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El fuego en Padrón: la lluvia apaga las llamas, la herida del monte sigue abierta

El fuego en Padrón: la lluvia apaga las llamas, la herida del monte sigue abiert

El incendio que durante horas mantuvo en vilo a los concellos de Padrón y Teo ha dado paso a una nueva fase, menos dramática en lo inmediato pero igual de crucial en lo estructural. Las 350 hectáreas arrasadas por las llamas constituyen el balance provisional de un siniestro que obligó a activar evacuaciones preventivas y que puso a prueba la coordinación de los medios de extinción en una de las comarcas más verdes del área compostelana. La lluvia caída en las últimas horas ha sido, sin duda, el gran aliado para doblegar el avance del fuego, pero el operativo no se detiene ahí. La prioridad absoluta es ahora completar el sellado del perímetro y evitar cualquier reactivación que pueda echar por tierra el trabajo realizado.

La compleja labor de cerrar el anillo de seguridad

Mientras los vecinos de parroquias como Carcacía o Cruxeiras de Abaixo intentan retomar sus rutinas tras el desalojo, los equipos de tierra se afanan en las labores de perimetración. El objetivo es rodear toda la superficie calcinada para certificar que no queda ningún punto caliente susceptible de reavivarse. Se trata de un trabajo minucioso, casi artesanal, que requiere experiencia sobre el terreno y una vigilancia constante. El viento, que fue el principal aliado de las llamas durante los peores momentos, sigue siendo el factor de riesgo más temido. Una racha fuerte podría avivar rescoldos ocultos y complicar una situación que, a simple vista, parece controlada. La orografía de la zona, con laderas pronunciadas y una densa cobertura vegetal en algunos puntos, añade dificultad a una tarea que avanza metro a metro.

El regreso a las casas: la calma tensa de los evacuados

Los residentes que fueron desalojados de forma preventiva ya han podido volver a sus hogares, pero la experiencia vivida deja una impronta difícil de borrar. El paisaje que rodea las aldeas ha cambiado de forma radical en apenas unas horas. Donde antes se extendía un mosaico de verdes y ocres, ahora predomina el negro de la ceniza y el olor a humo se cuela en cada rincón. La conversación en las plazas y en las puertas de las viviendas gira en torno a la misma incertidumbre: qué pasará si el viento cambia de dirección. Los más veteranos del lugar recuerdan otros incendios, pero admiten que la virulencia de los siniestros actuales no tiene nada que ver con la del pasado. La mirada al cielo, buscando nubes de lluvia, se ha convertido en un gesto reflejo para muchos. La vuelta a la normalidad es aún frágil, y la sensación de seguridad es solo temporal.

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Un problema estructural que trasciende al verano

Más allá de la gestión inmediata de la emergencia, el incendio de Padrón reabre un debate que Galicia parece no poder cerrar: la prevención y la ordenación del monte. Cada año la temporada de incendios se alarga y los fuegos ganan en virulencia. Las causas son ampliamente conocidas: el abandono progresivo del rural, la falta de limpieza en los montes, la proliferación de especies de crecimiento rápido y alta combustibilidad, y un contexto climático cada vez más extremo que convierte cualquier chispa en una amenaza de grandes dimensiones.

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Las 350 hectáreas calcinadas en Padrón no son un dato aislado, sino el síntoma de un desajuste profundo entre el territorio y su gestión. Las políticas de prevención chocan con una realidad marcada por el minifundio forestal y unos recursos que rara vez llegan a cubrir las necesidades reales. La eficacia de los servicios de extinción merece un reconocimiento unánime, pero apagar incendios no puede ser la única estrategia. La inversión en medidas preventivas, el fomento de actividades agrarias que actúen como cortafuegos naturales y la implicación de la sociedad en el cuidado del entorno son asignaturas que, a la vista de lo ocurrido, siguen sin aprobarse.

El respiro que ha traído la lluvia no debe ocultar la realidad de un monte herido y de unas comunidades que conviven con la amenaza latente.

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Carmen Dorado

Periodista especializada en cultura y sociedad gallega. Colaboradora habitual en medios digitales del noroeste peninsular.

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