La comarca orensana de Valdeorras ensaya una fórmula pionera de recuperación de suelos quemados. Un proyecto experimental ha lanzado desde el aire 120 millones de semillas sobre 90 hectáreas que el año pasado quedaron arrasadas por el fuego. La iniciativa, bautizada como CoberDron, busca frenar la pérdida de tierra fértil en las laderas más castigadas.
Los primeros brotes ya asoman. Imágenes captadas en la zona muestran pequeñas plantas de triticale abriéndose paso entre la ceniza y el suelo desnudo. Esa es la señal que esperaban los responsables del proyecto: la vegetación vuelve a sujetar un terreno que, sin protección, se desliza ladera abajo con cada lluvia.
Un problema grave: el suelo que se escapa
Cuando un incendio arrasa un monte, el peligro no termina con las llamas. Quien haya caminado por una zona quemada tras un chaparrón lo sabe: el agua arrastra cenizas y tierra pendiente abajo, formando regueros que cada año se hacen más profundos. En Valdeorras, con pendientes pronunciadas y suelos frágiles, ese fenómeno amenaza con dejar los montes sin capacidad de regenerarse.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →La solución que se está probando no es nueva en esencia. La siembra de cereales para cubrir el suelo es una técnica agrícola clásica. Lo innovador aquí es el método: drones que sobrevuelan el terreno quemado y sueltan las semillas de forma controlada. Así se llega a zonas de difícil acceso sin pisar un suelo ya dañado.
Email profesional para tu negocio
Email con tu dominio, antispam y webmail. Compatible con Outlook y móviles.
Ver planes de email →La elección del triticale tampoco es casual. Este híbrido de trigo y centeno crece rápido, aguanta bien el frío y, sobre todo, desarrolla un sistema radicular denso que agarra la tierra. Sus raíces actúan como una red que sujeta las partículas del suelo y evita que se las lleve el agua.
90 hectáreas de laboratorio al aire libre
La superficie tratada suma 90 hectáreas, repartidas en varias parcelas de la comarca que ardieron el año pasado. No es un terreno cualquiera: son zonas donde la pendiente hace que la erosión sea especialmente agresiva. Los responsables del proyecto eligieron esas áreas porque allí el problema se manifiesta con más crudeza.
Conviene recordar que Valdeorras sufrió el año pasado varios incendios que calcinaron miles de hectáreas. Los montes de la comarca, dedicados en buena parte al cultivo de la vid y a masas forestales, quedaron marcados por un paisaje de carboneras y troncos negros que aún hoy se aprecia desde la carretera.
El proyecto no se limita a lanzar semillas y esperar. Detrás hay un trabajo de seguimiento: los técnicos evalúan la germinación, la cobertura vegetal conseguida y la retención del suelo en las parcelas tratadas. Esa monitorización permitirá saber si la fórmula funciona y si es rentable extenderla a otras zonas quemadas de Galicia.
Un horizonte que mira al futuro
A nadie se le escapa que los incendios forestales son cada vez más frecuentes y virulentos. El cambio climático alarga las temporadas de riesgo y seca los montes. En ese escenario, disponer de herramientas rápidas y eficaces para estabilizar el suelo después del fuego se convierte en una prioridad.
La siembra con drones tiene ventajas evidentes frente a los métodos tradicionales. Permite actuar con rapidez, justo después del incendio, cuando el suelo está más expuesto. Evita el riesgo de trabajar con maquinaria en laderas inestables. Y reduce costes frente a la siembra manual o el traslado de equipos pesados.
Las primeras imágenes de brotes verdes sobre el negro de la ceniza son un aliciente. Pero los responsables del proyecto son prudentes: habrá que esperar a que pase el invierno y ver cómo responden las parcelas a las lluvias fuertes. Será entonces cuando los datos digan si esta lluvia de semillas ha conseguido su objetivo.
Ahí está la clave de este experimento. No se trata solo de tapar el suelo con vegetación, sino de comprobar que esa cubierta aguanta el paso del tiempo. Un brote que nace es una buena noticia; una ladera que no pierde tierra con las tormentas es un éxito.
Pocas veces una so
Te puede interesar:
Alojamientos en Galicia — Hoteles, casas rurales y apartamentos
Imperial Perlas — Joyería y complementos
Turismo de Galicia — Rutas, playas y gastronomía
¿Planeas visitar Galicia?
Encuentra hoteles, apartamentos y casas con las mejores ofertas
Buscar alojamiento en Hotels.comAcumula sellos · Consigue noches gratis
Publicidad