Se cumple una década de la tragedia ferroviaria de O Porriño, el descarrilamiento del tren Celta que se cobró la vida de cuatro personas y dejó 47 heridos. Diez años después, la causa judicial por el accidente permanece archivada: la instrucción concluyó que el único responsable fue el maquinista, que también perdió la vida en el siniestro. La fecha, recogida este viernes por La Voz de Galicia, reabre una herida que la comarca de O Baixo Miño nunca terminó de cerrar del todo.
Una velocidad que lo explica casi todo
El tren circulaba por las inmediaciones de la estación de O Porriño a 118 kilómetros por hora. No es menor el dato. La velocidad, señalada como presunta imprudencia del maquinista, se convirtió en el eje de toda la instrucción judicial y en la razón última del archivo. Quien podía responder de esa decisión ya no estaba: murió entre los vagones, junto a tres pasajeros.
Cuatro fallecidos y 47 heridos. La cifra habla por sí sola. Para un concello del tamaño de O Porriño, el impacto de aquella mañana fue desproporcionado, y la estación —punto neurálgico de la línea entre Galicia y Portugal— quedó marcada para siempre en la memoria colectiva del pueblo.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →Un archivo que cierra el camino de las responsabilidades
Que la causa se archivara al concluir que el único responsable fue el propio maquinista fallecido deja un sabor agridulce difícil de evitar. Con el único investigado sin posibilidad de defensa ni de condena, el procedimiento se agotó por la vía procesal. No hay culpables vivos a los que exigir cuentas, y ahí está la clave de un final que muchos familiares habrán recibido con la sensación de justicia a medias.
¿Necesitas hosting para tu web?
Hosting rápido y seguro en España desde 2,95€/mes. Soporte 24/7 en español.
Ver planes de hosting →Conviene recordar que este tipo de resoluciones no impiden otros debates: los sobre la seguridad de la infraestructura, la señalización en los accesos a las estaciones o los protocolos de velocidad en tramos urbanos. Pero en lo judicial, la página quedó escrita hace tiempo. El archivo es, a todos los efectos, el punto final administrativo de la tragedia.
Diez años: de la conmoción a la memoria
Década larga la que separa aquel día de hoy. Para las familias de las cuatro víctimas, tiempo suficiente para replantearse la vida entera, pero nunca para olvidar. Para O Porriño, años de convivir con una estación que es a la vez una pieza esencial de su día a día y el escenario de su peor recuerdo ferroviario. Pocas localidades gallegas cargan con una dualidad semejante.
A nadie se le escapa que los aniversarios redondos, como este décimo, funcionan como llamadas de atención. Vuelven los recuerdos, sí, pero también las preguntas sobre lo que cambió y lo que no en la seguridad ferroviaria. Lo cierto es que la memoria de los accidentes tiende a desvanecerse con rapidez en el debate público, salvo cuando los hitos obligan a mirar atrás.
Queda la duda de si un suceso con semejante coste humano habría tenido hoy el mismo desenlace judicial, en un contexto en el que la sociedad exige cada vez más respuestas, más allá del error individual del operador. Mientras tanto, el recuerdo de las cuatro víctimas seguirá siendo el mejor argumento para que ningún tramo ferroviario gallego vuelva a circular tan deprisa junto a una estación llena de gente. ¿Estamos seguros de que la lección quedó aprendida?
Te puede interesar:
Turismo en Galicia — 6.500+ establecimientos y planes
Albergue en Sarria — Camino de Santiago desde Sarria
Turismo de Galicia — Rutas, playas y gastronomía
Únete a la conversación
En esta sección solo pueden comentar usuarios registrados.