El euríbor lleva meses dando bandazos, pero lo cierto es que la tregua que parecía haberse instalado en el mercado hipotecario se ha torcido en las últimas semanas. La referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España ha vuelto a escalar hasta el entorno del 2,6 %, un nivel que, sin ser dramático, sí que devuelve cierta inquietud a los fogones de muchas casas gallegas. Y es que, aunque los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) se han relajado, la guerra comercial y la inflación subyacente juegan en contra de los bolsillos más endeudados.
Para un hogar medio en Galicia, la cosa tiene números concretos. Si tomamos como referencia una hipoteca media de 120.000 euros contratada a 25 años con un diferencial de 0,8 %, cada subida de medio punto en el índice supone un incremento de aproximadamente 35 euros al mes. No parece una fortuna, pero al año hablamos de más de 400 euros que se van en humo. Y si miramos la revisión anual, que es la más común en el rural y en las ciudades medias, la cuota puede pasar de 620 a 655 euros sin que el banco pestañee.
Una comunidad con la mosca detrás de la orella
Galicia no es ajena a esta tensión. De hecho, según los últimos datos del Instituto Galego de Estatística, el esfuerzo hipotecario medio en la comunidad se sitúa en torno al 28 % de la renta bruta, tres puntos menos que la media estatal, pero con una particularidade: el peso de las hipotecas variables sobre el total es mayor que en otras autonomías. Aquí, la cultura del ahorro y la aversión al riesgo han hecho que muchos prefieran el tipo fijo, pero todavía quedan miles de contratos antiguos, de esos que se firmaron con el euríbor en el 0,2 %, que ahora miran con morriña aquellos años de cuotas irrisorias.
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Ver en Hotels.com → PublicidadLas entidades financieras, por su parte, ya han comenzado a mover ficha. Las ofertas de subrogación y novación se han disparado en las oficinas de Vigo, A Coruña y Ourense, con diferenciales que rara vez bajan del 0,6 % en variable y tipos fijos que se negocian por debajo del 2,8 % si aceptas domiciliar la nómina y contratar seguros. Pero ojo, que la letra pequeña sigue siendo el campo de minas de siempre.
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Ver planes de email →«Quien tenga una hipoteca variable revisada en los próximos meses debe saber que el suelo ya no está en el 2 %, pero tampoco vamos a ver el 4 %. La estabilidad será la tónica, con pequeños sobresaltos», explica un responsable de riesgos de una cooperativa de crédito gallega.
Previsión: ¿hasta dónde subirá la cuota?
Los analistas consultados por este periódico coinciden en que el euríbor cerrará el año en una horquilla del 2,4 % al 2,8 %, lejos del 4 % que se llegó a temer hace dos años. La clave está en la inflación de los servicios y en cómo responda la economía alemana, de la que tanto dependen las exportaciones de la automoción en Vigo o el textil en el norte de Portugal, que tira de la comarca del Miño. Si el BCE mantiene los tipos en el 2 %, las revisiones de las hipotecas gallegas serán llevaderas. Pero si la Reserva Federal americana se empeña en no bajar los suyos, aquí también lo notaremos en el bolsillo.
Para el que esté pensando en comprar piso ahora, la recomendación de los asesores es clara: negociar el diferencial a la baja es más rentable que obsesionarse con el índice. Un 0,5 % en vez de un 0,9 % en un préstamo de 150.000 euros supone un ahorro de más de 60 euros al mes, y eso, al final del año, son unas buenas vacaciones en las Rías Baixas. También conviene revisar si la cláusula de limitación a la variación del tipo, la famosa «cláusula suelo disfrazada», sigue activa en el contrato; los tribunales gallegos han fallado en varias ocasiones a favor del consumidor.
En definitiva, que el euríbor no es el monstruo que nos quisieron vender hace un lustro, pero tampoco es el amigo que conocimos en la década pasada. Para el hipotecado gallego, la receta sigue siendo la de sempre: mirar la letra pequeña, comparar ofertas y, si la cosa aprieta, ir a hablar con el director de la sucursal con la cartilla en la mano. Que aquí, con retranca, se consigue más que con un bufete de abogados.
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