La provincia de Ourense ha alcanzado una cifra que dice mucho del rural gallego: 26 municipios carecen ya de centro escolar. El último en sumarse ha sido Taboadela, cuya escuela infantil no abrirá este septiembre tras recibir una sola solicitud de matrícula. Para intentar contener la sangría, la administración ha puesto en marcha incentivos económicos de hasta 500 euros dirigidos a las familias.
Taboadela, la gota que colma el vaso
No fue un cierre repentino. La escuela infantil de Taboadela llevaba años en la cuerda floja, y este curso la matrícula se ha quedado en una única solicitud. Con ese panorama, la Xunta optó por clausurar el centro. La cifra de concellos ourensanos sin escuela asciende así a 26.
El caso no es una excepción. En 2024 cerraron también el colegio de Beariz y el de Vilariño de Conso. Tres municipios en dos años. La tendencia es clara, y las cifras de matrícula del resto de la provincia no invitan al optimismo.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →Una crisis demográfica que se mide en aulas vacías
El problema de fondo es conocido: falta de alumnos. Concellos como O Bolo, Muiños o Punxín registran menos de 5 niños matriculados en Infantil y menos de 15 en Primaria. Son solo ejemplos, pero reflejan una realidad que se repite por gran parte del rural ourensano.
Hosting WordPress gestionado
Servidores optimizados para WordPress. LiteSpeed, SSL gratis y backups diarios.
Hosting WordPress →El caso de Medeiros, en Monterrei, resulta especialmente ilustrativo. Su colegio arrastra varios cursos de declive, y el propio alcalde de la localidad lo resumió con crudeza: hace 30 o 35 años el centro contaba con unos 300 alumnos; ahora son siete. Del cierre de una escuela apenas separa, en muchos casos, un curso académico.
Ayudas de hasta 500 euros: ¿suficientes?
La respuesta administrativa llega en forma de incentivos económicos que pueden alcanzar los 500 euros por familia, con el objetivo de facilitar la escolarización en los centros rurales y evitar que las bajas matrículas acaben provocando nuevos cierres. La medida apunta a uno de los nudos del problema: cuando una escuela cierra, muchas familias pierden un argumento clave para quedarse en el concello, y la despoblación se acelera.
Conviene recordar que la escuela rural funciona a menudo como un indicador adelantado de la salud demográfica de un municipio. Donde no hay niños, no hay relevo generacional, no hay servicios, y difícilmente hay futuro. De ahí que cada cierre escolar se viva en los concellos afectados como mucho más que una decisión educativa.
El difícil equilibrio del rural ourensano
La pregunta que flota sobre estas ayudas es hasta dónde llegan. Un incentivo de 500 euros puede ayudar a una familia a matricular a su hijo en el colegio del pueblo, pero no genera empleo, ni servicios, ni viviendas. La escuela es síntoma tanto como causa: los niños dejarán de llegar mientras sus padres no tengan motivos para quedarse.
Mientras tanto, la lista de concellos sin centro educativo sigue creciendo curso tras curso, y en colegios como el de Medeiros los siete alumnos actuales son el mejor termómetro de lo que puede venir. ¿Bastarán 500 euros para revertir una tendencia de décadas? La respuesta se verá en las próximas matrículas, y probablemente no habrá que esperar mucho para saberla.
Con información de medios gallegos
Te puede interesar:
Alojamientos en Galicia — Hoteles, casas rurales y apartamentos
Turismo en Galicia — 6.500+ establecimientos y planes
Albergue en Sarria — Camino de Santiago desde Sarria
¿Planeas visitar Galicia?
Encuentra hoteles, apartamentos y casas con las mejores ofertas
Buscar alojamiento en Hotels.comAcumula sellos · Consigue noches gratis
Publicidad