La provincia gallega sigue siendo la segunda potencia hidráulica de España, pero la escasez de lluvias en primavera ha cortado la racha de un arranque de año histórico. Los embalses ourensanos inyectaron 2.550.432 megavatios hora a la red nacional entre enero y mayo, una cifra que casi triplica los registros de la dura sequía de 2022.
Pocas veces un dato resume tan bien el pulso entre la climatología y la economía. La producción eléctrica de Ourense depende de lo que ocurra en el cielo, y este 2026 ha comenzado con una generosidad que después se ha tornado en sequía. El resultado: un frenazo que ha impedido reeditar el récord absoluto de 2024 y que ha permitido a Salamanca arrebatar el liderazgo estatal.
Un arranque de año espectacular que se desinfló
Los datos oficiales del sistema eléctrico correspondientes a los cinco primeros meses del año certifican la fortaleza del tejido hidroeléctrico ourensano. Las cuencas del Miño y del Sil, con sus embalses a plena capacidad gracias a un intenso régimen de precipitaciones en el arranque del ejercicio, llegaron a generar casi tres veces más energía que en el mismo periodo de 2022, cuando la sequía atenazaba el territorio.
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Conoce más →La cifra de 2.550.432 MWh tiene un valor añadido: demuestra que la infraestructura provincial responde cuando el agua acompaña. Pero conviene recordar que el año pasado fue aún mejor. En 2024, Ourense batió todos los registros históricos al superar los 3.200.000 MWh en solo cinco meses, una marca que parecía difícil de igualar pero que este ejercicio tenía visos de superar durante los primeros compases.
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Ver planes de hosting →No fue posible. La falta de lluvias sostenidas durante la primavera frenó el ritmo de las turbinas en las cuencas del Miño y del Sil. La ralentización llegó justo cuando la demanda energética comenzaba a repuntar y cuando las reservas empezaban a mostrar los primeros síntomas de agotamiento.
Salamanca, el nuevo referente estatal
Ahí está la clave del cambio de trono. Salamanca ha arrebatado a Ourense la condición de primera provincia hidroeléctrica del país, un título que los ourensanos habían ostentado durante los últimos ejercicios. La provincia castellano-leonesa ha sabido aprovechar sus infraestructuras y un régimen de lluvias más favorable para situarse en lo más alto del ranking nacional.
A nadie se le escapa que la pugna entre ambas provincias no es nueva. Salamanca cuenta con un parque de centrales y embalses de gran capacidad, y su orografía permite una gestión del agua muy eficiente. Pero Ourense no se ha quedado atrás: la provincia se consolida como segunda potencia hidráulica del país, un puesto que le permite mantener un peso específico considerable en el mix energético español.
No es menor el dato de que la provincia gallega aguanta el tipo incluso en un año de transición climática como este. La diversificación de sus infraestructuras, con centrales tanto en el curso alto del Miño como en la cuenca del Sil, otorga una resiliencia que otras regiones envidian.
El embalse de Albarellos, la gran apuesta de futuro
Precisamente en esa apuesta por el futuro se enmarca el proyecto que tiene como epicentro el embalse de Albarellos. Esta infraestructura, situada en plena comarca de O Carballiño, se perfila como el corazón de una futura central de bombeo que podría cambiar las reglas del juego en la producción eléctrica gallega.
La tecnología de bombeo permite almacenar energía: se utiliza el excedente eléctrico para elevar agua a un embalse superior y, cuando la demanda lo requiere, se suelta esa agua para generar electricidad. Un sistema que convierte a los embalses en auténticas baterías naturales y que podría dar a Ourense una ventaja competitiva decisiva frente a Salamanca.
El proyecto, que lleva años sobre la mesa, cobra ahora una dimensión estratégica renovada. En un contexto de transición energética y de crecimiento de las renovables intermitentes, contar con capacidad de almacenamiento se ha convertido en un activo.
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