lunes, 16 de marzo de 2026 | Galicia, España
ÚLTIMA HORA Una nueva cubrición para Casa Escudero: así es la reforma de uno de los edificios emblemáticos de A Coruña

Fernando y su misterioso manejo del tiempo

Fernando y su misterioso manejo del tiempo

Fernando Franco, cronista emblemático de Vigo, ha fallecido el 16 de marzo de 2026 en la ciudad que tanto retrató, después de una larga enfermedad que él afrontó con discreción. Su muerte pone punto final a una carrera marcada por la crónica urbana, la participación en la Movida viguesa de los años ochenta y un estilo personal que combinaba bohemia y profesionalidad. Muy querido en los círculos culturales y periodísticos locales, Franco fue recordado por su habilidad para convertir anécdotas cotidianas en retratos precisos de la ciudad. Sus amigos y colegas destacan también su carácter sociable y su inagotable curiosidad por la vida nocturna y sus personajes.

Franco era un periodista de pulso sereno y una voz reconocible en las páginas locales. Con una prosa a veces distraída y siempre afilada, consiguió trazar retratos de Vigo y de su gente con unas pocas frases que quedaban para la memoria. Durante décadas su columna y sus reportajes fueron lectura obligada para quienes seguían la vida cultural y social de la ciudad. Su figura se movía con naturalidad entre la noche y el día, como quien sabe encontrar historias en ambos ámbitos.

En los últimos dos años, según allegados, vivió su enfermedad con cierta indiferencia pública: continuó saliendo, escribiendo y reuniéndose con amigos sin darle al cáncer el protagonismo absoluto en su vida. Esa actitud, mezcla de distancia y elegancia, fue interpretada por quienes le conocían como una forma de preservarse y de mantener intacto su universo creativo. Su desaparición ha generado muestras de dolor en el ámbito periodístico y cultural gallego.

CONTENIDO PATROCINADO

Salado Golf & Beach Resort

Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.

Conoce más →

Un cronista de la Movida y de la ciudad

Franco fue uno de los cronistas de la Movida viguesa de los años ochenta, una época de intensa efervescencia musical y cultural en la que participó activamente. Sus trabajos de entonces, escritos con ironía y cariño, han quedado como documento imprescindible para entender aquel movimiento estrictamente local. La sinceridad de sus observaciones y la riqueza de sus anécdotas convierten sus textos en material de interés para quienes estudian la sociología cultural de la época.

En sus recorridos por la ciudad conocía cada rincón, tanto los ocultos como los más visibles. Era un mapa viviente de Vigo: bares, plazas, personajes y escenas fueron retratados por su pluma con una mezcla de afecto y exactitud. No eran meros apuntes: eran fotografías literarias que preservaron la memoria urbana de varias generaciones. Esa capacidad para fijar el detalle le valió el aprecio de lectores y colegas por igual.

«tenía que levantarse a las ocho para escribir un artículo inaplazable»

El hombre detrás del cronista

Quienes le trataron recuerdan además su habitual sentido del humor y una cierta pose dandi, que él asumía con naturalidad y sin afectación. Se reía con frecuencia de su parecido físico con el cantautor Joaquín Sabina, una broma que compartió muchas veces en tertulias y mesas de bar. Era también el tipo de persona que olvidaba con regularidad dónde aparcaba el coche y luego movilizaba una amplia red de amigos hasta recuperarlo: una anécdota que, lejos de irritarle, alimentaba su leyenda personal.

En la noche viguesa, según testimonios publicados, recreaba ese aire de bar nocturno que recuerda al mítico cuadro de Edward Hopper, cambiando Nueva York por Vigo y manteniendo la misma capacidad de observación. Su presencia en la ciudad fue, hasta el final, parte de su forma de vida: alternaba el oficio con la compañía y la mirada atenta. No era extraño verlo en cafés, redacciones o actos culturales, siempre dispuesto a conversar y a escuchar.

Sus escritos, que él mismo definía en ocasiones con ironía como «moderneces de papel», conservan hoy la fuerza de una crónica que combina memoria y actualidad. Muchos esperan que sus textos sean revisados por estudiosos que quieran reconstruir la Movida y el Vigo de finales del siglo XX. En ese legado literario y periodístico reside buena parte de su contribución pública.

«moderneces de papel»

La noticia de su muerte ha activado recuerdos y reconocimientos entre periodistas, escritores y amigos que subrayan su generosidad personal y su profesionalidad. Más allá de su figura pública, resaltan su capacidad para hacer sentirse importante a quien conversaba con él, un rasgo que explica la amplia red de afectos que le rodeó hasta el final. Su forma de entender el tiempo —con jornadas que parecían multiplicarse— es parte de la leyenda que ahora se lamenta.

Su desaparición deja un hueco en la crónica local y en la vida cultural de Vigo. Queda su obra escrita, sus anécdotas y el recuerdo de un periodista que supo combinar oficio y vivencia con la misma naturalidad con la que recorría las calles de la ciudad que amó.

¿Buscas una Inversión Segura?

Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual

Solicitar Información Ahora

Compartir esta noticia

S

Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

Salir de la versión móvil