La distancia que separa las rías de Pontevedra de la costa venezolana nunca fue tan cruel como estos días. Una vecina de Marín, oriunda de Venezuela, atraviesa una pesadilla que ningún ser humano debería conocer: once familiares suyos se encontraban dentro de uno de los edificios que el seísmo de La Guaira redujo a escombros. Tres de ellos ya han sido localizados sin vida. Los otros nueve permanecen desaparecidos bajo los restos.
Quien haya vivido lejos de los suyos conoce ese vértigo. La impotencia de seguir la tragedia a través de una pantalla, de una llamada entrecortada, de un WhatsApp que de repente deja de dar señal. Ahora multiplíquese eso por once voces silenciadas de golpe. Demasiado dolor para una sola persona.
Una comunidad que tiembla a distancia
No es necesario haber pisado La Guaira para entender la magnitud de lo ocurrido. Basta con caminar por cualquiera de las localidades de la comarca do Morrazo para comprobar hasta qué punto los lazos entre Galicia y Venezuela son profundos, invisibles y resistentes. Apellidos compartidos, restaurantes que huelen a arepa tanto como a empanada, conversaciones en las que el acento caribeño se mezcla con la gheada sin que nadie parezca extrañarlo. La colonia venezolana en Galicia es enorme, y cada tragedia que sacude al país caribeño reverbera con fuerza especial en pueblos como Marín, Bueu o Cangas.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Ofertas de alojamiento
Ahorra un 25% en tu estancia — hasta un 25% de descuento
Ver en Hotels.com → PublicidadEn esta ocasión, el seísmo ha pasado factura directa. La vecina afectada relata con la voz quebrada lo que están viviendo sus familiares: el edificio donde se encontraba buena parte de su familia se desplomó como un castillo de naipes. Once personas dentro. Tres cuerpos ya recuperados. Nueve vidas en el limbo. Las cifras hablan por sí solas.
¿Necesitas hosting para tu web?
Hosting rápido y seguro en España desde 2,95€/mes. Soporte 24/7 en español.
Ver planes de hosting →El peso de esperar desde el otro lado del océano
Pocas veces la geografía resulta tan cruel. Desde Marín, con el Atlántico de por medio, las horas se convierten en abismos. Cada minuto que pasa sin noticias es un agujero negro que lo devora todo. Las labores de rescate avanzan a la velocidad que permiten los escombros, ni más rápida ni más lenta de lo que dicta la realidad sobre el terreno. Mientras tanto, aquí, en una localidad costera acostumbrada a mirar hacia el mar, alguien aguarda con el teléfono en la mano.
Conviene recordar que lo que vive esta familia no es un caso aislado. La diáspora venezolana es una de las más extensas de Iberoamérica. Y en Galicia, especialmente, las raíces son dobles: muchos gallegos emigraron a Venezuela en los años del desarrollismo y regresaron décadas después; muchos venezolanos, a su vez, han hecho de Galicia su hogar en los últimos años. Ese vaivén histórico hace que cada catástrofe se viva como propia, sin necesidad de que medie la sangre.
El silencio que dejan los desaparecidos
Difícil imaginar el estado mental de quien sabe que nueve de los suyos podrían estar ahora mismo bajo toneladas de hormigón. La espera entre la esperanza y la resignación es, quizá, el espacio más cruel que existe. No hay certezas. Solo un silencio espeso que se rompe de vez en cuando con alguna llamada que no trae la noticia que se desea.
A nadie se le escapa que los terremotos no avisan. Tampoco discriminan. Caen sobre edificios bien construidos y sobre estructuras precarias con la misma furia ciega. Lo de La Guaira ha destapado, una vez más, la vulnerabilidad de tantas zonas sísmicas donde la normativa urbanística y la realidad del terreno mantienen una relación cuando menos tensa. Cada edificio derrumbado es una pregunta incómoda: ¿se podía evitar?
La solidaridad que activa el dolor compartido
Lo cierto es que, ante catástrofes de esta magnitud, la comunidad organizada suele reaccionar con rapidez. En localidades como Marín, donde el tejido asociativo es robusto, no es de extrañar que en los próximos días surjan iniciativas de apoyo, recogidas de fondos o actos de solidaridad con los afectados. La tragedia de una vecina se
Te puede interesar:
Turismo en Galicia — 6.500+ establecimientos y planes
Turismo de Galicia — Rutas, playas y gastronomía
Imperial Perlas — Joyería y complementos
¿Planeas visitar Galicia?
Encuentra hoteles, apartamentos y casas con las mejores ofertas
Buscar alojamiento en Hotels.comAcumula sellos · Consigue noches gratis
Publicidad
Únete a la conversación
Regístrate gratis con tu email para comentar en las noticias. Tu opinión importa.