Arturo Pérez-Reverte escribe esta semana su última columna para XLSemanal, el suplemento que lo acompañó —y al que acompañó él— durante más de tres décadas. La despedida de uno de los articulistas más leídos del país en prensa dominical no es solo una noticia literaria: de hecho, se nota en las redacciones de medio país, también en Galicia.
Lo cierto es que XLSemanal se distribuye en decenas de cabeceras regionales, y los diarios gallegos llevan años incluyéndolo en su oferta de los domingos. Para muchos lectores de A Coruña, Vigo o Santiago, la firma de Pérez-Reverte era motivo suficiente para guardar el suplemento junto al desayuno, aunque la columna ya estuviera leída en versión digital días antes. Esa fidelidad, que parece del siglo pasado, es precisamente lo que la hace valiosa.
Un suplemento, muchos quioscos
El modelo de los suplementos compartidos es sencillo y, a la vez, frágil. Varios diarios regionales se reparten los costes de producir contenidos de calidad —entrevistas, reportajes gráfico, articulistas de renombre— y así ofrecen algo que, por separado, ninguna redacción provincial podría permitirse. Ahora bien, cuando una pieza clave del escaparate levanta la pluma, la pregunta se extiende como un reguero: ¿seguirá el suplemento teniendo la misma fuerza de venta?
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Conoce más →«Perder a un autor ancla como este obliga a pensar qué ofrecemos el domingo que el lector no encuentra ya de lunes a sábado en su móvil», reconoce un responsable editorial de la prensa regional.
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Los datos del sector no invitan exactamente al optimismo, aunque conviene matizar. La prensa en papel pierde tirada año tras año en toda España, pero en Galicia la caída ha sido más contenida que la media estatal, y las cabeceras históricas mantienen comunidades de lectores notablemente leales. Cabe recordar que este territorio presume de cifras de lectura de prensa comparables a las de los países más paperistas de Europa, algo que ni la morriña digital ha conseguido borrar del todo.
La columna como ritual dominical
Hay algo de retranca en el lector que sigue comprando el periódico del domingo por una firma concreta. No se trata solo de información, que esa ya la tiene sobrada y gratis; se trata de un ritual, de un autor al que se lee como se escucha a un vecino elocuente en la barra del bar. Pérez-Reverte construyó precisamente eso: una relación de lectura que duró 33 años, suficiente para criar a dos generaciones de suscriptores.
Su marcha obliga a los suplementos a renovar el escaparate, y ahí está el verdadero reto. Buscar un sustituto con nombre propio es lo fácil, o lo difícil, según se mire. Lo de verdad complicado es entender que el papel dominical ya no compite por la primicia sino por la mirada, por esa voz que nadie encuentra en la pantalla.
Qué queda del papel en la terra
Para los diarios gallegos, la lectura del adiós es doble. Por un lado, la dependencia de contenidos sindicados nacionales evidencia una debilidad estructural: cuanta más oferta procede de fuera, menos razón hay para fidelizar al lector con lo local. De hecho, algunos analistas llevan años señalando que el futuro de la prensa regional pasa por intensificar el periodismo de proximidad —fiscalización local, deporte base, cultura gallega— en lugar de competir con los grandes en terreno ajeno.
Por otro, la despedida de Reverte recuerda que el papel todavía puede hacer algo que internet hace mal: convertir a un columnista en cita semanal obligada, en objeto de conversación. Si los suplementos saben capitalizar esa cualidad con nuevas voces, la transición puede ser una oportunidad disfrazada de pérdida. Si no, habrá que prepararse para más domingos con menos grapa.
El autor, por su parte, se va diciendo que el personaje se había quedado sin temas, que mejor retirarse a tiempo que repetir la sobremesa. Sus lectores gallegos, tan dados a la despedida agridulce, seguramente le entenderán. Pero el próximo domingo, al abrir el suplemento, notarán que falta algo. Y ese algo, queramos o no, pesa lo suyo en la cuenta de resultados de un sector que todavía respira, en buena medida, de rituales como aquel.
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