Un cierre abrupto de la cadena de centros estéticos Hedonai ha dejado este mes a varios clientes de Santiago con bonos pagados a medias y sin posibilidad de completar las sesiones contratadas. El local de la rúa da Senra, en el número 7-9, amaneció con la persiana bajada y sin ningún aviso; entre los afectados hay vecinos que pagaron por adelantado más de 603 euros por paquetes promocionales y ahora se encuentran en un limbo jurídico y práctico.
El apagón del local y las primeras reacciones
La sorpresa fue total para quienes acudían habitualmente al centro. Muchos usuarios relatan que, tras intentar cambiar una cita, se toparon con teléfonos que no contestaban y con una puerta cerrada sin carteles informativos. Una clienta que compró un bono de depilación láser en Black Friday cuenta que el paquete incluía 14 sesiones —ocho de labio superior y seis de cuerpo entero— pero sólo le llegaron a hacer tres y dos sesiones, respectivamente. «Véxome sen os cartos, con cara de idiota e sen entender nada», dijo a este periódico, que reproduce la queja en la voz de quienes se sienten desamparados.
«Díxome que as súas compañeiras xa non estaban, que estaba tratando de facer as sesións que a xente tiña pagadas, pero xa non lle funcionaba ningunha máquina e estaba ofrecendo follas de reclamación.»
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →
La propia empresa ha emitido un comunicado en su web en el que confirma que ha cesado la actividad y ha solicitado la declaración de concurso de acreedores; en ese texto se indica que están a la espera de que el juzgado competente designe a la Administración Concursal que dirigirá el proceso. Mientras tanto, los afectados deben esperar a que esos administradores les habiliten una vía de reclamación formal, según el mensaje de la firma.
En el local de la rúa da Senra, varios vecinos y comerciantes observaron cómo la actividad cesaba de un día para otro. Empleados que aún acudieron en los primeros días aseguraron a clientes que intentaban completar tratamientos que no disponían de maquinaria operativa y que, por ahora, sólo podían entregar hojas de reclamación. La inmediatez del cierre y la falta de comunicación oficial han alimentado la sensación de indefensión entre quienes pagaron por adelantado.
Antecedentes y contexto del cierre
No es un episodio aislado dentro del sector estético. En las últimas semanas se ha observado un goteo de cierres de locales de la misma cadena en distintas ciudades de España, lo que ha precipitado la solicitud formal del concurso de acreedores por parte de la compañía. Hedonai llegó a anunciar más de veinte centros en España; ahora la empresa invoca la necesidad de reorganizarse bajo la tutela judicial para atender a sus acreedores.
En Santiago, la desaparición de un comercio del casco histórico se siente en clave local: cabe recordar que la ciudad ha perdido centenares de empresas en los últimos años y que la supervivencia del pequeño comercio es ya asunto recurrente en los plenos municipales. La rúa da Senra, próxima a ejes de paso muy transitados del centro, suma una nueva lonja vacía, y los comerciantes próximos temen el efecto dominó en la bajada de actividad comercial y en la imagen del barrio.
También hay un componente legal que complica las expectativas de los clientes. El concurso de acreedores establece un orden de prelación entre distintos tipos de créditos y los consumidores que adelantaron pagos suelen figurar como acreedores no privilegiados, lo que reduce sus posibilidades de recuperar la totalidad del dinero si los activos de la empresa no alcanzan para cubrir deudas preferentes. Desde el Instituto Galego de Consumo, según varios afectados, les ofrecieron las hojas de reclamación y advirtieron de que los procesos concursales pueden prolongarse.
Consecuencias para los afectados y pasos a seguir
La primera consecuencia práctica es la espera. Los procedimientos concursales pueden tardar meses en concretarse; algunos afectados mencionan plazos de alrededor de siete a ocho meses hasta que se aclaren las responsabilidades y se nombre a los administradores. Los clientes, por ahora, han activado canales previsibles: denuncias en redes sociales, consultas con asociaciones de consumidores y presentación de reclamaciones administrativas.
En paralelo hay quienes barajan acciones colectivas. Un colectivo organizado de usuarios podría presentar una demanda civil para intentar recuperar cantidades ante la Dirección General de Consumo o iniciar una reclamación conjunta frente a la Administración Concursal cuando esta sea nombrada. A falta de esa designación, las opciones son limitadas: paralizar una financiación ligada a la compra puede ser una salida si la operación se hizo mediante crédito, pero los que abonaron en efectivo afrontan una posición más débil.
Las fuerzas de seguridad podrían intervenir si se presentan indicios de fraude o administración desleal, aunque en la mayoría de los casos iniciales el escenario es el de una insolvencia empresarial que desemboca en concurso. En el plano municipal, fuentes consultadas por este periódico indican que el Concello puede orientar a vecinos y mediar con asociaciones de consumidores, pero no tiene competencias para reembolsar importes privados.
Para los afectados de Santiago, la sensación es de tiempo robado: horas invertidas en gestiones, llamadas infructuosas y la consulta de conceptos legales que antes les eran ajenos. «Tratarei de recuperalo por todos os medios sabendo que é moi complicado», concluye una de las clientas, dispuesta a pelear por su dinero y a compartir su experiencia para que otros no repitan la misma situación.
Queda por ver si la Administración Concursal designada podrá articular una solución transitoria —como la cesión de contratos a otro operador o la devolución parcial por vía patrimonial— o si el proceso concluirá en una liquidación que deje a la mayoría de los consumidores como acreedores con pocas expectativas. Mientras tanto, la persiana baja de la rúa da Senra es la imagen más visible de un problema que combina economía local, regulación del comercio y la fragilidad del consumidor ante cierres empresariales repentinos.
¿Buscas una Inversión Segura?
Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual
Solicitar Información Ahora





