Las palabras de Zapatero reabren viejas heridas
La entrevista de José Luis Rodríguez Zapatero en televisión ha sido un terremoto político. Sus declaraciones sobre la relación del PSOE con el independentismo catalán y, sobre todo, su defensa de una cierta «convivencia» con postulados que muchos ven como una cesión, han provocado un cisma. Lo cierto es que el expresidente, con su habitual tono pausado y su retranca, ha puesto el dedo en la llaga de una cuestión que el actual secretario general, Pedro Sánchez, intenta mantener en un delicado equilibrio. Pero lo que en Madrid es un debate de fondo, en Galicia se percibe con una morriña política muy particular.
Porque aquí, en la terra, la cosa se complica. Las críticas a Zapatero no han tardado en llegar desde las filas socialistas gallegas, pero con un matiz muy distinto al de sus compañeros madrileños. Mientras en Ferraz se habla de «responsabilidad de Estado», en Santiago de Compostela se cuchichea sobre la pérdida de identidad. Un veterano cuadro del PSdeG, que pidió no ser identificado, lo resumía así: «Zapatero habla de diálogo con Cataluña, pero aquí llevamos años pidiendo un trato similar para el gallego y la financiación justa y parece que no nos oyen». El malestar es real y tiene nombres propios.
«No se puede defender la plurinacionalidad para unos y aplicar la ley de la cadena para otros. En Galicia estamos hartos de ser el convidado de piedra en los grandes acuerdos del Estado», señaló un portavoz del PSdeG en la comisión de financiación autonómica.
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El BNG observa con retranca y calcula sus pasos
Ahora bien, si dentro del PSOE gallego hay división, desde el BNG la lectura es mucho más nítida. Para el Bloque, las declaraciones de Zapatero son, simple y llanamente, la constatación de una hipocresía. La portavoz nacional, Ana Pontón, ya ha avisado: no se fían. «Zapatero habla de reconocer la singularidad catalana, pero el PSOE de Galicia votó en contra de la reforma del Estatuto que blindaba la oficialidad del gallego en la UE», recordó esta semana en un acto en Ourense. De hecho, desde la formación frentista ven una oportunidad para tensar la cuerda con sus socios de investidura en la Moncloa.
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Buscar dominio →No es baladí. El BNG sabe que su apoyo es clave para la gobernabilidad de Sánchez, pero también que el electorado gallego es especialmente sensible a estos agravios comparativos. La jugada del Bloque es fina: no atacar directamente a Zapatero, sino señalar la contradicción entre un discurso de «reencuentro» para Cataluña y una práctica de «silencio cómplice» para Galicia. «Mientras no se resuelva el déficit de inversiones y no se recoja la lengua como un derecho, cualquier discurso sobre España plural son palabras al viento», sentenció un dirigente del BNG en una conversación informal con este periódico.
La crisis, por tanto, no es solo interna del PSOE. Es una crisis de confianza con sus socios gallegos. El PSdeG, que siempre ha navegado entre la lealtad a Ferraz y la defensa de los intereses de la terra, se encuentra ahora en una encrucijada. Las bases piden un mayor perfil propio, mientras la dirección federal, con la vista puesta en las generales, exige disciplina. Un 65% de los encuestados por el CIS en Galicia considera que el PSOE ha descuidado los intereses de la comunidad en los últimos años, un dato que duele especialmente en las filas socialistas.
¿Un nuevo frente para Sánchez?
Lo cierto es que la polvareda levantada por Zapatero no se va a calmar con un simple comunicado. En Galicia, la percepción es que el PSOE federal ha priorizado el eje catalán sobre el gallego, y las palabras del expresidente han sido la gota que colmó un vaso que ya estaba lleno de descontento. Mientras el BNG ya prepara una batería de preguntas en el Congreso para evidenciar esa asimetría de trato, el PSdeG intenta recomponerse. La pregunta que queda en el aire es si esta crisis servirá para que, de una vez, el socialismo gallego levante la voz o si, por el contrario, seguirá siendo el socio silencioso de una Moncloa que mira más a Barcelona que a Compostela.
La retranca gallega, esa forma de decir las cosas sin decirlas del todo, se ha instalado en las conversaciones de los cafés de la Praza do Obradoiro. Y todos saben que, cuando la retranca se vuelve seria, es que el asunto es grave.
TITULO: Las críticas a Zapatero reabren la brecha en el PSOE gallego: el BNG aprovecha el malestar por el trato diferencial a Cataluña
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