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Cae entre los jóvenes el interés por sacarse el carné: los nuevos conductores menores de 24 años pasan del 73% al 57% en 40 años

Cae entre los jóvenes el interés por sacarse el carné: los nuevos conductores menores de 24 años pasan del 73% al 57% en

En España, la proporción de permisos de conducir de clase B expedidos a jóvenes de entre 18 y 25 años ha caído de forma notable entre 1986 y 2024, según datos de la Dirección General de Tráfico. Hace cuatro décadas ese grupo representaba alrededor del 76-77% de los carnés; en 2024 se sitúa en el 57,06%. Las razones apuntadas son el coste, nuevas prioridades vitales y la disponibilidad de alternativas de movilidad en las ciudades.

El descenso es llamativo tanto en números absolutos como en proporción. En 1986 se registraron 765.420 permisos B, de los que 588.560 correspondían a menores de 25 años. A comienzos del siglo, en el año 2000, la cifra total cayó a 602.015 y los jóvenes supusieron 442.141 de esos carnés.

La caída se profundiza en el último período con datos completos: en 2024 se expidieron 356.870 licencias B, de las que 203.615 fueron a personas entre 18 y 25 años, lo que supone poco más del 57% del total. El fenómeno preocupa a autoescuelas y plantea dudas sobre la evolución de la movilidad urbana y rural.

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Alternativas y razones del retroceso

Profesionales del sector y expertos en movilidad señalan factores económicos y de oferta de transporte como causas principales. El coste de sacarse el carné y de mantener un coche —combustible, seguros, parking— desalienta a muchos jóvenes, sobre todo en entornos urbanos donde no es imprescindible tener vehículo propio.

Además, en las últimas décadas han proliferado medios que facilitan la movilidad sin necesidad de conducir: vehículos de movilidad personal eléctricos, bicicletas, servicios VTC y redes de transporte público más extensas. Ese abanico reduce la urgencia de obtener el permiso entre quienes viven en grandes ciudades.

«Llevo 35 años con la autoescuela y veo que los jóvenes tienen otras prioridades y un abanico enorme de transportes alternativos»

La reflexión corresponde a Fernando Lara, director de una cadena de autoescuelas con fuerte presencia en Madrid, que constata una menor afluencia de jóvenes de 18 a 20 años en las aulas y prácticas.

Un cambio social y también de género

La evolución no es homogénea por sexos: la brecha de género en la obtención del carné se ha ampliado en cuatro décadas. En 1986, los permisos se repartían aproximadamente en un 62% para hombres y 38% para mujeres. En 2024 la proporción pasó a 67% entre varones y 33% entre mujeres jóvenes.

Este dato sugiere diferentes ritmos en la adopción de la conducción por parte de mujeres y hombres jóvenes, un fenómeno que puede estar ligado tanto a preferencias como a factores sociales, económicos y laborales.

Distintos estudios respaldan la idea de un cambio generacional. Una macroencuesta de la Fundación RACC de 2006 ya mostraba que el carné era una de las principales preocupaciones de los jóvenes, por detrás únicamente de las relaciones sociales. Desde entonces, las prioridades y el contexto urbano han variado.

Las autoescuelas han notado el impacto económico de la transformación. Menos alumnos jóvenes implican ajustes en la oferta formativa y en los modelos de negocio, mientras que la demanda se desplaza en algunos casos a cursos para mayores que necesitan el permiso por motivos laborales.

Para las administraciones, la tendencia genera desafíos y oportunidades: por un lado, una posible reducción en la demanda de infraestructuras destinadas al coche; por otro, la necesidad de adaptar políticas de movilidad que integren modos sostenibles, la seguridad vial y el acceso al empleo en zonas menos conectadas.

Los defensores del transporte público y de soluciones compartidas señalan que la reducción del número de conductores jóvenes puede beneficiar la sostenibilidad urbana si se acompaña de inversiones en redes y en políticas tarifarias que hagan el transporte colectivo competitivo frente al vehículo privado.

Sin embargo, en áreas rurales la ausencia de un carné puede limitar la movilidad laboral y el acceso a servicios, lo que plantea la relevancia de políticas diferenciadas según el territorio. Las cifras de la DGT invitan a repensar cómo se articula la movilidad del futuro para no dejar a nadie atrás.

Este reportaje ha sido elaborado con datos de la Dirección General de Tráfico y declaraciones recabadas por el autor. Autor: David López Frías.

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Carmen Dorado

Periodista especializada en cultura y sociedad gallega. Colaboradora habitual en medios digitales del noroeste peninsular.

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