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Mil años de vino en Ribeira Sacra.

La referencia más antigua se remonta al 876 // Alude a una cesión de viñas en Sober por unos fieles a favor del monasterio de Santa Cristina, para que oficie misas por el "eterno descanso" de los donantes // El galaico-romano Gaius Vettius, considerado el primer viticultor gallego.

Martes 18.02.2020 Actualizado 00:00 EL CORREO

Mil años de vino en Ribeira Sacra.

La referencia más antigua se remonta al 876 // Alude a una cesión de viñas en Sober por unos fieles a favor del monasterio de Santa Cristina, para que oficie misas por el "eterno descanso" de los donantes // El galaico-romano Gaius Vettius, considerado el primer viticultor gallego.

 

FOTO: ECG

A. ARNÁIZ

Los concellos de las provincias de Lugo y Ourense que integran la denominación de origen vinícola de Ribeira Sacra son tierras de cenobios y viñas, un cultivo que se remonta a la época romana y que, hace algo más de un milenio, impulsaron las órdenes monásticas. En viñedos aforados por los monasterios en aquellos tiempos siguen creciendo hoy cepas de las que salen los excelentes vinos de esta nominación.

Según el mediavalista y doctorando de la Universidad de Vigo, Víctor Rodríguez Muñiz, la primera mención al vino en este territorio sacro, a caballo entre los ríos Sil y Miño, se remonta al año 876, cuando varios fieles donan al monasterio benedictino de Santa Cristina de Ribas de Sil, en el concello ourensano de Parada de Sil, varias viñas situadas en la comarca de Lemos, concretamente en Sober, en lugares de las parroquias de Bolmente y Barantes, a cambio de que se oficien misas "por su descanso eterno" en dicho centro monacal.

Con esta cita del siglo IX, se pone en evidencia que, como poco, el cultivo de la vid en Ribeira Sacra se remonta a más de 1.100 años en el tiempo.

Según Rodríguez Muñiz, en la época medieval la iglesia, como principal propietaria de terrenos agrícolas, propagó el cultivo del viñedo en este territorio. El vino, de hecho, formaba parte de la dieta diaria de los monjes.

Las anotaciones sobre viñedos y sus aforamientos (cesiones por una renta anual a campesinos para que los trabajasen), de acuerdo con sus investigaciones, se generalizan a partir del siglo XIII. Aunque en el monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil no aparecen menciones al vino o el viñedo hasta 1370, en el resto de los centros religiosos de la Ribeira Sacra existen alusiones con anterioridad.

De acuerdo con el estudio de Muñiz, en la documentación que se conserva de los centros monasteriales asentados en Ribeira Sacra aparecen centenares de foros en los que se referencian lugares en los que todavía se mantiene el cultivo de la vid, como son los casos de Amandi, Doade, Bolmente, Vilachá de Salvadur, Brollón, Asma, Caldelas, Parada de Sil, Pantón, O Couto de Chandrexa o Sacardebois, entre otros muchos. Se podría inferir de esas localizaciones que el mapa de los viñedos más afamados de la Ribeira Sacra en la Edad Media no difería demasiado del que puede pintarse en la actualidad.

Sin embargo, pese a esa milenaria referencia al vino en Ribeira Sacra, la viticultura ya existía en Galicia allá por el siglo I.

ARA ROMANA EN O BARCO. Al siglo I después de Cristo se remonta la primera referencia escrita a la cultura del vino galaico-romana y se sitúa en las tierras ourensanas de Valdeorras, según asegura el investigador Isidro García Tato.

En esa época se data un ara romana (altar de piedra) que se encuentra empotrada en el altar de la iglesia benedictina de Santurxo, en O Barco y que, al parecer, había pertenecido al monsaterio de San Pedro de Montes en el Bierzo. Ese altar está dedicado por un tal Gaius Vettius Felicius al Liber Pater, versión romana del dios del vino que después se popularizó en Baco.

La inscripción del ara sitúa a Gaius Vettius como el protagonista de la primera alusión escrita al mundo del vino galaico-romano y que lo convertiría, según opina García Tato, en el primer viticultor conocido en la geografía gallega. Se trataría de la primera mención absoluta al vino en la comunidad, junto con el conjunto escultórico de Dionisos y Ampelos de la Quinta de Mradella, también en el concello ourensano de Monterrei y el lagar omano de Castro de Santa Lucía en Astariz, en el ayuntamiento de Ourense.

A esos testimonios documentados en piedra habría cabe sumar los diferentes pecios con ánforas de vino hallados en las rías gallegas, que testimonian el consumo de vino, pero no certifican su cultivo en la geografía galaica.

El investigador recordó que el padre Sarmiento ya recogió el altar en su trabajo sobre epigrafía romana allá por los años 40.

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