Las llamas que estos días devoran los montes de la comarca aragonesa de Cinco Villas, en la provincia de Zaragoza, han vuelto a poner sobre la mesa un debate que en Galicia conocemos bien: cómo diablos se gestiona el fuego cuando el termómetro se dispara y el monte parece una yesca. El incendio de Uncastillo, que ya ha calcinado más de 2.000 hectáreas, obligó a desalojar a varios núcleos rurales y movilizó a cientos de efectivos. Una imagen que, para quien vive en la terra gallega, resulta dolorosamente familiar.
Lo cierto es que Aragón no es la única comunidad que sufre. Este verano, con olas de calor cada vez más intensas y prolongadas, la Península entera se enfrenta a un escenario de alto riesgo. Pero mientras en el valle del Ebro el fuego avanza empujado por un viento seco y racheado, en Galicia miramos con una mezcla de morriña y retranca: sabemos que aquí el problema tiene otros nombres, otras caras y, quizás, otras soluciones.
La estrategia gallega: prevención y rapidez
En los últimos años, la Xunta ha apostado por un modelo que prioriza la prevención sobre la extinción. No es ningún secreto que Galicia, con su paisaje de minifundio y una elevadísima carga de biomasa, es una de las comunidades con más incidencia de incendios de toda España. De hecho, en 2023 se registraron más de 2.500 fuegos, una cifra que, aunque inferior a la de décadas anteriores, sigue siendo un 30 % superior a la media del resto del Estado. Pero el dato relevante no es solo el número, sino la superficie media afectada: aquí, gracias a la rapidez de los medios de extinción, la mayoría de los incendios se quedan en conatos.
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Conoce más →Esa filosofía de «ataque rápido» se sustenta en una red de vigilancia que cubre el territorio como una malla. Las brigadas helitransportadas, los agentes forestales y las cuadrillas de tierra se coordinan desde los centros de control con una eficacia que, en ocasiones, provoca cierta envidia entre otras autonomías. Ahora bien, no todo es perfecto. La falta de relevo generacional en el rural y el abandono de fincas hacen que el monte se convierta en una bomba de relojería. Y eso, en Aragón, lo saben bien.
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La comparativa con el incendio de Uncastillo revela diferencias sustanciales. Allí, el terreno es más seco, con grandes extensiones de cereal y matorral bajo, lo que facilita la propagación del fuego de forma rápida y horizontal. En Galicia, el paisaje es más abrupto, con laderas empinadas y una vegetación que, aunque verde en apariencia, arde con virulencia cuando el suelo lleva semanas sin lluvia. La humedad ambiental, ese factor gallego por excelencia, juega a nuestro favor, pero no es suficiente cuando el viento del sur trae consigo temperaturas de 40 grados.
Un portavoz de la Consellería de Medio Rural señalaba hace unos días que «la clave está en la gestión del territorio». Y es que, mientras en Aragón se enfrentan a incendios que avanzan sin control durante días, aquí el trabajo de silvicultura preventiva —desbroces, cortafuegos, quemas controladas— ha logrado reducir en un 40 % la superficie calcinada en la última década. Pero ojo, que la cosa no es para echar las campanas al vuelo. Cada verano, algún fuego se escapa de la mano y nos recuerda que la naturaleza, cuando se enfada, no entiende de fronteras ni de estrategias.
«En Galicia hemos aprendido que el fuego no se combate solo con agua y aviones. Se combate con un monte vivo, con gente en el rural y con una planificación que mire más allá del verano». — Portavoz de la Consellería de Medio Rural
Dicho esto, la mirada hacia Aragón no es de superioridad, sino de solidaridad. Allí, como aquí, el fuego arrasa vidas, recuerdos y paisajes que tardarán décadas en recuperarse. La diferencia está en los medios, sí, pero también en la cultura del riesgo. En Galicia, el fuego es un viejo conocido. Demasiado viejo. Y esa familiaridad, aunque dura, nos ha enseñado a respetarlo y a prevenir sus peores consecuencias. Mientras las llamas de Uncastillo sigan ardiendo, desde esta terra no podemos más que ofrecer nuestra experiencia, nuestra retranca y, sobre todo, nuestra ayuda.
TITULO: Incendios en Aragón: cómo afronta Galicia la temporada de fuegos tras las llamas en Cinco Villas
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