Un jabalí aparecido sobre el asfalto fue el origen de un accidente este viernes en la A-52, a la altura de Outariz, en el municipio de Ourense. La colisión entre dos vehículos en torno al punto kilométrico 231, en sentido Vigo, generó importantes retenciones de hasta un kilómetro durante la mañana.
Un animal, dos coches y una mañana caótica
El suceso se produjo en la autovía de las Rías Baixas, una de las vías con más tráfico del interior gallego, cuando uno de los conductores se encontró de improviso con un jabalí en plena calzada. La maniobra evasiva terminó con dos turismos chocando entre sí. Del animal no trascendieron más detalles.
No es una circunstancia excepcional. La A-52 atraviesa zonas de monte y riberas donde la fauna silvestre es habitual, y los siniestros provocados por jabalíes se repiten con demasiada frecuencia en la comarca de Ourense. Cada episodio obliga a recordar un consejo que nunca está de más: si un animal cruza, frenar con cabeza y no con instinto.
Retenciones en sentido Vigo
El accidente se tradujo en cerca de un kilómetro de atasco a primera hora de la mañana, según recoge el titular de la información original. La circulación quedó condicionada durante buen rato en el tramo que discurre junto a Outariz, una zona de paso obligado para quienes se dirigen desde Ourense hacia la provincia de Pontevedra.
Conviene recordar que el punto kilométrico 231 se sitúa en las inmediaciones del área ourensana, donde la autovía soporta tanto tráfico local como el de largos desplazamientos entre el interior y la ría de Vigo. Cualquier incidencia en ese tramo se nota, y mucho, en los tiempos de viaje.
Cuando el monte se cruza en el camino
Lo cierto es que los accidentes por fauna en las carreteras gallegas son un problema recurrente, especialmente en épocas del año en las que los jabalíes se desplazan más activamente en busca de alimento. Las administraciones encargadas de la vialidad mantienen señalización en los puntos con mayor presencia de animales, aunque el riesgo, sencillamente, no desaparece.
A nadie se le escapa que la solución no pasa solo por los carteles. Gestionar las poblaciones de cérvidos y suidos, mantener limpias las cunetas y actuar sobre los pasos de fauna son tareas de largo plazo que rara vez protagonizan titulares hasta que ocurre exactamente lo de este viernes: dos coches, un kilómetro de colas y una mañana estropeada para cientos de conductores.
¿Cuántos avisos más hacen falta para que la prevención de accidentes con fauna deje de ser la gran asignatura pendiente de nuestras autovías? Mientras la respuesta llegue, lo prudente sigue siendo bajar la velocidad en esos tramos. El monte, al final, siempre tiene la última palabra.
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