La ciudad de Lugo despide estos días a una figura discreta pero de profunda huella social. Luis Jesús Lence Ferreiro, hijo menor del histórico empresario Jesús Lence, falleció este jueves en Madrid, donde recibía cuidados sanitarios especializados. Su partida reabre la memoria de una historia familiar marcada por la enfermedad, el esfuerzo y una transformación silenciosa que acabaría beneficiando a centenares de pacientes con daño cerebral en toda Galicia.
Nacido a mediados de los años setenta, Luis era un joven lleno de vitalidad y proyectos. Quienes lo conocieron en la capital lucense lo recuerdan como una persona entusiasta, con planes de formarse en gestión empresarial para incorporarse al negocio familiar. Pero la vida le tenía reservado un camino muy distinto. Una enfermedad grave, que lo afectó siendo muy joven, truncó aquellos sueños y lo sometió a tratamientos durísimos que terminaron dejándole graves secuelas.
Una enfermedad que lo cambió todo
La dolencia marcó para siempre la existencia de aquel muchacho y, con él, la de toda su familia. Sus hermanas, entre ellas María Jesús y Carmen Lence —actual presidenta del Grupo Lence—, vivieron de cerca ese calvario. Pero fue su padre, Jesús Lence, quien experimentó una transformación más profunda. El fundador del emporio lácteo lucense, un hombre tradicionalmente reservado y de carácter contenido, encontró en el sufrimiento de su hijo un motor inesperado.
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Conoce más →El fallecimiento de Luis devuelve a la actualidad una historia que pocas veces se ha contado con detalle. Jesús Lence, que falleció hace algunos años, nunca fue un personaje dado a los focos ni a las declaraciones grandilocuentes. Todo lo contrario: era un trabajador incansable, de sentimientos profundos pero contenidos, que expresaba su generosidad con hechos más que con palabras.
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Hosting WordPress →Fue precisamente esa naturaleza la que hizo que el drama familiar se convirtiera en un proyecto colectivo. Porque de aquel dolor nació algo que hoy es referencia en el norte de España: el centro de daño cerebral de Castro de Ribeiras de Lea, en la comarca de A Terra Chá.
Un proyecto pionero en Galicia
La idea surgió de una conversación directa. Jesús Lence llamó a una de las personas que más sabía entonces de atención a pacientes con lesiones cerebrales en Galicia para plantearle una propuesta audaz: crear en Lugo una residencia especializada para personas con daño cerebral. En aquellos momentos, la comunidad autónoma apenas contaba con servicios para atender a estos enfermos. Las familias se veían obligadas a buscar recursos fuera de Galicia o a asumir en casa unos cuidados que pocos sabían proporcionar.
El proyecto echó a andar gracias a la implicación de toda la sociedad lucense. Las empresas de referencia de la ciudad aportaron su granito de arena, y el empuje de Lence resultó decisivo para superar los obstáculos. Quienes trabajaron codo con codo con él en aquella aventura destacan su carácter obstinado: cuando se marcaba un objetivo, iba hasta el final y lo hacía bien. No era un hombre de medias tintas.
El centro de Castro de Ribeiras de Lea abrió sus puertas y hoy es un referente en el tratamiento del daño cerebral. Dispone de 70 camas y un centro de día, y atiende a pacientes procedentes de toda Galicia e incluso de otras comunidades. Pero el compromiso de Lence no se detuvo en la construcción del edificio. El empresario siguió implicándose en la mejora de los servicios y en la adquisición de equipamiento puntero.
Una máquina pionera para volver a andar
Entre las anécdotas que circulan en el entorno del centro, hay una que ilustra bien el carácter de Jesús Lence. En un momento dado, el empresario se empeñó en comprar una máquina de rehabilitación para ayudar a caminar a los pacientes. No era un aparato cualquiera: se trataba de un equipo carísimo, de última generación, que no existía en ningún otro centro de Galicia en aquel momento. Algunos pensaron que era un gasto excesivo, pero Lence no dudó. La máquina fue adquirida y soon se convirtió en una herramienta clave para la rehabilitación de los pacientes del centro.
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