Alba Castro, nadadora pontevedresa, se ha consolidado en 2026 como una referencia de las aguas abiertas tras años de dedicación y un palmarés con títulos autonómicos y nacionales. Empezó a nadar a los ocho años por prescripción médica debido al asma y hoy entrena con el Club Natación Galaico en las Rías do Sur, compaginando sesiones diarias que suman horas de trabajo en piscina y mar. Su especialidad es el fondo y las travesías en aguas abiertas, modalidades en las que se siente más cómoda y donde ha logrado sus principales éxitos. La joven deportista avanza en la categoría junior y proyecta consolidarse en el circuito nacional de resistencia.
La trayectoria de Castro combina sacrificio y adaptación. Sus padres la apuntaron a natación para mejorar su salud y, aunque probó otras disciplinas en la infancia, pronto se quedó con la natación. A día de hoy entrena prácticamente todos los días de la semana y combina sesiones de piscina con salidas al mar, lo que le permite desarrollar tanto la resistencia como la rudeza táctica necesarias en pruebas de larga distancia.
En su club alterna trabajos de fondo y series de velocidad, aunque su carga se inclina hacia los largos recorridos. En jornadas habituales completa entrenamientos de dos horas, con dos días de la semana en los que la sesión se extiende a tres horas. En ciertas semanas, cuando el planteamiento demanda más volumen, llega a realizar series que superan los 6.000 o 7.000 metros, por encima de lo que hacen algunos compañeros.
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La nadadora explica que su conexión con el agua fue casi inmediata: disfruta de la sensación y eso la mantiene motivada en días duros. Antes de dedicarse exclusivamente a la natación practicó gimnasia rítmica y patinaje, pero la piscina fue la disciplina que la atrapó. Sus horarios exigen gestión: estudios y entrenamientos deben convivir, con la natación como prioridad clara en su planificación semanal.
«Antes fui a gimnasia rítmica y también patinaje, pero probé natación, me gustó y me quedé»
La especialización en fondo explica también por qué se siente menos nerviosa en pruebas en mar abierto que en piscina. La irregularidad del medio, las corrientes y la táctica colectiva le resultan estimulantes y le permiten desplegar una calma competitiva que a veces no tiene en el entorno de la piscina. Esta diferencia se nota en sus resultados: algunos años flojos en piscina cambiaron cuando se volcó en travesías y competiciones en el Pontillón.
Competición y mentalidad
Castro ha competido desde su infancia, lo que le ha dado experiencia pese a su juventud. En muchas pruebas compite con nadadores absolutos desde su paso por categoría infantil, lo que ha acelerado su aprendizaje competitivo. Su palmarés incluye títulos en Galicia y en campeonatos nacionales, logros que la sitúan como una promesa del circuito de aguas abiertas.
Su enfoque ante las dificultades es pragmático: entiende que hay temporadas mejores y otras peores, y que la constancia y la revisión del trabajo permiten mejorar a medio plazo. La frustración no se instala porque las competiciones aparecen con frecuencia y cada resultado puede compensar el anterior. Esa capacidad de pasar página le ayuda a encarar las sesiones más largas y los retos de resistencia.
«Hay años que quizás no te salen bien y si te cierras no puedes mejorar, pero si poco a poco vas pensando en qué puedes hacer, es más fácil seguir»
Desde el punto de vista técnico, se describe como una nadadora de fondo con buen margen para largos recorridos y travesías, mientras que las pruebas cortas y de velocidad siguen siendo su asignatura pendiente. Entrenadores y compañeros valoran su disciplina y su disposición para asumir kilómetros en el agua, marca que en pruebas de fondo suele marcar la diferencia.
Mirando al futuro inmediato, Castro busca consolidarse en la categoría junior y dar el salto definitivo al alto rendimiento nacional en aguas abiertas. Sus próximos objetivos pasan por competir con regularidad en circuitos autonómicos y nacionales, sumar experiencia en travesías costeras y mantener la progresión que le permita aspirar a citas mayores en los próximos años.
En Galicia ya se le considera una de las jóvenes nadadoras a seguir en la especialidad de fondo, por su combinación de resistencia, experiencia competitiva desde edades tempranas y una mentalidad orientada al trabajo constante. Si mantiene la progresión, su nombre podría sonar pronto en convocatorias mayores y en eventos internacionales de aguas abiertas.
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