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Aznar, sobre a guerra en Irán: "Non me gusta Trump, pero tampouco me gusta Sánchez"

Aznar, sobre a guerra en Irán: "Non me gusta Trump, pero tampouco me gusta Sánchez"

José María Aznar aseguró este miércoles en Feria Valencia, durante la sesión inaugural de Forinvest, que no simpatiza con el presidente estadounidense y tampoco con el jefe del Ejecutivo español, en un posicionamiento vinculado al conflicto en Irán y al debate sobre la alineación de España con sus aliados. El expresidente compareció ante una sala ampliada por la expectativa que generó su intervención en el foro financiero y político, celebrado el 11 de marzo de 2026. La intervención tenía como marco una mesa titulada «Geoestrategia en el nuevo desorden mundial» y el presidente de FAES aprovechó para situar la guerra en Oriente Próximo en clave de seguridad internacional y solidaridad entre aliados. Su mensaje central defendió la necesidad de que España acompañe a sus socios en momentos de crisis.

El acto congregó a un auditorio numeroso que obligó a colocar sillas adicionales, según relató la organización. Aznar asistió en su calidad de presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales y su intervención combinó análisis geoestratégico con reclamaciones de coherencia en la política exterior española. Durante su intervención criticó sin ambages corrientes políticas que, a su juicio, simplifican problemas complejos y erosionan la estabilidad internacional. La expectación reflejó el peso político y mediático que aún tiene su figura al abordar asuntos exteriores.

En su diagnóstico sobre los líderes internacionales, Aznar definió a Donald Trump como un dirigente de corte populista —del que dijo no ser simpatizante— y añadió que esa categoría le resulta igualmente reprochable en la izquierda. Con la misma línea crítica expuso su rechazo hacia Pedro Sánchez, al que responsabilizó por la ambigüedad de la postura oficial de España ante la crisis en Oriente Medio. El expresidente subrayó que su escepticismo ante determinadas figuras políticas no equivale a una defensa del aislamiento; por el contrario, defendió la idea de compromisos claros con los aliados.

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Aznar recordó la respuesta de España a atentados del pasado y la reciprocidad que, en su opinión, debe regir en las alianzas. Evocó la petición de apoyo que planteó España en momentos críticos y la colaboración que recibió de socios como Estados Unidos, para subrayar que la solidaridad internacional exige obligaciones compartidas. Aludió también a la imagen de principios de siglo que simbolizó ese compromiso y que, en su relato, legitima la corresponsabilidad cuando los aliados lo requieren. Para él, esa memoria debería orientar las decisiones presentes en materia de seguridad y defensa.

Sobre Irán, el veterano dirigente planteó que existe un proyecto de reordenación regional impulsado por un régimen que, según su exposición, ha exportado violencia y desestabilización a buena parte de Oriente Próximo. En ese contexto consideró justificado intentar un cambio de orientación en aquel país si su conducta vulnera normas internacionales y amenaza la paz. Aznar defendió que la comunidad internacional, y en especial los aliados, deben actuar con firmeza cuando se enfrenta a comportamientos que ponen en riesgo la estabilidad global. Reclamó que España no se desplace al lado de quienes considera adversarios de esa estabilidad.

El expresidente no eludió la polémica que puedan suscitar sus palabras y también dedicó críticas al líder de Vox, señalando que tampoco le genera simpatía. Al mencionar a Santiago Abascal situó su rechazo en la misma categoría de desconfianza hacia los populismos, sea cual sea su origen. Con estas afirmaciones, Aznar quiso marcar distancia tanto de los extremos como de lo que percibe como ambivalencia en el centro gubernamental. Su intervención busca, además, colocar a FAES como referente de una política exterior articulada en torno a alianzas claras.

Las declaraciones llegan en un momento de tensión internacional y de debate interno sobre la orientación de la política exterior española, donde la gestión del Gobierno de coalición ha sido objeto de críticas por parte de la oposición. Analistas consultados por distintos medios recuerdan que las posiciones públicas de líderes como Aznar reavivan discusiones sobre la participación española en operaciones internacionales y la relación con Estados Unidos y la Unión Europea. Aunque Forinvest es un foro de carácter financiero, la presencia de exmandatarios y expertos convierte sus jornadas en tribunas relevantes para opinar sobre geopolítica.

La intervención cerró con la previsión de que los asuntos abordados seguirán siendo motivo de controversia en la agenda pública y política. Forinvest continuará durante los próximos días con mesas y ponencias que examinan riesgos económicos y geoestratégicos, y la opinión de Aznar quedará, con toda probabilidad, integrada en el debate sobre si España debe priorizar la cohesión con sus aliados frente a otras consideraciones diplomáticas. Sus palabras servirán ahora para medir las reacciones tanto en la esfera política como entre sectores empresariales y académicos que siguen la evolución del conflicto en Oriente Próximo.

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Redacción

Xornalista de Galicia Universal.