El terremoto en Sumar que sacude los cimientos de la izquierda gallega
La noticia cayó como un jarro de agua fría en los despachos de la política gallega: Lara Hernández, hasta ahora máxima responsable de Sumar en Galicia, presentó su dimisión hace apenas 48 horas, dejando un vacío de poder que amenaza con reabrir viejas heridas en el seno de la izquierda. El motivo oficial apunta a «diferencias irreconciliables» con la dirección nacional, aunque fuentes internas filtran que las tensiones venían de lejos, especialmente tras el mal resultado de las últimas autonómicas. Lo cierto es que, en una comunidad donde cada escaño cuenta como un tesoro, el movimiento no es baladí.
Porque Galicia, con su particular idiosincrasia política, siempre ha sido un hueso duro de roer para los partidos de ámbito estatal. Aquí, la izquierda no solo compite contra el PP y el PSdeG, sino contra su propia fragmentación histórica. En las últimas elecciones autonómicas, Sumar logró el 8,7 % de los votos, pero quedó muy lejos de los 11 puntos que sacó Podemos en 2016, cuando la marejada morada lo arrasó todo. Ahora, con Hernández fuera, el escenario se antoja más incierto que nunca.
Galicia en Común y Podemos Galicia: dos barcos a la deriva en aguas turbulentas
La pregunta que todos se hacen en Santiago es si esta dimisión acelerará la fusión entre Galicia en Común —la marca que agrupa a Podemos, Anova e Izquierda Unida— y Podemos Galicia, que hasta ahora han navegado en paralelo, como dos galeras con el mismo destino pero remos distintos. Según datos internos, en las últimas encuestas autonómicas, la suma de ambos proyectos no superaría el 10 %, una cifra que, aunque modesta, podría ser clave para desbancar al PSdeG como segunda fuerza si logran unir fuerzas de verdad.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →De hecho, fuentes cercanas a Xoán Bascuas, coordinador de Galicia en Común, admiten que «la dimisión de Lara es un golpe duro, pero también una oportunidad para repensar el proyecto». Lo cierto es que, en una tierra donde la retranca es moneda corriente, las alianzas entre formaciones de izquierda suelen ser tan frágiles como un castillo de arena en la playa de Rodas. Recordemos que en 2019, Podemos y En Marea se presentaron juntos… y acabaron a la gresca a los pocos meses.
Email profesional para tu negocio
Email con tu dominio, antispam y webmail. Compatible con Outlook y móviles.
Ver planes de email →«En Galicia la izquierda no se construye con decretos desde Madrid, sino con raíces en el territorio. Lara lo sabía, pero el centralismo de Sumar no entiende de particularidades. Eso nos pasa factura.» — Portavoz de un círculo local de Podemos Galicia.
El PSdeG y el PP observan el circo desde la barrera… y se frotan las manos
Mientras los de Sumar se devoran entre sí, el PSdeG y el PP gallegos celebran en silencio. El primero, porque sabe que cualquier división en la izquierda le beneficia; el segundo, porque ve cómo el electorado moderado que podría votar a Sumar termina engrosando sus filas. Según el CIS gallego de este mes, el PP rozaría el 45 % en intención de voto, mientras que Sumar apenas supera el 10 %, una distancia abismal que explica por qué los populares no han tenido que sudar la gota gorda para mantener el poder.
Pero no todo está perdido para la izquierda. Hay un factor que los estrategas de Madrid suelen olvidar: Galicia no es España. Aquí, el sentimiento de pertenencia a una terra marca la diferencia. De hecho, en las zonas rurales, formaciones como Galicia en Común aún conservan cierto arraigo, especialmente entre los jóvenes y los votantes que perciben a los partidos estatales como «ajenos». Eso sí, para capitalizar ese descontento, necesitarían dejar atrás años de luchas internas y presentar un frente unido.
Lo que sí es seguro es que, de aquí a las próximas autonómicas —que podrían celebrarse antes de lo previsto—, la izquierda gallega tendrá que mover ficha. Si no lo hace, el riesgo es que, como en tantas otras ocasiones, la izquierda se quede en la cuneta de la historia mientras el PP y el PSdeG reparten los escaños a su antojo. Y eso, en una tierra donde la izquierda siempre ha soñado con gobernar, sería un fracaso con mayúsculas.
Porque al final, en Galicia, la política no es solo un juego de números, sino también de emociones. Y la morriña por un proyecto que una a todos los descontentos puede ser tan poderosa como el viento de agosto en las Rías Baixas.
Te puede interesar:
Alojamientos en Galicia — Hoteles, casas rurales y apartamentos
Albergue en Sarria — Camino de Santiago desde Sarria
Turismo en Galicia — 6.500+ establecimientos y planes
Únete a la conversación
Regístrate gratis con tu email para comentar en las noticias. Tu opinión importa.