La máquina de extinción volvió a ponerse a prueba en el corazón geográfico de Galicia. En la tarde del pasado 2 de agosto, un incendio forestal sacudió la tranquilidad del concello ourensano de Allariz, obligando a movilizar un importante despliegue de medios terrestres y aéreos. La complejidad del terreno, marcado profundamente por la cuenca del río Arnoia, convirtió una intervención rutinaria en un auténtico desafío logístico para los servicios de emergencia.
A nadie se le escapa que la orografía gallega juega casi siempre en contra de los equipos de extinción. Las llamas se originaron a las 13,43 horas en un punto especialmente traicionero: el tramo situado entre el propio río Arnoia y la aldea de Requeixo de Queiroás. La acumulación de vegetación y la abrupta geografía de esta zona del interior dificultaban sobremanera el acceso directo de las tropas terrestres.
La batalla contra el reloj y la geografía
Quien conozca la comarca sabe que las riberas del Arnoia esconden parajes de enorme belleza, pero también de complicada topografía. El incendio aprovechó precisamente esa barrera natural para crecer. Conviene recordar que, cuando el fuego prende en una zona catalogada como de difícil acceso, la estrategia de ataque tiene que cambiar por completo. Los responsables del dispositivo lo tenían claro desde el primer minuto.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →La tarde se presentaba francamente complicada para los efectivos desplazados a la zona. La aproximación por tierra resultaba lenta y farragosa, obligando a los equipos a trazar un complicado recorrido a pie a través del monte bajo. Para lograr controlar las llamas, los operativos tuvieron que ingeniárselas y recurrir a soluciones técnicas de mayor envergadura. Lo cierto es que la clave del éxito en este tipo de intervenciones reside casi siempre en la capacidad de adaptación sobre el terreno.
¿Necesitas hosting para tu web?
Hosting rápido y seguro en España desde 2,95€/mes. Soporte 24/7 en español.
Ver planes de hosting →Un despliegue colosal en pleno mes de agosto
Movilizar recursos en plena época estival supone un enorme desgaste para las arcas públicas y para el sistema de emergencias. Para hacer frente a este evento, la central coordinadora no escatimó en efectivos. Hasta la ribera allaricense se desplazaron un total de dos agentes, ocho brigadas, tres motobombas, dos helicópteros y cuatro aviones. A todo este dispositivo se sumaron, trabajando de manera coordinada, los efectivos de Protección Civil del propio concello de Allariz. No es menor el dato: la implicación de los equipos locales resulta fundamental cuando los caminos se estrechan y el conocimiento del territorio marca la diferencia.
Difícilmente se podría haber sofocado el incendio sin el concurso de la maquinaria pesada volante. Con el acceso terrestre virtualmente cortado por la densidad del monte, los medios aéreos se convirtieron en la punta de lanza del dispositivo. Pilotos y brigadistas iniciaron una carrera contrarreloj. Mientras las aeronaves descargaban agua sobre las llamas para ir domando su intensidad, las brigadas de tierra se afanaban en la colocación de un tendido muy largo de mangueras. Una maniobra técnica compleja que exige un esfuerzo físico considerable por parte de los profesionales.
Tendidos de mangueras que serpentean cientos de metros a través de la maleza. Demasiado esfuerzo para un fuego que podría haberse evitado. Y es que la prevención sigue siendo la mejor arma contra el fuego, por mucha tecnología y medios voladores que se empleen una vez que las llamas ya están activas.
El fantasma del fuego en el monte gallego
Pocas veces un suceso de este tipo queda aislado en el calendario. El de Allariz viene a sumarse a la larga lista de alertas que, año tras año, asolan los montes de Galicia durante la temporada estival. La conjunción de altas temperaturas, bajos índices de humedad y un terreno a menudo descuidado crea el cóctel perfecto para el desastre. Las llamas que amenazaron Requeixo de Queiroás son un recordatorio más de esa vulnerabilidad estructural que padecen los montes gallegos.
Te puede interesar:
Turismo en Galicia — 6.500+ establecimientos y planes
Imperial Perlas — Joyería y complementos
Turismo de Galicia — Rutas, playas y gastronomía
Únete a la conversación
En esta sección solo pueden comentar usuarios registrados.