiempo llevamos viendo cómo el trabajo de los equipos de extinción se cobra un peaje en forma de accidentes.

El castro de Xurenzás, pasto de las llamas

El daño más simbólico, sin embargo, es el que ha sufrido el patrimonio arqueológico. El castro de Xurenzás, un asentamiento fortificado de la Edad de Hierro, ha quedado completamente calcinado. No es menor el dato: este tipo de yacimientos son testigos mudos de nuestra historia, y su pérdida es irreparable. Las llamas han devorado años de historia en cuestión de horas, dejando un paisaje carbonizado que difícilmente podrá recuperar su valor original.

Conviene recordar que el castro de Xurenzás no es un enclave cualquiera. Situado en una ladera que domina el valle, es uno de los pocos ejemplos de arquitectura castreña bien conservados en la comarca. Ahora, las piedras y las estructuras defensivas han quedado ennegrecidas por el humo y el calor. Los arqueólogos deberán evaluar los daños, pero lo cierto es que el impacto es devastador.

Un verano que amenaza con repetir la historia

Este incendio vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad del monte gallego. A nadie se le escapa que la combinación de sequía, abandono rural y falta de prevención es una bomba de relojería. El fuego de Boborás es solo un ejemplo más de una temporada estival que, desgraciadamente, promete ser larga y dura. Las administraciones deberían tomar nota: no basta con movilizar medios cuando el fuego ya está desatado; la prevención y la limpieza del monte son la asignatura pendiente.

La pregunta que queda en el aire es inevitable: ¿cuántos castros, cuántos bosques, cuántas vidas tendrán que perderse para que se tomen medidas de verdad? El humo se ha disipado sobre Xurenzás, pero el olor a quemado y la sensación de impotencia permanecen. Galicia no puede permitirse otro verano así. Y lo que es más grave: su patrimonio no puede.

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Carmen Dorado

Periodista especializada en cultura y sociedad gallega. Colaboradora habitual en medios digitales del noroeste peninsular.

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