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Una cafetería de la calle Ervedelo, en Ourense, estudia traspasar el negocio tras tres sabotajes en dos meses

Una cafetería de la calle Ervedelo, en Ourense, estudia traspasar el negocio tra

Abrir un negocio en plena ciudad es un ejercicio de valentía. Sostenerlo cuando alguien decide, una y otra vez, echar silicona en la cerradura de la puerta, roza lo demencial. Eso le está ocurriendo a los responsables de una cafetería del centro de Ourense, en la calle Ervedelo, que en apenas dos meses han encontrado tres veces la cerradura del local tapada con pegamento.

El proyecto arrancó en diciembre, cuando una joven emprendedora que reside en Monforte de Lemos decidió, junto a su pareja, abrir este establecimiento en una céntrica vía ourensana. Nueve meses después, la ilusión inicial convive con el desánimo: la propietaria se plantea traspasar el negocio. Y no, conviene subrayarlo, por falta de clientela. La cafetería ha logrado atraer a un público fiel y la actividad económica funciona. El problema es otro, y tiene forma de tubo de silicona.

Tres veces en dos meses

El sabotaje se ha repetido en pocas semanas, siempre con el mismo patrón. Al acudir a trabajar, los responsables del local se han encontrado hasta en tres ocasiones la cerradura de la puerta obstruida con silicona, un gesto pequeño pero capaz de impedir la apertura del negocio y de generar gastos y pérdidas de tiempo constantes.

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No es un episodio aislado ni un accidente. La repetición delata intención. Tapar una cerradura una vez puede parecer una gamberrada puntual; hacerlo tres veces en dos meses apunta a alguien que conoce el local, sabe cuándo actuar y sabe, también, qué consecuencia busca: agotar a quien lo regenta.

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Ni cámaras ni miedo: el problema persiste

La situación ha llevado a la propietaria a la desesperación. Ni siquiera la instalación de cámaras de videovigilancia ha servido para disuadir al autor o autores de los hechos, que han vuelto a actuar. La última de las incidencias se produjo el miércoles previo a la publicación de la información, lo que demuestra que el problema sigue vivo y sin solución a la vista.

A nadie se le escapa que el daño de este tipo de sabotaje va mucho más allá del coste material de reparar o limpiar una cerradura. Hay jornadas de trabajo perdidas, hay ingresos que no entran y, sobre todo, hay un desgaste personal difícil de cuantificar. Para alguien que vive fuera de la ciudad y que abrió el negocio apostando por un proyecto en común, descubrir cada pocas semanas que alguien ha vuelto a obstruir el acceso es un golpe que termina pasando factura.

Sin problemas conocidos con nadie

Uno de los aspectos más llamativos del caso es que, según ha explicado la propia afectada, el negocio no atraviesa conflicto conocido alguno con clientes, vecinos u otros comercios del entorno. La propietaria, que no es originaria de Ourense y vive en Monforte, asegura no tener problemas con nadie. Lo cual, la verdad, complica todavía más el panorama: si no hay disputa evidente, la motivación del sabotaje resulta aún más opaca.

Conviene recordar que este tipo de hechos, aunque parezcan menores por su forma, constituyen sabotaje contra un negocio y pueden tener relevancia penal. De momento, y según la información disponible, no consta que se haya identificado a ningún responsable ni que exista una línea de investigación pública sobre el caso.

La cara amarga del emprendimiento

Lo cierto es que la historia de esta cafetería ourensana retrata una realidad incómoda del pequeño comercio: su enorme vulnerabilidad. Un negocio de hostelería de barrio depende de que la puerta abra cada mañana. Basta un objeto trivial, un poco de silicona, para paralizar la actividad. El agresor no necesita grandes medios. Necesita, simplemente, insistir. Y la cifra habla por sí sola: tres sabotajes en dos meses.

Que la hipótesis que se maneja sobre la mesa sea el traspaso de un negocio que funciona y tiene clientela dice mucho del agotamiento que provoca esta situación. No parece un problema de mercado ni de gestión; parece un problema de convivencia, de algu

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Miguel Ángel Vázquez

Redactor especializado en economía y empresas. Cubre la actualidad económica de Galicia y España para Galicia Universal.

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