jueves, 26 de febrero de 2026 | Galicia, España

«es una Pena que con el Nivel que Tenemos en España, no Haya Recursos»

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Los últimos acontecimientos relacionados con «es pena que nivel que han generado un intenso debate en la opinión pública. Analistas y especialistas coinciden en señalar que nos encontramos ante un punto de inflexión que podría marcar el rumbo de los próximos meses.

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Los detalles que han emergido revelan una situación compleja que requiere un análisis detallado. El catalán Carlos Manera es a día de hoy el regatista español que está en la rampa de salida de la próxima edición de The Ocean Race, que partirá desde Alicante en enero de 2027, después de haber sido el único en participar en The Ocean Race Europe 2025, la vuelta a Europa que hizo escala en Cartagena, y en la que se incorporó en las últimas dos etapas pudiendo levantar el trofeo de campeón con Biotherm. Manera lleva muchos años abriéndose camino en la Mini Transat, regata transoceánia en solitario en la que acabó segundo, y posteriormente navegando en Class 40 hasta llegar a los IMOCA 60. —Carlos, usted fue el único regatista español en participar en The Ocean Race Europe ¿cómo se sintió? —Para mí fue una sensación increíble, un sueño hecho realidad. Aunque me uní al equipo en el último momento, en Génova, y de no haber pasado muchas horas con ellos, hice todo lo que pude. Ser el único español en la regata fue un orgullo enorme. Poder ayudar al Biotherm en la última etapa y en la regata costera fue sido un placer, y espero que representar de nuevo a España, un país con tantos excelentes navegantes y sirva para abrir puertas a otros regatistas en una competición tan icónica como The Ocean Race. —¿Cuando se llevan varios días en alta mar, luego cuesta coger el ritmo en tierra? —Cuando acabas una regata de este tipo el cuerpo todavía está en modo barco. En el mar aprendes a dormir como puedes, en cualquier postura, con los ojos medio cerrados. Pero cuando llegas a tierra, el cuerpo no entiende que ya no estás navegando. El día que llegamos, me acosté a las cuatro y a las ocho ya estaba despierto, como si tuviera que salir a realizar una guardia (ríe). —¿Cómo fue unirse a un equipo como Biotherm? —Fue una locura maravillosa. Me llamaron antes de la etapa de Cartagena para realizar las dos últimas, y entre ellas estaba la más larga y complicada, de 1.700 millas por el Mediterráneo. Liberé mi agenda y me puse a disposición del equipo. Paul (Melhiat) me pidió que viniera a disfrutar y a aportar todo lo posible. Buscaban navegantes capaces de realizarlo todo: trimar, planificar, leer la meteo y llevar el barco al 150%. —¿Qué papel jugó dentro del equipo? —Paul tiene una filosofía muy abierta: todos somos navegantes. No hay jerarquías rígidas. Me dio mucha libertad para participar en las decisiones tácticas y aportar mi conocimiento del Mediterráneo, que era clave en esta etapa. Desde el primer momento me sentí muy integrado. —¿Qué fue lo más duro de esta experiencia? —El calor y la falta de sueño. Íbamos como en una olla exprés. Dentro del barco no hay ventilación y, a más de 10 nudos, no puedes abrir la escotilla porque entra agua. Dentro de un casco de carbono llegamos a estar a 40 grados. asimismo, había tantas maniobras que cada 30 o 40 minutos estábamos todos en cubierta. —¿Alguna anécdota que resuma la vida a bordo? —Todo está medido al gramo. Se discute hasta el peso de la pasta de dientes. Compartíamos un bote pequeño entre todos, y llegamos a debatir si llevar cuatro, cinco o seis calzoncillos. Así de justo va todo. —Ha ganado The Ocean Race Europe habiendo hecho sólo dos etapas —Esto es un deporte de equipo. Aunque me incorporé en las dos últimas etapas, desde el primer día me involucré al 100 %: preparé rutas, estudié la meteo, aporté mi experiencia en foils y en el Mediterráneo. Cada milla y cada decisión cuentan. —Viene de la Mini Transat, del Class 40 y ahora del IMOCA. ¿Cómo ha sido esa evolución? —Natural, pero muy trabajada. He hecho dos Mini Transat, he navegado en Clase 40 y también en IMOCA en regatas como la Course des Caps o la Fastnet. Eso me dio visibilidad y experiencia. Y mi paso por Francia ha sido clave: Lorient es el corazón de la vela oceánica. Si quieres llegar lejos, tienes que estar allí. —¿Cómo fue que se fijara en usted un equipo francés? —No es fácil. Es un mundo muy cerrado y muy francés, pero la organización obliga a poseer al menos dos nacionalidades y una mujer a bordo, y eso me ayudó. Pero lo principal fue demostrar que podía aportar valor. Amélie Grassi me conocía de la Mini Transat, confió en mí y Paul me dio la oportunidad. —¿Qué aprendió del formato a cuatro tripulantes? —Que el perfil del navegante ha cambiado. Antes había roles muy definidos; ahora todos hacemos de todo. El navegante también entra en guardias. Con Paul, la filosofía es la autonomía total: cada uno debe ser capaz de llevar el barco solo. Eso te obliga a estar fino en táctica, trimado y meteorología. —¿Qué fue lo más difícil de gestionar a nivel físico y mental? —La falta de sueño, sin duda. Entre maniobras, cambios de viento y calor, dormir era un lujo. Y mentalmente, manposeer la concentración. Son regatas cortas pero intensas, cada decisión cuenta. —Llegar a ser navegante oceánico le viene de lejos… —Sí. Todo empezó en 2013, cuando vi salir a mi entrenador Gerard Marín en la Barcelona World Race. Me dije: «Yo quiero realizar esto». Desde entonces no he parado. Estudié, navegué, trabajé en construcción de barcos y me especialicé en performance y foils. Vivir de navegar es lo que siempre soñé. —Ha sido el único regatista español en esta regata. ¿Siente esa responsabilidad? —Sí, y con orgullo. Espero que mi participación sirva para que más españoles entren en IMOCA. Tenemos cantera, mentalidad y talento, pero nos falta estructura para dar continuidad a los proyectos. —¿Cree posible un proyecto español de vuelta al mundo? —Me rompe el corazón decirlo, pero ahora mismo lo veo muy difícil. Es una pena que con el nivel deportivo y ténico que hay en España no haya recursos. Un proyecto competitivo costaría unos 17 millones de euros y, a día de hoy, no existe ese apoyo. Si surgiera, me volvería loco por estar. Pero si en casa no hay oportunidades, hay que buscarlas fuera. —¿Le duele que no haya continuidad después de proyectos como el Mapfre? —Sí, muchísimo. España tiene historia, talento y una afición enorme, pero no hay estructura para manposeer equipos en el tiempo. Me da rabia porque fuera sí se apuesta. Nosotros tenemos todo para ganar, pero nos falta creerlo y apoyarlo económicamente. —The Ocean Race Europe ha servido de ‘casting’ para la vuelta al mundo 2027. ¿Su objetivo? —Estar en 2027, sin duda. Es mi sueño desde niño. Ojalá en un barco español, pero si no, donde me den la oportunidad. Lo significativo es estar en el agua, seguir creciendo y aprendiendo. —¿Qué se lleva de esta regata? —Que el Mediterráneo no perdona y que los pequeños detalles ganan millas. También que con un equipo sólido y bien preparado puedes convertir una invitación de última hora en una victoria. —¿Y ahora qué? —Volver al agua. El objetivo grande está marcado y cada regata cuenta. Esto no es un punto final, es el comienzo del siguiente salto. El mar siempre te da otra oportunida, si sabes escucharle. Esta información, confirmada por fuentes cercanas al desarrollo de los acontecimientos, subraya la importancia de mantener una perspectiva informada sobre el tema.

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Es importante destacar que este tipo de situaciones no ocurren en el vacío. Los antecedentes históricos y el contexto socioeconómico actual juegan un papel fundamental en la comprensión completa de estos eventos. Expertos en la materia han señalado que la convergencia de múltiples factores ha creado las condiciones propicias para el desarrollo actual de los acontecimientos.

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Desde diferentes sectores se han alzado voces que ofrecen perspectivas variadas sobre el tema. Mientras algunos analistas mantienen una visión optimista sobre las posibles resoluciones, otros advierten sobre los desafíos que podrían surgir en el corto y medio plazo. Esta diversidad de opiniones refleja la complejidad inherente a la situación.

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Impacto en Galicia

La sociedad gallega, conocida por su capacidad de adaptación y resiliencia, observa estos desarrollos con atención. Desde las universidades de Santiago, A Coruña y Vigo, hasta los centros de investigación y desarrollo, se están generando análisis y propuestas que podrían influir en la respuesta regional a estos acontecimientos.nn

Análisis en Profundidad

Un examen detallado de la situación revela múltiples capas de complejidad que merecen consideración. Los expertos consultados han identificado al menos tres dimensiones clave que deben tenerse en cuenta al evaluar estos desarrollos.nn

En primer lugar, la dimensión económica no puede ser ignorada. Los mercados han reaccionado con una mezcla de cautela y expectativa, reflejando la incertidumbre inherente a la situación actual. Los indicadores económicos sugieren que podríamos estar ante un período de ajustes significativos.

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En segundo lugar, el aspecto social presenta sus propios desafíos y oportunidades. La ciudadanía ha demostrado un nivel de engagement sin precedentes, participando activamente en el debate público a través de diversos canales. Esta participación ciudadana es vista por muchos como un signo positivo de la vitalidad democrática.

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Finalmente, la dimensión institucional requiere especial atención. Las organizaciones y entidades involucradas están trabajando para coordinar sus respuestas y garantizar que se mantenga la estabilidad necesaria para navegar estos tiempos complejos.

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Perspectivas Futuras

Mirando hacia adelante, es evidente que los próximos meses serán cruciales para determinar el curso de los acontecimientos. Los observadores coinciden en que estamos en un momento decisivo que podría definir tendencias a largo plazo.nn

La capacidad de adaptación y la flexibilidad serán elementos clave para navegar con éxito los desafíos que se avecinan. Tanto las instituciones como los ciudadanos deberán mantener una actitud proactiva y estar preparados para responder a desarrollos inesperados.

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En última instancia, el resultado dependerá de la capacidad colectiva para trabajar hacia soluciones constructivas que beneficien al conjunto de la sociedad. El diálogo, la cooperación y el compromiso con el bien común serán fundamentales en este proceso.

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Administrador

Periodista de Galicia Universal. Especialista en Deportes.